"Mario Draghi se ha labrado una fama –para muchos merecida– de tecnócrata obstinado. (...)
Contra viento y marea, frente a la persistente doctrina neoliberal que incide en las rebajas de impuestos, ha vuelto a imponer su recetario. En este caso, connivente con las recomendaciones del FMI de nuevos esfuerzos presupuestarios financiados con subidas impositivas sobre los beneficios empresariales para abordar los daños colaterales de la encarecimiento de la energía y la escalada inflacionista.
El actual inquilino del Palazzo Chigi desplegó a comienzos de mayo un plan de apoyo de 14.000 millones de euros a familias y empresas como sostén de una economía inmersa en turbulencias de primera magnitud desde la invasión rusa de Ucrania: “La determinación del gobierno seguirá siendo intensa y decisiva”, explicó Draghi antes de precisar que el plan estará destinado a familias con alta vulnerabilidad adquisitiva, empresas y proyectos de inversión perjudicados por las escaladas de precios de las materias primas. Buena parte de esta cobertura monetaria procederá del alza de la presión fiscal sobre los beneficios caídos del cielo de las compañías energéticas, que pasará del 10% al 25%.
Este incremento de gravamen, que el jefe del Ejecutivo transalpino se encargó de enlazar con la geopolítica del momento al vincular la subida como un asunto de “unidad nacional y europea”, engordará las arcas estatales en 10.000 millones de euros en 2022. En marzo, cuando anunció la imposición sobre las eléctricas, el Ejecutivo de Draghi calculó, con una fiscalidad del 10%, unos ingresos tributarios por este concepto de 4.400 millones de euros por las facturaciones extraordinarias de las empresas de energía entre octubre del pasado año y el primer trimestre de 2022.
La Comisión ha dado el visto bueno a elevar gravámenes sobre estos beneficios, aunque con una fecha de caducidad –mediados de año– que Italia se ha saltado porque lo extenderá a lo largo de todo este ejercicio. Su propuesta surge tras un semestre final de 2021 con ingresos récords de las firmas energéticas.
La batería de medidas del plan de Draghi incluye un cheque al
portador de 200 euros mensuales para millones de italianos con bajos
ingresos o pensiones, subsidios para pagar la factura eléctrica a
familias vulnerables, créditos fiscales a empresas para sostener los
costes energéticos y fondos adicionales para arcas municipales. La
reacción de Roma se produjo pocas horas después de que el PIB italiano,
con un tamaño que supera ligeramente los 2 billones de dólares, según el
FMI, registrara unos números rojos de dos décimas entre enero y marzo.(...)" (Ignacio J. Domingo , eldiario.es, 16 de mayo de 2022)
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