"La mejor definición de una huelga es la de que cuando "los trabajadores dejan de trabajar" para obtener mejoras salariales y mejores condiciones laborales. La idea general es que son los sindicatos hacen huelgas. Pero eso no es cierto del todo. Los trabajadores hacen huelgas sin ser necesariamente miembros de los sindicatos.
Este hecho es evidente hoy en día en EE UU, ya que millones de trabajadores se niegan a volver a sus puestos de trabajo. Están dejando su trabajo para obtener un mejor salario y un futuro.
Estamos asistiendo a la Gran Huelga de 2021, que en su mayoría está impulsada por millones de trabajadores no sindicados y mal pagados.
Durante el segundo trimestre de 2021 (abril-junio) y a medida que la economía se volvía a abrir, las y los trabajadores volvieron a sus puestos de trabajo a un ritmo de 889.000 al mes. Según el Economic Policy Institute, esa media cayó a sólo 280.000 al mes en el recién finalizado tercer trimestre de 2021 (julio-septiembre).
La cifra más reciente del mes de septiembre fue de sólo 194.000 puestos de trabajo, según el Informe mensual del Departamento de Trabajo estadounidense sobre la situación del empleo. Esta cifra no cumplió con la predicción de los economistas de 500.000 puestos de trabajo.
Según varios gráficos de los Informe mensuales sobre la situación del empleo del Departamento de Trabajo de EE UU, sólo la mitad de los trabajadores que estaban sin empleo a principios de 2021 volvieron a trabajar. Oficialmente, según el Departamento de Trabajo, más de 5 millones aún no lo han hecho. Pero esa cifra está muy por debajo de la realidad. No contiene los 3 millones que han abandonado por completo la población activa y ya no cuentas como desempleados en los registros oficiales.
Los 5 millones tampoco incluyen a varios millones de trabajadores y trabajadoras que fueron erróneamente clasificadas como empleadas por el Departamento de Trabajo en marzo de 2020, cuando comenzó la pandemia, simplemente porque indicaron, al ser encuestadas por el gobierno, que esperaban volver a trabajar, aunque no estuvieran trabajando en el momento de la encuesta. El Departamento de Trabajo reconoció poco después que era un error contarlas como empleadas, pero hasta la fecha sigue negándose a corregir las cifras. Ese número de personas clasificadas erróneamente como empleadas sigue siendo hoy en día alrededor de un millón o algo así.
Así que, en EE UU hay entre 8 y 10 millones de personas trabajadoras que siguen sin trabajo (sin contar los millones de personas subempleadas que trabajan a tiempo parcial o unas pocas horas a la semana).
Muchos de esas 9 millones de personas no están volviendo a trabajar por decisión propia; es decir, no se han reincorporado al trabajo. En efecto, están en huelga para lograr algo mejor.
Aunque la mayoría están mal pagadas, entre ellas no solo se encuentras los sectores que primero se nos ocurren, como la hostelería o el comercio minorista. Hoy en día, las filas de las personas mal pagadas abarcan a casi todas las industrias de Estados Unidos, no sólo a la hostelería o el comercio minorista. (...)
Son más de 5 millones de empleos menos, sin contar a quienes no están contabilizados como activos o quienes todavía están mal clasificados como trabajadores.
Cabe suponer que al menos la mitad de los 9 millones que no tienen trabajo se niegan a volver a trabajar por decisión propia. De facto, son entre 4 y 5 millones quienes están de en huelga. Estados Unidos se encuentra en medio de la Gran Huelga de 2021, que involucra a millones de trabajadores estadounidenses mal pagados y superexplotados en prácticamente todas las industrias estadounidenses.
Empiezan a aparecer señales de que su ejemplo puede extenderse también a la mano de obra sindicada. Las renovaciones de los convenios colectivos están siendo rechazadas -y las huelgas son inminentes o están en curso- en industrias que van desde el procesamiento de alimentos (trabajadores de Kellogg's) hasta el equipamiento agrícola (John Deere), pasando por los hospitales y la asistencia sanitaria en la costa oeste. Se trata de sectores de negociación sindical importantes que implican a miles y decenas de miles de trabajadores y trabajadoras sindicados.
Ideología capitalista: invertir la causa y el efecto
La patronal, los medios de comunicación empresariales, las y los políticos y la mayoría de los economistas oficiales no reconocen que asistimos a una ola de huelgas tanto de las personas no organizadas en los sindicatos como de las organizadas. Sin embargo, están de acuerdo en el intento de culpabilizar a las y los trabajadores por lo que, de facto, es un paro de millones de personas. Todos se lamentan y se rascan la cabeza, sin respuestas sobre por qué tantas personas trabajadoras no vuelven a sus puestos de trabajo o están dispuestas a dejarlos, especialmente ahora que hay vacantes y las empresas anuncian ofertas de empleo. (...)
Ahora, la patronal, los políticos y los estados rojos se quejan de que las prestaciones para el cuidado de los niños y la mejora de los vales para alimentos impiden que los trabajadores y trabajadoras vuelvan al trabajo. Es la vieja estrategia contra la huelga de la patronal: hazles pasar hambre y volverán a trabajar.
En otras palabras [para la patronal y sus políticos], el hecho de que los trabajadores y trabajadoras se nieguen a volver al trabajo no tiene nada que ver con los bajos salarios insoportables, con la falta de atención sanitaria alternativa para ellos y sus familias, ya que volver al trabajo significa perder los pagos de COBRA o Medicaid del gobierno, con la falta de disponibilidad o la imposibilidad de costear el cuidado de los niños. No tiene nada que ver con el hecho de que la patronal ofrezca volver a trabajar, pero con menos horas y sin garantizar las horas necesarias para lograr unos ingresos semanales suficientes que cubran sus facturas. No tiene nada que ver con que la patronal insista en unos horarios de trabajo inestables que destruyen a las familias, en que no haya permisos retribuidos y, en general, en que no haya ninguna esperanza de salir en el futuro de lo que es, de hecho, un sistema de contrato laboral moderno [precario] que actualmente afecta a decenas de millones de trabajadores y trabajadoras estadounidenses.
Según la mayoría de la patronal, sus medios de comunicación y sus políticos, la culpa es de los propios trabajadores y trabajadoras. Se les ha dado demasiado durante la pandemia y ahora no quieren trabajar. Ese es el mantra capitalista y la explicación para los millones que se niegan a volver. (...)
No se mencionan las prácticas de décadas de pagar salarios bajos e invariables, con pocos o ningún beneficio, y condiciones de trabajo tan inadecuadas que prácticamente todas las demás economías capitalistas avanzadas las han abandonado hace años (es decir, no hay bajas retribuidas, cuidado de niños y niñas, atención médica nacional, etc.).
La forma más rigurosa de ver lo que está sucediendo es que quizás casi la mitad de los 9 a 10 millones que siguen sin trabajo hoy en día rechazan trabajar y buscan mejores salarios, beneficios, condiciones y nuevos empleos que proporcionen alguna esperanza para el futuro. Entre 4 y 5 millones de trabajadores y trabajadoras estadounidenses están en huelga. (...)"
Importancia histórica de la Gran Huelga de 2021
Estados Unidos se encuentra en medio de un acontecimiento histórico. Es posible que sectores de la clase obrera estadounidense estén despertando por sí mismos, y no dirigidos por sindicatos que han sido destruidos o que están dirigidos por dirigentes sindicales que no quieren hacer huelga por temor de avergonzar a sus amigos del Partido Demócrata.
La gran huelga de 2021 se compone, por el contrario, de la mayoría de la mano de obra no sindicalizada: los servicios peor pagados, camioneros independientes de larga distancia, conductores de reparto en las ciudades, de hostelería y restauración, del comercio minorista, en proyectos locales de construcción, enseñantes y conductores de autobuses escolares, enfermeras quemadas por las horas extras crónicas, almacenistas y de la industria alimentaria llevados a la extenuación durante los últimos 18 meses, asistentas domiciliarias explotadas por coyotes, etc. La lista es larga. (...)"
( Jack Rasmus , Viento Sur, 29/10/21; fuente: Counterpunch)
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