"(...) los pactos de gobierno regionales que el PP mantiene con Vox (la sucursal trumpista/bolsonarista en nuestro país), no viene sino a confirmar que el infectado por la pandemia de extrema derecha que recorre Occidente como un fantasma ya no tiene posibilidad alguna de curación. Núñez Feijóo y los suyos han alternado y compadreado demasiado tiempo con los trumpistas ibéricos, han intercambiado demasiadas ideas tóxicas con ellos (hoy por hoy PP y Vox son dos vasos comunicantes) y han colaborado en demasiados proyectos comunes (las últimas declaraciones de Mañueco sobre lo bien que va Castilla y León gracias a los pactos con el nuevo populismo neofascista ponen los pelos de punta), de modo que ya solo cabe decir que el partido de Santi Abascal ha zombificado al PP hasta inocularle todas esas ideas nocivas y tóxicas (autoritarismo, negacionismo y conspiranoia anticomunista) que han llevado a los bolsonaristas a tratar de acabar, por la vía violenta, con el Gobierno legítimo de Lula Da Silva.
Llegados a este punto solo cabe hacerse una pregunta: ¿qué pasará cuando las escuadras ultraderechistas, bien organizadas y coordinadas en las redes sociales, den la orden de asaltar el Congreso de los Diputados para violentar la sede de la soberanía nacional como ha ocurrido en Estados Unidos y Brasil? Es cierto que en las últimas horas Feijóo ha manifestado el apoyo de su formación al pueblo brasileño y ha hecho un llamamiento al “inmediato restablecimiento del orden constitucional” sin dar un paso atrás ante los golpistas.
“No se puede ceder ante los populismos y la radicalidad que intentan socavar el respeto a las instituciones, la democracia y las libertades públicas”, asegura en Twitter el líder popular. Sin embargo, mientras el jefe dice las palabras institucionales que toca decir, su lugarteniente Gamarra sigue apretando el fuelle trumpista, envenenando el ambiente con estupideces y basura política contra Sánchez.
Lo de Brasil se veía venir. Era una secuencia programada. Tras la victoria de Lula, Bolsonaro no reconoció la victoria de su rival, divulgó bulos y mentiras sobre la limpieza del proceso electoral, instigó a sus mercenarios –que han acabado acampando frente a los cuarteles para exigir al ejército que saque sus tanques a la calle– y dio rienda suelta a todo tipo de teorías conspiracionistas (tal como hizo durante la pandemia). El nuevo drama acontecido ayer, el asalto al asalto al Congreso Nacional, al Palacio de Planalto y a la Corte Suprema de Brasilia, fue la crónica de un suceso anunciado. Quien siembra vientos recoge tempestades.
El PP lleva
demasiado tiempo coqueteando con un fenómeno, el del trumpismo
ultraderechista de corte yanqui, que se extiende por todo el planeta.
Países como Hungría, Polonia, Italia
y otros muchos ya han caído en esa pesadilla. España camina
peligrosamente por la misma senda y podría ser la próxima estación en el
avance imparable del fascismo contemporáneo. Sánchez advierte de que el
golpe de Estado en Brasil confirma la mayor de las amenazas a las que
nos enfrentamos: el resurgir de movimientos ultras dispuestos a arrollar
a las democracias liberales. ¿Está usted en ese macabro proyecto, señor
Feijóo? " ( José Antequera, Diario16, 09/01/23)
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