28.7.22

Los últimos datos económicos demuestran que una política de izquierdas desarrolla el país... España crece por encima del 4 por ciento y el paro baja de forma espectacular en un contexto de crisis pese a las previsiones agoreras de la derecha ultraliberal... La tasa de paro cae al 12,48% y baja de los tres millones de desempleados por primera vez desde finales de 2008, con el trabajo indefinido disparado... la caída del empleo temporal alcanzada no tiene precedentes en España

 "Mal que le pese a Núñez Feijóo y otros agoreros de la derecha patria, la economía española se recupera a buen ritmo. Algunos indicadores son ciertamente espectaculares. Si las previsiones se cumplen, este año creceremos por encima del 4 por ciento. Además, según la última encuesta de población activa, el paro baja en 255.300 personas en el segundo semestre de 2022, de modo que el número de desempleados cae por debajo de tres millones de personas por primera vez desde 2008. Por si fuera poco, los contratos fijos superan a los temporales, una gran noticia en un país fuertemente lastrado por los abusos y la precariedad laboral. Frente a aquellos gurús del neoliberalismo austericida que impusieron la esclavitud laboral en tiempos de Mariano Rajoy (minijobs y contratos de un cuarto de hora), la reforma Díaz ha venido a demostrar que se puede dotar de un marco laboral digno a los trabajadores (subiendo incluso el salario mínimo interprofesional) sin poner en peligro el crecimiento del país.

Los hechos han venido a poner en evidencia las mentiras económicas de Rato y Guindos, de la patronal siempre reacia a mejorar los derechos de las clases obreras, de los cenizos gurús del Banco de España que cada cierto tiempo emiten uno de esos informes apocalípticos cuyo objetivo es asustar a la sociedad y frenar cualquier reforma de inspiración socialista. Por tanto, queda acreditado que se puede poner en juego una política progresista, se puede proteger a las capas más humildes de la sociedad, se puede frenar la voracidad y las injusticias del libre mercado sin que España se hunda. La realidad se ha terminado imponiendo a la demagogia ultraliberal. Hay margen para aplicar un programa socioeconómico de izquierdas, buscando un reparto de la riqueza mucho más justo y equitativo, y no por ello el país se va a ir al garete, como dice cada minuto, machaconamente, Núñez Feijóo.

El Gobierno de coalición va saliendo airoso en materia económica pese al contexto internacional adverso y eso que Pedro Sánchez no es precisamente un peligroso comunista partidario de nacionalizarlo e intervenirlo todo. Con un presidente mucho más valiente y audaz sin reincidentes tentaciones de giro al centro, con un líder sin complejos ni respeto reverencial a la patronal y a las empresas del Íbex 35, se podría haber hecho más, mucho más. Pero es lo que hay y visto cómo está el escenario mundial no es poco. Cabría preguntarse hasta dónde podrían haber llegado los planes de este Gobierno de coalición de no haber estallado la crisis del covid y una guerra en Europa. Nunca lo sabremos. Pero indudablemente los vientos de la historia no han jugado a nuestro favor. 

 Tras el pacto del PSOE con los partidos de la izquierda real se abrió un período de esperanza en el que parecía factible acometer reformas de gran calado. Por desgracia, todo el programa saltó por los aires por culpa de acontecimientos imprevistos que no estaban en el guion como la crisis del coronavirus y la invasión rusa de Ucrania. En medio del vendaval, el Gobierno hizo lo que pudo y remó con bravura: creó un escudo de protección civil como los ERE, que han permitido evitar la destrucción masiva de puestos de trabajo; instauró una renta vital básica para las familias vulnerables; subió los salarios de forma importante; y cerró un gran acuerdo en materia laboral con empresarios y sindicatos. En ese punto, cabe valorar la contribución de Unidas Podemos, primero con Pablo Iglesias y después con Yolanda Díaz, dos actores principales que han logrado mantener la brújula rumbo a la izquierda evitando que el PSOE virara a la derecha en los peores momentos de la legislatura.

Las medidas que en las últimas semanas ha adoptado Moncloa (impuesto a la banca y a las grandes eléctricas) no hacen sino avanzar en el buen camino. Hoy mismo se ha sabido que los grandes bancos han obtenido, en plena crisis, unos beneficios de 20.000 millones de euros (Santander gana un 33 por ciento más, 4.800 millones en ingresos adicionales, ahí es nada). Pese a ello, las entidades financieras anuncian que repercutirán el impuesto sobre los clientes para que sean los españoles quienes sigan pagando los platos rotos de la crisis, una cacicada más contra la que debería reaccionar el Gobierno tipificando semejantes prácticas abusivas como delito en el Código Penal. Al mismo tiempo, las energéticas también han hecho caja, acreditando beneficios de más de mil millones de euros anuales a costa del sufrimiento de un pueblo asfixiado por la subida imparable de la factura de la luz. Solo ese par de datos justifica que el Gobierno haya incrementado la presión fiscal sobre ambos sectores, gravando a bancos y a compañías petroleras, eléctricas y energéticas con un impuesto temporal que sin duda ayudará al país a remontar los estragos de la crisis. Pero hay más medidas que certifican el tinte claramente rojo de este Consejo de Ministros, como la multa de dos millones de euros a Glovo por no cumplir con la ley de reforma laboral y seguir manteniendo a 351 repartidores o riders como falsos autónomos. La noticia debería reconciliar a cualquier votante de izquierdas con este Gobierno.

Es cierto que la gestión económica del gabinete Sánchez tiene sus sombras. La inflación se ha disparado y las correcciones adoptadas de forma urgente no parecen funcionar. El déficit público anda descontrolado como consecuencia del mayor gasto social y el tipo de interés ha subido, es decir, el dinero está cada vez más caro y quien necesite comprar una vivienda tendrá que pagar más por su hipoteca. Todo ello provoca que el poder adquisitivo de los españoles sea hoy más raquítico que hace cuatro años. Y esa no es buena noticia para el Gobierno. Recuerde el lector que la extrema derecha de Marine Le Pen cosechó un buen resultado electoral en las pasadas elecciones en Francia machacando a la opinión pública con la idea de que los franceses, sobre todo las clases medias, están perdiendo renta por culpa de las políticas de Macron y de Bruselas. La misma estrategia que pretende aplicar Vox de aquí a lo que queda de elecciones generales. Si Sánchez no consigue contrarrestar ese discurso, que acabará con agitación en las calles, perderá el poder. Si el presidente no sabe explicar sus logros económicos diciendo al mismo tiempo la verdad sobre la recesión que puede estar a la vuelta de la esquina por efecto de la guerra de Putin, no tendrá ninguna oportunidad en las urnas. Pero que no se engañe Feijóo: todavía hay partido y el Gobierno de coalición va a ir a por todas. "            (José Antequera , Diario16, 28/07/22) 

 

"El empleo sigue creciendo con fuerza y con un gran empuje del trabajo indefinido tras el despligue de la reforma laboral. 

El segundo trimestre del año dejó 383.300 empleos más, hasta rozar casi los 20,5 millones de personas trabajando, máximos desde 2008, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) que publica hoy el INE. Por su parte, el paro cayó en 255.300 personas, hasta situarse en un total de 2.919.400 desempleados, por fin por debajo de la barrera de los tres millones de personas. La tasa de paro descendió hasta el 12,5%, también batiendo el mínimo de 2008, en los primeros compases de la pasada crisis financiera.

 En este trimestre, destaca el fuerte empuje del empleo indefinido, con 616.700 asalariados más con este tipo de contrato respecto al anterior, una vez que entraron en vigor las restricciones a la temporalidad de los nuevos contratos de la reforma laboral. El total alcanza los 13,5 millones de trabajadores con este tipo de contrato más estable, el dato más elevado de la serie histórica.

 Los empleados con contratos temporales cayeron en cambio en 241.300 personas entre abril y junio, la tercera mayor caída de trabajo temporal de la serie histórica con una importante diferencia. En los dos descensos anteriores (2020 y 2009) el contexto era de destrucción de empleo. Ahora, aumentan los trabajadores y parte del empleo está pasando de ser temporal a indefinido. 

 La imagen final en forma de tasa de temporalidad, es decir cuántos trabajadores temporales hay entre el total de asalariados, desploma el dato al 22,3%, el segundo más bajo de la serie histórica, solo por detrás del año 2013 (21,9%) cuando la enorme destrucción del empleo en la pasada crisis se cebó con los temporales. El dato sigue siendo muy elevado si se mira al entorno europeo, pero la caída del empleo temporal alcanzada no tiene precedentes en España

Avance del empleo pese a los retos

El segundo trimestre del año suele ser favorable para el mercado laboral gracias al buen tiempo, la Semana Santa (cuando cae en abril, como en este caso) y el inicio de la temporada turística, entre otros factores, que se plasman en un aumento de trabajadores y la caída del paro.  

 Este año, abril ponía por delante varios retos importantes. El primero, la entrada en vigor de una pieza clave de la reforma laboral: los nuevos contratos, que limitan la posibilidad de contratar temporal y tratan de extender el empleo indefinido. En segundo lugar, el fin de los ERTE y las ayudas de 'paro' extraordinarias a los autónomos, después de dos años de apoyo público por la pandemia. Y, por último y no menos importante, los efectos de la guerra en Ucrania tras la invasión rusa, que ha disparado la deriva inflacionista, con elevadas subidas de precios, especialmente en la energía.

 Pese a estos retos, el mercado laboral se ha mantenido fuerte, con el empleo al alza y el paro en caída, en niveles similares a trimestres de años anteriores.

 El mercado laboral además ha contado con más personas dispuestas a trabajar. La población activa aumentó este trimestre en 128.000, hasta los 23,4 millones de personas, lo que dejó la tasa de actividad en el 58,71%.

Si echamos la vista atrás doce meses, el ritmo de creación de empleo baja unas décimas pero se mantiene elevado, en el 4%, con 796.400 personas más trabajando en el último año. Hay que destacar, ante las voces que señalan lo contrario, que el empuje del empleo viene de la mano del sector privado: en los doce últimos meses, el empleo se ha incrementado en 782.100 personas en el sector privado y en 14.300 en el público. Respecto al paro, ha disminuido en 624.400 personas desempleadas en el último año, con un ritmo de caída del 17,6%. (...)"                 (Laura Olías / Ana Ordaz  , eldiario.es, 28 de julio de 2022)

 

  "La tasa de paro se ha reducido hasta el 12,48%, la más baja desde finales de 2008 con menos de tres millones de desempleados. El mercado laboral ha ganado 383.000 ocupados en el segundo trimestre del año.

El crecimiento de la ocupación se sustenta en el empleo indefinido, que ha aumentado en 616.700 personas, mientras que el temporal se reduce en 241.300, según los datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

 El desempleo ha disminuido en 255.300 personas, hasta situar el total de parados en 2.919.400 personas, bajando de los tres millones por primera vez desde 2008.

 En comparación al mismo periodo del año pasado, el mercado laboral ha sumado 796.400 ocupados, un 4,05% más, y ha perdido 624.400 parados, un 17,62% menos. Así, el empleo asalariado creció en 375.400 personas, mientras que el de autónomos lo hizo en 10.000; en tanto que el empleo del sector privado sumó 397.600 y el del público restó 14.300.

Por sexo, el empleo ha crecido en 185.300 hombres y en 198.000 mujeres, hasta dejar el total en 10,9 millones de ocupados y 9,5 millones de ocupadas, mientras que, por edad, ha aumentado en todos los grupos y especialmente entre los menores de 30 años.

Yolanda Díaz destaca la reducción de la temporalidad

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha destacado que desde la puesta en marcha de la reforma laboral la temporalidad se ha reducido un 30%, según ha reflejado la EPA del segundo trimestre publicada este jueves.

 Díaz ha subrayado que los 383.300 ocupados más y los 255.300 desempleados menos del segundo trimestre son datos "extraordinarios" en un contexto todavía de recuperación de la crisis sanitaria que se ha frenado por el impacto de la guerra en Ucrania, en declaraciones a RNE.

No obstante, ha hecho un llamamiento a la prudencia, dado que desde el día 15 de julio notan "ciertas incertidumbres en el mercado de trabajo" y ha recordado que los meses de agosto, septiembre y octubre "no suelen ser buenos" para el empleo.

Casi 100.000 parados de larga duración menos

El desempleo ha disminuido tanto en los parados de larga duración (aquellos que perdieron su empleo hace más de un año) en 99.100 personas, así como entre las personas que buscan su primer empleo, en 7.900 personas. (...)"             (Público, 28/07/22)

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