"Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del Gobierno y Ministerio de Trabajo y Economía Social, registró el pasado miércoles el nombre “Sumar” en el registro del Ministerio del Interior como asociación. El objetivo sería dar cobertura jurídica y autonomía al proceso de “escucha” que Díaz dice que quiere llevar a cabo como parte de la formación de su proyecto electoral, el Frente Amplio. Este proceso echará a andar tras las elecciones andaluzas del 19 de junio.
Yolanda Díaz busca un perfil más independiente a los partidos del espacio de Unidas Podemos y aparentemente esto también implicaría el fichar perfiles ajenos a la vida orgánica de dichos partidos. Así pues, algunos medios filtraron la idea de que Díaz cuyo proyecto no dispone de demasiados cuadros políticos, a pesar del apoyo de Comisiones Obreras, estaría buscando fichar algunas figuras del espacio progresista, aunque algunas de ellas ya salieron a desmentir esto. Si atendemos a las distintas informaciones recopiladas por los medios se buscaría un perfil moderado, joven, de politólogos progresistas y a ser posible mujeres.
"'Sumar': Yolanda Díaz registra el nombre de su proyecto para llegar a las generales.
'Sumar'. Ese será el nombre de la plataforma de la vicepresidenta segunda del Gobierno y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, en un primer paso en su camino hacia liderar un proyecto con el que presentarse a las próximas elecciones generales: el “proceso de escucha”. (...)
Ese primer paso de la iniciativa consistirá en el “proceso de escucha”, que se realizará a través de la citada plataforma 'Sumar', que se iniciará en las próximas semanas, después de las elecciones en Andalucía, se prolongará durante aproximadamente seis meses y la ahora vicepresidenta quiere confirmar su decisión de ser candidata a la Presidencia del Gobierno antes de que termine el año.(...)
“Hemos hecho una asociación para emprender el proceso de escucha que lo único que quiere es conformar un mundo de ideas para proyectar un país diferente. Estoy ilusionada, después de las elecciones andaluzas esperaré ese periplo, muy ilusionada por conocer las respuestas de los colectivos de este país”, ha dicho Díaz.
Sobre la elección de ese primer eslogan, la vicepresidenta ha explicado: “Me siento cómoda en un verbo que ensancha la democracia, los derechos fundamentales, que ensancha el ecologismo, que ensancha el feminismo”... (...)
Díaz ya ha dejado claro que no quiere tutelas ni condiciones de los distintos partidos del espacio confederal, entre los que están Podemos, IU o En Comú Podem, a la hora de configurar su proyecto político. “Los partidos políticos, como el sindicalismo, tienen que hacer autocrítica. Siguen tratando a la ciudadanía como si fueran menores de edad. Tienen que hacer autocrítica no solo por los índices de afiliación, tienen unos niveles de mejora intensos. Han de modernizarse, responder a los retos del siglo XXI. La buena política no es el partidismo, es mejorar la vida de la gente”, aseguró, la semana pasada.
Encuentros con la sociedad
El objetivo de su iniciativa de “escucha” que se iniciará a partir del 19 de junio es ir perfilando un “proyecto de país” que pueda aglutinar al mayor número de sensibilidades posibles para su posterior transformación en una iniciativa política con opciones de gobierno. Esa “escucha” contemplará actos “abiertos”, accesibles para el conjunto de la ciudadanía, que consistirán en encuentros con representantes de distintos sectores laborales, colegios profesionales, asociaciones o sindicatos.
Se trata, insisten fuentes cercanas a Díaz, de recoger sus exigencias e inquietudes, sus prioridades e intereses para, posteriormente, convertirlos en un programa político que pueda materializarse desde las instituciones.
Su idea es “escuchar más que hablar” en los diferentes actos temáticos o sectoriales que puedan ir configurando esa idea de país que pueda unificar a todas las sensibilidades que se sitúan a la izquierda del socialismo, pero que también ensanche las bases de ese electorado con una mayor transversalidad que pueda lograr un apoyo social más amplio. Díaz tiene previsto viajar por todo el país por su concepción de un Estado “descentralizado” y “diverso” con el reconocimiento de las distintas realidades territoriales, culturales y lingüísticas.
(...) desde su equipo recalcan que el protagonismo recaerá más en la sociedad
civil que en esas formaciones o en el papel que pueda tener la propia
ministra de Trabajo o en su hipotético liderazgo futuro." (Iñigo Aduriz , eldiario.es, 18/05/22)
"Yolanda Díaz es la mejor baza con que cuenta la izquierda del PSOE.
Su perfil transversal, poco dado a los enfrentamientos y más a los acuerdos, su gestión al frente del Ministerio de Trabajo, la aceptación que cuenta entre sus posibles votantes y su capacidad para unir a izquierdas diversas la convirtieron en una opción clara de revitalización de su espacio político. Sin embargo, la efervescencia en torno a Díaz está comenzando desinflarse, en parte por la dilación a la hora de poner en marcha su proyecto. Tiene sentido, en la medida en que Díaz quiere dejar pasar las elecciones andaluzas para no contaminar su proyecto con el previsible fracaso, pero ese retraso también apareja un coste. Un año asegurando que tiene un proyecto de país sin definirlo ha generado cierta saturación.
Díaz ha asegurado que pondrá en marcha un proceso de escucha tras los comicios andaluces. La asociación que conducirá ese proceso ya tiene nombre, Sumar. Un término que contiene un buen resumen del doble objetivo: sumar para reunir a las fuerzas de izquierda dispersas, y sumar con los socialistas de cara a repetir gobierno.
Ilusión y derechos
Respecto del primer punto, no debería existir demasiado problema, a pesar de los palos en las ruedas que insistentemente coloca Iglesias. De hecho, su animadversión le viene bien a Díaz, porque facilita la reunión de los damnificados por Iglesias. El malestar generalizado con el exlíder del espacio ayuda a la hora de animar la venganza de los purgados.
En el segundo aspecto tampoco hay demasiada tensión, porque las ideas que está manejando el espacio de Díaz encajan bien con las del PSOE. Sumar pretende ensanchar la democracia, los derechos fundamentales, el ecologismo y el feminismo. “Estoy muy ilusionada y espero que se sume mucha gente”, ha declarado Díaz, afianzándose en un marco, ilusión, derechos y democracia, que es una suerte de actualización del elegido por Zapatero. Es una señal más que muestra el espacio político que quiere ocupar la izquierda: de querer sustituir al PSOE como partido progresista dominante (y no estuvieron tan lejos) a convertirse en el complemento electoral de los socialistas. (...)
Sin embargo, este planteamiento, muy factible, conduce a un problema respecto del espacio político diferencial y otro de corte ideológico. El primero se describe rápido: si Yolanda Díaz encaja bien con el PSOE y sus propuestas tienen que ver con la democracia, los derechos, el ecologismo y el feminismo, es difícil entender en qué puede competir con los socialistas, porque se mueven discursivamente en el mismo espacio. Se trataría de una suerte de ala progresista del PSOE más que de un partido que marca un espacio propio.
En cuanto al problema ideológico, es un poco más complicado, pero muestra bien el giro que Díaz está aportando. Más allá de los aspectos programáticos ya citados, ligados con el tipo de valores que quieren promover para nuestra sociedad, Díaz también ha exhibido su desempeño como ministra de Trabajo durante estos tiempos convulsos. El perfil técnico de su equipo y su carácter dialogante y afectuoso le han granjeado un capital simbólico importante. El talante es parte de su oferta.
Sin embargo, la ideología supone también contar con una visión sobre el futuro, sobre el tipo de acciones que se quieren desarrollar, sobre la clase de cambios que se quieren generar. Ayer, Díaz intervino en el acto sobre ‘El futuro del trabajo’, organizado por Retina, y dejó un apunte nítido sobre la perspectiva con que aborda el tema del empleo. Su núcleo puede resumirse así: no hay elementos negativos en la robotización, los mejores expertos en materia ecológica y energética han señalado que se van a destruir puestos de trabajo que son altamente contaminantes, y está bien que así ocurra.
Va a existir un efecto sustitución, y tendremos que determinar cuáles son los sectores de futuro y de presente, y tener personas altamente cualificadas para dar ese cambio. Y ahí las universidades jugarán un papel importante, ya que han vivido de espaldas a las firmas, y ahora tenemos que construir pasarelas con el mundo empresarial, sinergias colectivas en tiempo real que diagnostiquen sus necesidades y les aporten la mano de obra cualificada que precisan. En resumen, “el futuro tiene que ser luminoso y lleno de colores, no en blanco y negro”. (...)
Su idea de “no quiero reinventar el mundo, sino cuidarlo” fija el marco, y añade ese matiz emocional tan importante en su candidatura.
El problema de esta visión no es la actitud, sino el objetivo. Sin un proyecto sólido, la insistencia en lo emocional convierte la política en una suerte de terapia anímica, que aporta sentimientos amables, que puede ser útil como complemento, pero no como esencia. En ese sentido, lo ocurre lo mismo que al propósito de sumar: se suma como medio, no como objetivo último. Y ocurre con el proceso de escucha, puede acabar convertido en un ejercicio más de empatía que de política.
Esta suerte de 'mindfulness' para el pueblo, que tanto ha bordeado el errejonismo, puede tener adeptos y detractores, y poco cabe decir al respecto, cada elector escoge las opciones que más interesantes le resultan. Pero, ideológicamente, plantea un obstáculo que va más allá de la aceptación electoral que consiga. El mundo ha cambiado en los últimos años, y de manera sustancial en los últimos meses.
La guerra de Ucrania está suponiendo transformaciones de calado en el
orden internacional, en las nuevas rutas de abastecimiento de energía,
en los precios que se van a pagar por ella, implica riesgos económicos,
con repercusiones serias para la industria europea y para las economías
caseras. En definitiva, la política occidental debe dar respuesta a
preguntas muy distintas de las de años precedentes. Sin embargo, nada en
la visión de esta izquierda parece tomar en cuenta este momento tan
relevante, ni tampoco aporta una idea sobre cuál debería ser su
dirección. (...)" (Esteban Hernández, El Confidencial, 20/05/22)
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