11.4.23

¿Qué ha hecho por nosotros este gobierno? ¿Ha conseguido una mayor cohesión social, es decir, más medios para garantizar a las personas un mínimo vital y una mayor igualdad de oportunidades? El fracaso de la gestión de la crisis del Euro a partir de 2010, las reacciones populistas, la pandemia y el desafío del cambio climático han llevado a las políticas públicas a realizar un giro de última hora en relación con la cohesión... Europa ha suspendido temporalmente las rígidas normas de estabilidad presupuestaria, ha impulsado políticas monetarias anteriormente prohibidas, y ejecuta en estos momentos importantes paquetes de inversiones financiados con deuda mutualizada... que han dado una relativa holgura del gobierno español para aplicar políticas públicas, evitando un incremento del desempleo similar al de etapas pasadas... en 2013 el paro ascendía al 25% y el salario mínimo, a solo 600 euros... hoy el desempleo es del 12.9%, y el salario mínimo es de 1.080 euros... este ejecutivo ha conseguido algunas victorias

 "¿Qué ha hecho por nosotros este gobierno?.

(...) se hace difícil analizar si este Ejecutivo ha logrado sus principales metas políticas; entre ellas, una mayor cohesión social, es decir, más medios para garantizar a las personas un mínimo vital y una mayor igualdad de oportunidades.   

No se trata de una pregunta superficial. Una de las corrientes de fondo del debate económico, no siempre explícitamente reconocida, ha sido la capacidad del sistema de producir no solo bienes y servicios, sino también normas e instituciones para integrar a los ciudadanos.   (...)

 El fracaso de la gestión de la crisis del Euro a partir de 2010, las reacciones populistas, la pandemia y el desafío del cambio climático han llevado a las políticas públicas a realizar un giro de última hora en relación con la cohesión, dando una oportunidad a lo que algunos han denominado capitalismo inclusivo, quizá sin advertir la importancia nuclear del subsistema social en todo aparato productivo. 

Los datos recientes avalan esta explicación. Europa ha suspendido temporalmente las rígidas normas de estabilidad presupuestaria, ha impulsado políticas monetarias anteriormente prohibidas, y ejecuta en estos momentos importantes paquetes de inversiones financiados con deuda mutualizada, esto es, con la rúbrica de todas las naciones de la unión. Algo impensable hace solo diez años.  

 Todos estos factores históricos y políticos han de tenerse en cuenta para entender la relativa holgura del gobierno español para aplicar políticas públicas: se han aprobado ayudas para expedientes de regulación temporal de empleo, ERTE, que han evitado un incremento del desempleo similar al de etapas pasadas; se ha implementado el denominado Ingreso Mínimo Vital, que si bien no es una renta básica y presenta numerosos problemas para llegar a sus beneficiarios, es un elemento estabilizador para las contingencias que vendrán; el salario mínimo, que ha llegado recientemente a los 1.080 euros, compensará a los trabajadores más vulnerables la pérdida de poder adquisitivo experimentada en 2022, con un desempleo del 12.9% y unos sueldos deprimidos; en 2013, un contexto diferente, el paro ascendía al 25% y este tipo de salario, a solo 600 euros.  

La caída de la contratación temporal y la recuperación del papel de los sindicatos en la negociación colectiva resultan de una reforma laboral, la aprobada en el año 2022, que reúne el manifiesto consenso de la patronal y el callado asentimiento de la oposición conservadora. Becas y subvenciones aparte, la agitada gestión y ejecución de los fondos Next Generation aspira a catalizar un crecimiento económico asociado a modificaciones menos cíclicas y estacionales y a una creación de empleo más estable y cualificado, algo que podría potenciarse con reformas educativas que exigen un apoyo político mayoritario. 

Quedan pendientes muchos retos y uno de ellos es garantizar un sistema de pensiones que integre mejor a los mayores, cada vez más numerosos pero insuficientemente reconocidos. La sostenibilidad a largo plazo, un problema aparentemente matemático, precisa de numerosas dimensiones de análisis que reflejen la complejidad de la realidad social; entre estas, la política -determinar las prioridades finales de la acción colectiva- y la cultural -que lo que vemos como un gasto podría bien ser una notable inversión- detentan una importancia no siempre reconocida. 

 En un debate sobre la concepción y la gestión de la economía que siempre se realiza con un reverencial temor a los males absolutos, este ejecutivo ha conseguido algunas victorias. Su futuro político dependerá de sus decisiones, de unas incomprensibles divisiones internas, y, como siempre, del necesario veredicto de las urnas. "                   ( Andrés Villena Oliver , eldiario.es, 03/04/23)

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