11.4.23

No deberíamos concebir la gestación subrogada como una práctica alejada del tráfico de menores o las macro granjas de mujeres gestantes. Todos estos escenarios se producen paulatinamente, moldeando la realidad y nuestros límites de manera casi imperceptible, para que de pronto un día lo que ayer nos parecía execrable, nos parezca liberal... La irrisoria propuesta del Partido Popular para regular la explotación reproductiva sin “interés mercantil”, es decir, de manera altruista, es una broma de mal gusto para todos aquellos que sabemos que la clandestinidad y la precariedad volverán a abrirse camino, porque las necesidades de unos siempre son oportunidades de negocio para otros... Un negocio que en el año 2022 movió 115.000 millones de euros, y que nos trae de vuelta a la realidad para que concluyamos que lo que está en juego son nuestros cuerpos... hoy el negocio de bebés, mañana puede que de órganos

"Explotar reproductivamente a una mujer, haciendo de su fertilidad un bien de consumo o un servicio, es probablemente dar el paso definitivo hacia la peor de las distopías. No hubo explotación, dirán, ella consintió, ella quiso, repetirán. No, ella necesitó, probablemente, para cubrir sus necesidades más básicas o las de terceros. 
 
Condenar públicamente a quienes recurren a esta práctica no revertirá la situación, pero si no nos posicionamos corremos el riesgo de perderlo todo. Nos jugamos mucho, nuestros cuerpos, nuestras entrañas. El entramado capitalista continuará regulando y satisfaciendo el mercado prestando atención a oferta y demanda, hoy de bebés, mañana puede que de órganos. (...)

Normalizar la compraventa de bebés y pagar gestaciones por encargo aprovechando la vulnerabilidad y las necesidades más básicas de otra persona es seguir cimentando el sistema capitalista que ya todo lo impregna.

“El turismo reproductivo se beneficia de los vacíos legales que no contemplan la prohibición de registrar a los menores concebidos mediante gestación subrogada”

(...) No deberíamos concebir la gestación subrogada como una práctica alejada del tráfico de menores o las macro granjas de mujeres gestantes. Todos estos escenarios se producen paulatinamente, moldeando la realidad y nuestros límites de manera casi imperceptible, para que de pronto un día lo que ayer nos parecía execrable, nos parezca liberal. Baruch Spinoza explicaba que nuestra supuesta libertad esconde en el fondo un desconocimiento de las fuerzas que nos incitan y empujan a obrar, es esta la estrategia que da rienda suelta el capitalismo. 
 
La irrisoria propuesta del Partido Popular para regular la explotación reproductiva sin “interés mercantil”, es decir, de manera altruista, es una broma de mal gusto para todos aquellos que sabemos que la clandestinidad y la precariedad volverán a abrirse camino, porque las necesidades de unos siempre son oportunidades de negocio para otros. En este caso, aquellos acostumbrados a comprarlo todo con dinero, han satisfecho su ansia de descendencia, de sucesión.

El negocio de la explotación reproductiva, que en el año 2022 movió 115.000 millones de euros, nos trae de vuelta a la realidad para que concluyamos, una vez más, que lo que está en juego son nuestros cuerpos.

La “asimetría reproductiva” es un concepto empleado por aquellos que ven discriminatorio no tener acceso a la procreación por su incapacidad gestacional. Esta asimetría se desarrolla como argumento para legitimar un derecho a la reproducción mediante gestación subrogada. Aquí es necesario aclarar que la procreación no es un derecho, sino una capacidad que ofrece la naturaleza. El Parlamento Europeo dedicó un capítulo del ‘informe anual sobre Derechos Humanos y Democracia en el mundo en 2014 y las políticas de la Unión Europea en esta materia’ a los derechos de las mujeres y las niñas. Este recoge que la gestación subrogada “socava la dignidad humana de la mujer dado que su cuerpo y sus funciones reproductivas son usadas como un ‘commodity’”.
 
 Añade que esta práctica involucra “el uso del cuerpo humano para ganancias financieras o de otro orden, en particular en el caso de las mujeres vulnerables en los países en desarrollo”, por lo que “debe ser prohibida y tratada como un asunto de urgencia en los instrumentos internacionales de derechos humanos”." (Andrea Amantegui Guezala , El Salto, 06/04/23)

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