23.4.22

¿El programa proteccionista de Le Pen sería en cierto modo próximo al de Mélenchon, haciendo realidad aquello que "los extremos se tocan"? No, Le Pen ya no propone restablecer la edad legal de jubilación a 60 años para todos, ya no pone en cuestión la reforma laboral o la del desempleo y ya no defiende la semana laboral de 35 horas o el estatuto de los funcionarios... no existe tampoco ningún indicio de keynesianismo. Con su propuesta de la "prioridad nacional" prima una lógica malthusiana (el problema de redistribución de recursos estaría en que hay demasiados demandantes en el territorio) que excluye a los extranjeros de la asistencia social y los servicios públicos. La gran política social está en que recaudaría 100 mil millones de euros poniendo "fin a la inmigración" y ese dinero sería redistribuido entre "verdaderos franceses"... se trata de un "etnoliberalismo... además defiende una visión muy neoliberal del rol del Estado ( la supresión de impuestos sobre bienes inmuebles hasta 300.000 euros y del impuesto sobre la fortuna inmobiliaria sólo beneficiarán a los ricos)... tampoco propone aumentar el salario mínimo, de ahí que ya no genere rechazo en la patronal

 "Ante un nuevo duelo Le Pen – Macron de cara a las elecciones presidenciales francesas, hemos vuelto a asistir a ciertos comentadores que verían en Le Pen una candidatura "antiglobalista" o "antineoliberal", lo que explicaría que fuera ganando apoyos frente al neoliberalismo descarnado de Emmanuel Macron.

Ya leímos ciertos análisis similares durante las elecciones americanas de 2016 que sugerían que Trump tenía un proyecto proteccionista frente al modelo más neoliberal de Clinton, a pesar de que tanto ciertos puntos de su programa como las políticas que llevaría a cabo después apuntan lo contrario. En el caso de la ultraderecha francesa, ¿habría algo de cierto en esto? ¿El programa proteccionista de Le Pen sería en cierto modo próximo al de Mélenchon, haciendo realidad aquello que "los extremos se tocan"? ¿Y si no es así, por qué Le Pen sigue cosechando tan buenos resultados entre los obreros?

En primer lugar, si nos paramos a leer el programa de la Agrupación Nacional de Le Pen podemos constatar que ha renunciado a dos medidas faro de su antiguo programa, la salida del euro y de la Unión Europea, que la alejan de posiciones "antiglobalistas". Por otra parte, a pesar de presentarse como la fustigadora de las medidas antisociales de Macron, la candidata ultraderechista ya no propone restablecer la edad legal de jubilación a 60 años para todos, ya no pone en cuestión la reforma laboral o la del desempleo y ya no defiende la semana laboral de 35 horas o el estatuto de los funcionarios.

 Hay que decir que en el programa de Le Pen no existe tampoco ningún indicio de keynesianismo. Con su propuesta de la "prioridad nacional" prima una lógica malthusiana (el problema de redistribución de recursos estaría en que hay demasiados demandantes en el territorio) que excluye a los extranjeros de la asistencia social y los servicios públicos. La gran política social está en que recaudaría 100 mil millones de euros poniendo "fin a la inmigración" y ese dinero sería redistribuido entre "verdaderos franceses". Este capitalismo nacional, donde franceses pobres y ricos se darían la mano en la exclusión de los inmigrantes pobres, es calificado por el historiador Nicolas Lebourg de "etnoliberalismo".

De hecho, Le Pen defiende una visión muy neoliberal del rol del Estado: "El papel del Estado es crear un entorno propicio para el desarrollo empresarial". La candidata de ultraderecha propone privatizar los medios de comunicación públicos, reducir los impuestos de producción —como la cotización inmobiliaria de las empresas— y restringir las ayudas a jóvenes a aquellos que quieran montar su propio negocio. Más allá de la estéril reducción del IVA sobre los productos energéticos, sin establecer una lista clara de estos productos, su programa económico no propone grandes medidas "sociales" para los más pobres, sino lo contrario. Por ejemplo, medidas como la supresión de impuestos sobre bienes inmuebles hasta 300.000 euros y del impuesto sobre la fortuna inmobiliaria sólo beneficiarán a los ricos.

 A nivel salarial tampoco propone aumentar el salario mínimo. Lo que propone es un modelo clásico de derechas basado en incentivos fiscales: Exonerar de cotizaciones patronales a las empresas que aumenten un 10% aquellos salarios inferiores a 3 veces el salario mínimo. En definitiva, el programa de Le Pen es perfectamente compatible con el orden neoliberal y de ahí que ya no genere rechazo en la patronal. (...)"

 (Aldo Rubert. Investigador doctoral y docente en sociología política en la Universidad de Lausanne. Público, 20/04/22)

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