16.11.22

Bruno Amaral de Carvalho, periodista portugués, corresponsal de guerra en Donbass, y colaborador de CNN: “la verdad es la primera víctima... documenté que no hubo fosas comunes en Mariupol, como otros dijeron, ni en otros lugares... en Donbass llueven bombas todos los días y caen sobre colegios, hospitales, mercados, incluso sobre hoteles, donde estábamos alojados”

 "Hablamos con Bruno Amaral de Carvalho. Periodista portugués y corresponsal de guerra en Donbass.(...)

 Bruno Amaral de Carvalho ha admitido desde su experiencia en la zona de guerra de Donbass que “la verdad es la primera víctima”. Colaborador de CNN recordó como “documenté que no hubo fosas comunes en Mariupol, como otros dijeron”, ni en otros lugares. Reconoció que en Donbass “llueven bombas” todos los días y “caen sobre colegios, hospitales, mercados”, incluso “sobre hoteles, donde estábamos alojados”. En su paso por la zona de guerra insiste con inquietud que “hay muchas pintadas nazis, militares con tatuajes nazis, etc”. (...)

Por lo que he visto allá (Ucrania y Donbass) si había cinco o seis periodistas occidentales, ya era mucho. En muchos meses, yo fui el único periodista occidental en el Donbass. Eso también demuestra el desequilibrio que hay en la cobertura mediática y eso corresponde naturalmente a una lógica, a una narrativa hegemónica que se pretende imponer. (...)

Cuando has estado allí, la guerra es la guerra, como has dicho en Donbass llegan desde el 2008 en guerra, ¿cómo has visto a la gente, ya sé que es difícil porque estás en una guerra, pero ves a la gente de Donbass concienciada de que para salir ya de Ucrania o todavía no?

Sabes lo que pasa, en febrero la gente estaba muy feliz. Porque creían que la intervención rusa iba rápidamente a solucionar el problema militar que había ahí en Donbass. Eso no pasó, empeoró. La situación que esos civiles vivían en los últimos años eran un poco más estables. Los acuerdos de Minsk, aunque no eran respetados, forzaron a las dos partes a bajar el nivel de confrontación. Había bombardeos, murió gente, pero ya no era como en 2014 y 2015. Pero la gente quería acabar con esa situación. Entendían que lo que pasó en febrero era un camino, un paso. La gente estaba feliz con la decisión de Rusia, incluso hablé con mucha gente y antes en 2018, cuando ya estuve allá, la gente nos decía que no entendían porqué Rusia no viene a salvarnos, entonces en 2022 fue un gran alivio.

 Pero luego vino con el tiempo esa discusión, la situación social fue a peor, el agua, las muertes y todo se transformó en un infierno en varias ciudades del Donbass. Creo que ellos siguen confiaros, porque no tienen otra opción. Son prorrusos, se sienten rusos, la única solución que pueden creer es la victoria de Rusia, la victoria de controlar todo el territorio, pero es cierto que hay un cierto desánimo, porque al principio parecía que el fulgor de la victoria era cierto y ahora las cosas no se ven de forma tan nítida.

 Estados Unidos, la OTAN, los aliados se están esforzando mucho por no perder esa guerra, ¿como como ves tu que has estado o estás dentro?

Claro. El esfuerzo es tremendo. Hace poco decía que el 80% del presupuesto militar de Rusia es lo que ha recibido ya Ucrania. Rusia está pagando un poco por no haber, digo yo, evaluado mejor ese escenario.

De la Unión Europa no has hablado mucho en la charla, se ha metido en esta guerra, proporciona armas, dinero, entrenamiento, soldados, que a nosotros nos está metiendo en una crisis importante. Desde este lado, claro que lo ves, pero ¿desde aquel lado ven lo que ocurre por la guerra?

En Donbass se dice que Europa va a pasar mucho frío, que, incluso, los combustibles son más baratos en Donbass que en Europa, pero, en general, es verdad que la gente no mira mucho hacia Occidente.

He tenido entrevistas. En una apareció una mujer que me dijo que necesitaba enviar un mensaje a las mujeres trabajadoras de Europa “de que vuestro dinero está matando a nuestros hijos, que somos mujeres como vosotras, por favor parad esta guerra”. He escuchado esto, pero más allá son pocas las veces que la gente quiere saber lo que piensan en Occidente. Es otro mundo.

 ¿La guerra les tiene sobreocupados?

 Sí, pero creo que ya antes, como Occidente siempre les volteó las espaldas, ellos no tienen ninguna preocupación. Su referente es Rusia. Admito que, por ejemplo, en Odessa, la parte occidental de Ucrania, la gente está más volcada hacia Europa, pero no en general.

Al principio, que no se si se mantiene, había una teoría que Rusia se había volcado en salvar aquella zona del Donbass y Lugansk porque Estados Unidos trataba de llegar por esa parte a presionar no solo a Rusia, sino a China, para hacerla frente.

¿ se ve o se habla de eso allí. Lo has podido constatar esa preocupación?

Es algo muy político que es muy difícil para mi contestar a esa pregunta. La gente habla mucho de geopolítica. Tiene esa creencia de que es una guerra que va a cambiar mucho la geopolítica mundial y creen que es una guerra en contra de Estados Unidos, de Europa y que entre sus amigos, digámoslo así, estarían China, Iran, Venezuela… un conjunto de países que están más alineados con Rusia o con China, vamos la idea del mundo más multipolar. Pero, en general, es difícil hacer una evaluación de si Rusia con esta guerra quiere frenar un avance hacia China, no consigo contestar a eso.

¿Crees que va a durar mucho esta guerra? No tenemos nadie la bola de cristal, pero has estado cerca de ellos, lo has vivido y lo vives casi en directo.

La verdad es que ni la gente de Donbass cree eso, porque a veces parece que hay señales de que va a haber negociaciones, como ahora, que se va hablando sobre Kherson, que igual esto parte de una negociación secreta, pero la verdad es que hay que ver qué intereses hay de cada parte. Luego están las elecciones en Estados Unidos para ver los resultados definitivos.

 De todas formas, si no hay un apoyo de Estados Unidos es imposible para Ucrania asumir la guerra, porque solo con el apoyo de la UE no me parece que estén dispuestos a sacrificar la economía y posibles caídas de gobiernos a cambio de apoyar solos a Ucrania. No sé, pero hay mucha expectación. No consigo contestar de forma clara a esa pregunta. Ojalá la guerra terminara mañana, pero no lo veo.

Igual alguien ha calculado que hemos llegado hasta aquí y hay que darla por finalizada. No sé.

Ya. Alexis Castillo creía que la próxima primavera Rusia saldría victoriosa. No está acá para verlo, pero veremos si su pronóstico sale.

¿Por qué la primavera de 2023?

Porque él decía que desde el punto de vista militar, que ahora viene el invierno y que estaban llegando masivamente los soldados rusos de la movilización parcial, eso podría cambiar el contexto en el terreno militar. Entonces, en su cabeza era su meta. (...)"               (Juanjo Basterra, La Haine, 14/11/22)

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