27.5.22

“Los jóvenes que dejan el trabajo no lo hacen por rebelión; no quieren tomar tranquilizantes para aguantar la tensión”... nos atraviesa una precariedad crónica. No podemos construir un proyecto vital... Dicen que nos gusta hacer coliving (piso compartido), y nesting (del inglés, nido), quedarnos el finde en el sofá viendo Netflix... romantizan la precariedad... Que no nos ridiculicen, tenemos aspiraciones

 "Sus trayectorias no se parecen demasiado, pero las dos han llegado a ser las cabezas visibles del Consejo de la Juventud de España (CJE), el órgano de representación de las nuevas generaciones desde los 14 a los 30 años. Elena Ruiz Cebrián (30 años) y Margarita Guerrero Calderón (29), presidenta y vicepresidenta del CJE(...)  

Pregunta. ¿Cuál es el mayor drama de la juventud?

Margarita. El mayor es que no hay un único tema, nos atraviesa una precariedad crónica. No podemos construir un proyecto vital. La salud mental es la primera causa de muerte no natural en jóvenes —en 2020, el suicidio fue la segunda causa de fallecimiento entre los jóvenes de 15 a 29 años (300) por detrás de los tumores (339)—, y ese es un indicador de lo que hay debajo. El gran drama es la pérdida de expectativas en el futuro. (...)

Margarita. Un 40% de los jóvenes están sobrecualificados para el puesto que ocupan (España es líder la UE, según Eurostat). Sin duda, Trabajo es clave pero también Vivienda. España tiene una de las tasas de vivienda pública más bajas de Europa, un 1,2%. Otros gobiernos están poniendo sobre la mesa la necesidad de frenar la especulación con la vivienda. El nuevo bono joven del alquiler que ha aprobado el Gobierno (250 euros hasta 35 años y con ingresos hasta 24.319 euros al año) tiene sus limitaciones. Hay datos de políticas similares en otros países que nos dicen que hasta 78 céntimos de cada euro se van al arrendatario, que sigue subiendo el alquiler, y solo 22 céntimos repercuten en el que alquila. Hay una transfusión de dinero público hacia manos privadas y no termina de llegar a los que lo necesitan. Nos preocupa que sea un parche y no sabemos qué continuidad va a tener.

P. Parte del problema en el acceso a la vivienda es la incapacidad de los jóvenes de adquirir un compromiso económico a largo plazo. ¿O es rechazo por miedo a estar atado?

Elena. Tienes que tener un trabajo estable para que el banco te dé la hipoteca y, además, tienes que tener en cash el 20% de su precio para la entrada. Pero los datos nos dicen que para poder hacerlo tendríamos que destinar el sueldo de entre tres y cinco años exclusivamente a eso. Y mientras tanto, ¿no nos podemos tomar ni una mísera Coca-Cola? Es muy fácil comprar una segunda vivienda cuando ya tienes una en propiedad que te sirve de aval. ¿Qué pasa con los que nunca hemos podido acceder a esa primera inversión? ¿Tenemos que poner de aval a nuestras familias y luego hacernos responsables de que algo salga mal? Tendrá que haber una fórmula para acceder por primera vez, ¿no? Nuestros padres tuvieron un salario más acorde al coste de la vida.

Margarita. Ahora hay una moda de usar términos anglosajones como coliving (piso compartido) que romantizan la precariedad. Dicen que nos gusta hacer nesting (del inglés, nido) que es quedarnos el finde en el sofá viendo Netflix. ¿De verdad alguien en pospandemia no quiere ver el sol y ser feliz? Que no nos ridiculicen, tenemos aspiraciones, claro. (...)

¿El problema de la vivienda se concentra en capitales como Madrid o Barcelona?Elena. Nosotras dos somos de Murcia y Extremadura, que no tienen ciudades de tamaño astronómico. Sin embargo, están entre las regiones con los datos de emancipación más bajos. ¿Por qué? Porque los salarios y la dificultad de acceso al empleo son más complejos. Pensar que si te vas de Madrid la vida va a ser mucho más fácil es una falacia. Los datos nos dicen que en las ciudades donde las viviendas son más baratas, siguen emancipándose pocos jóvenes. (...)

Hay que atreverse a frenar la especulación. Hay una ley de vivienda en proceso de tramitación y hemos presentado una enmienda en la que proponemos una definición de vivienda vacía: aquella deshabitada durante más de un año sin causa justificada y siempre que el propietario tenga más de tres. Se la hemos mandado a todos los grupos parlamentarios. Nos da igual que el tenedor sea una persona o un fondo buitre, al final quien especula lo hace de la misma forma. El Consejo no va en contra de las segundas viviendas, tener casa en el pueblo está bien. Pero hay que acotar bien qué es una vivienda vacía. (...)

Socializar únicamente en espacios de precariedad nos lleva a pensar que no hay alternativa. Cuando te dicen: “si tú no quieres, hay cuatro o cinco esperando”, eso genera indefensión y sensación de soledad. Sin normas rígidas es como la ley de la selva. La empresa no puede pervertir el sentido de las prácticas. Hacemos un llamamiento a los empresarios a que fomenten otro tipo de cultura y a que no se opongan a remunerar las prácticas. Hay que cambiar el chip. (...)

Lo peor es que muchas veces es un no puedo más. Nos dejamos la salud mental por el camino. No se trata de una rebelión, simplemente no es aceptable que tengamos que tomar pastillas o tranquilizantes para poder aguantar la tensión de jornadas que no respetan los descansos, condiciones laborales inaceptables. La gente está a punto de estallar. Nuestra salud mental llega hasta donde llega.

Elena. Lo que ha pasado es que por fin se ha puesto en valor la salud mental y eso está impulsando la lucha contra la empresa. Antes tragabas, pero cuando te han dicho que tu salud mental importa y que tienes derecho a estar sana, has visto un aliciente para poder tomar decisiones que son muy difíciles. (...)

Los jóvenes no responden a la caricatura que se tiene de ellos. Los datos dicen que se movilizan por el feminismo, el medio ambiente... La pregunta es si están cambiando las formas de participación, que ya no es tan estructurada. Los movimientos por el clima Fridays for Future o Extinction Rebellion funcionan de forma diferente, sin estatutos, sin junta directiva. Están cambiando las formas de organizarse.  (...)"                  (Ana Torres, El País, 26/05/22)

No hay comentarios: