"(...) Yolanda Díaz busca armar un proyecto donde la centralidad resida en su liderazgo y los socios se conecten de manera transversal y horizontal. Podemos pretende negociar una alianza donde la centralidad se mantenga en UP, y tanto la candidata como los demás socios se descuelguen como las ramas del tronco común en un árbol. Dicho así puede sonar hasta poético pero no lo es. Ahí radica precisamente el drama.
Se ha convertido en un lugar común despachar esta contradicción como una descarnada lucha por el poder, una pelea por situarse lo mejor posible en las listas electorales o incluso una guerra sin cuartel entre egos devorados por ensoñaciones de grandeza. Pero, a poco que cualquiera se esfuerce por ahondar el análisis más allá del nivel tertuliano, se evidencia que aquello que conmociona el espacio a la izquierda de los socialistas supone un dilema político de primer orden; no un vulgar quítate tú para ponerme yo.
El diseño de Sumar conduce a un modelo de organización y decisión ideado desde un enfoque apaisado y estructurado en red en torno al eje central del liderazgo. El diseño de Podemos reproduce el esquema más clásico de la izquierda, un modelo organizativo en vertical y donde el proceso de toma de decisiones se haya jerarquizado bajo el control del partido que ejerce de nave nodriza.
Usted, amigo lector, seguro que tiene una opinión y un gusto definido sobre cuál de las dos opciones le parece más eficiente para ganar unas elecciones, o más eficaz para pactar y gestionar un posible nuevo gobierno de coalición. A mí no me pregunten, que no me pagan lo suficiente para contestar a esa pregunta. Sé que ambas fórmulas atesoran sus ventajas y cargan con sus inconvenientes. También sé que lo único que parece claro a día de hoy es que, en algún momento, no quedará más remedio que elegir. No hay una tercera vía o un camino intermedio disponibles. Si la hubiera ya andaríamos en ruta.
Yolanda Díaz ya ha elegido y no parece dispuesta a transaccionar. Seguramente porque sabe o intuye que, cómo se resuelva este dilema político, será valorado por los votantes como un test de estrés de su liderazgo. Hace muy bien y está en su derecho. No podría ceder aunque quisiera sin renunciar al relato sobre el cual ha ido construyendo su candidatura. Que a Podemos no le guste la elección de Sumar resulta legítimo, pero es un problema de Podemos; no de la unidad de la izquierda.
En algún momento de este melodrama televisado 24 horas, los morados
habrán de elegir si prefieren seguir por su camino, o se avienen a tomar
ese que ya ha marcado la vicepresidenta en su GPS. Continuar demorando
esa decisión mientras le prescriben a los demás qué deberían elegir
únicamente llevará al agotamiento. A veces, en la vida, no queda otra
que escoger entre tener razón o seguir adelante." (Antón Losada, CTXT, 14/04/23)
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