26.8.23

Si los emiratos árabes son los que dominan el fútbol por sus grandes inversiones en clubs y jugadores... ¿Cómo quedaría Rubiales ante los jeques si un grupo de aguerridas mujeres lo echaban? Fuera del circuito del dinero para siempre... de ahí su resistencia numantina... sucede que el fútbol está resultando ser una ventana desde donde se puede ver cómo funciona el mundo entre bastidores

 "(...) El fútbol está resultando ser una ventana desde donde se puede ver cómo funciona el mundo entre bastidores. 

Con la agresión de Rubiales hemos visto una representación excelente de cómo funciona el poder. Con el caso de Vinicius vimos la hipocresía de este mismo poder, aunque enarbolara la necesaria bandera del antirracismo. Con el Mundial de Qatar supimos que miles de trabajadores migrantes murieron durante las obras, en condiciones de explotación infrahumanas. Constantemente vemos a las dictaduras del Golfo encapricharse con las estrellas del fútbol, con realizar competiciones o patrocinar equipos. Y a más de un técnico o fútbolista lavándoles la cara por unos cuantos millones de euros. La mafia que envuelve todo este espectáculo es una perfecta representación de cómo funciona el mundo, del capitalismo, del poder.

No es la primera vez que las mujeres deportistas levantan la voz contra los abusos. Pero quizás nos encontremos ahora con una sociedad mucho más sensibilizada, con una sociedad mejor que ya no tolera ni la agresión ni su banalización, y esto es algo que hay que celebrar y reivindicar, sobre todo cuando nos encontramos inmersos en plena ofensiva reaccionaria. Mientras representantes públicos se alejan de las pancartas que condenan la violencia machista, las deportistas, como decía Irene Zugasti en su magnífico artículo en CTXT, marcan un golazo en Las Gaunas. Y más todavía cuando, encima, Hermoso incluye en esta ecuación a su sindicato. La importancia y el simbolismo de todo esto para quienes se baten a diario contra el poder, es inmensa.

Toca esperar para ver cómo se resuelve todo esto, pero la victoria sobre el relato de que el feminismo se pasa de frenada o que es innecesario, es incontestable. Y esto debería hacer reflexionar a quienes todavía hoy se empeñan en desenfocar lo sucedido desde sus medios, banalizar en sus corrillos la gravedad de la agresión o dejar impunes a sus responsables mediante los mecanismos de poder de todos los organismos implicados en la resolución de este asunto. Y a pesar de esto, y pase lo que pase, queremos y pelearemos porque el tipo que manda, ya sea en la Federación de fútbol o en el negocio de tu barrio, se piense dos veces esas agresiones a las que se había acostumbrado con sus empleadas. Y que nunca más les salga gratis."             (Miquel Ramos, Público . 24/08/23)

 

"Fútbol, la joya de la corona del poder blando de Qatar.

 Qatar lleva desarrollando desde hace años una campaña de reconstrucción de su identidad pública internacional. El rico emirato catarí busca limpiar la imagen del régimen absolutista que impera en el país desde su independencia con millonarias adquisiciones por todo el mundo. Dentro de esta estrategia diplomática y financiera, el futbol juega un papel fundamental. La compra del PSG o la futura celebración del Mundial de Fútbol de 2022 se presentan como un escaparate idóneo para vender una imagen global de grandes inversores que se gane el corazón del público y llame aún más la atención los inversores internacionales. Lo que se conoce como el soft power. (...)

El Estado de Qatar es un ejemplo de uso efectivo del soft power. El pequeño país peninsular obtuvo su independencia del Reino Unido en los años setenta y mantiene desde entonces un régimen político monárquico fundamentado sobre el gobierno absoluto de la dinastía Al Thani. El emir Tamim Al Thani ostenta el trono desde 2013 aunque, como el resto de la familia, se encarga de asuntos de estado desde su juventud. En el aspecto legislativo, en Qatar se aplica rigurosamente la Sharía, mantiene la pena de muerte, impone la flagelación por delitos como el consumo de alcohol y varias organizaciones humanitarias han denunciado los abusos y la explotación laboral que se sufre en el país, la discriminación de las mujeres o la ausencia de libertad de expresión. La relación con sus vecinos tampoco es muy buena. Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Bahréin junto a Egipto, Maldivas, Yemen y Libia rompieron sus relaciones diplomáticas con Qatar en 2017 e impusieron sanciones económicas al emirato, acusando al Estado catarí de relacionarse con grupos terroristas y acercarse demasiado a Irán, enemigo de los sauditas. (...)

El embargo que el grupo de países liderados por Arabia Saudí impuso a Qatar se levantó finalmente a principios de 2021. Gracias a los desorbitados beneficios de su entramado económico y financiero, la batalla de Qatar para consolidar su imagen pública como un gran inversor sigue con las espadas en todo lo alto.

 Para ello, la red financiera institucional de Qatar juega un papel fundamental desde hace más de quince años. Gracias a las extensas reservas de recursos naturales fósiles ocultas en el subsuelo catarí, la pequeña península pérsica es uno de los países con más alto poder adquisitivo del mundo con un PIB de 51.751 dólares per cápita, según un estudio de VisualCapitalist elaborado en mayo de 2021. Las cantidades ingentes de dinero producido en Qatar han ido en buena parte destinados a la Qatar Investment Authority (QIA), el fondo de financiero de la familia Al Thani fundado en 2005. La QIA administra en la actualidad inversiones por valor de más de 30.000 millones de dólares y posee destacadas participaciones alrededor del mundo, como la empresa propietaria del Empire State de Nueva York, el lujoso almacén Harrods de Londres, el 8,3% de la inmobiliaria de alto standing Brookfield, el 11% de El Corte Inglés, el 13% de Tiffany Co. y se sitúa como el tercer mayor inversor de la firma automovilística Volkswagen, con un total de 9.000 millones de dólares en activos. El poder de expansión financiera de Qatar es imparable y desde el principio no se limita únicamente a algunas de las corporaciones más rentables del planeta, sino que abre generosamente sus brazos al mundo del deporte. Antes de su ascenso a la jefatura del Estado, el emir Tamim Al Thani promovió en 2005 la creación de la Qatar Sports Investments (QSI), una sociedad especializada en gestionar las multimillonarias inversiones cataríes en el ámbito deportivo. La QSI es propietaria desde 2011, entre otros, del Paris Saint-Germain, uno de los clubes con la plantilla más cara del panorama futbolístico universal. Hay que decir que la apuesta catarí por el deporte no se limita solo al fútbol, sino que el emir Tamim es también miembro del Comité Olímpico Internacional y presidente del Comité Olímpico Nacional de Qatar. Encabezó hace siete años una intensa campaña para que Qatar acogiese los Juegos Olímpicos de 2020 y consiguió en 2006 el derecho a celebrar los Juegos Asiáticos y el Campeonato Mundial de Natación de 2014. Devolviendo el foco de atención al fútbol, la capital catarí Doha consiguió en 2011 ser la sede de la Copa Mundial de Fútbol de 2022, que se celebrará en invierno por primera vez en su historia por las altas temperaturas que la región alcanza en verano y cuyas obras faraónicas han provocado en diez años la muerte de más de 6.500 obreros de India, Pakistán, Nepal, Bangladesh y Sri Lanka, aunque se sospecha que pueden ser muchos más. En cuanto a los patrocinios futbolísticos, la QSI es responsable de los contratos de la aerolínea Qatar Airways con el Bayern de Múnich y con el FC Barcelona. El club blaugrana rompió el contrato en 2017 por el polémico caso del fichaje de Neymar por el PSG, dirigido por los cataríes, quienes pagaron por el delantero brasileño la cláusula de rescisión más cara de la historia. En definitiva, se puede decir que las apuestas de Qatar en el deporte van orientadas a poner su capital en el centro de atención con la celebración de los más grandes eventos deportivos y a obtener una parte del pastel, o apropiarse, de las estructuras deportivas y clubes más importantes del mundo.

 La compra de la mayor parte del Paris Saint-Germain al fondo Colony Capital, sus entonces propietarios estadounidenses, se formalizó en mayo de 2011 por 50 millones de euros. Desde la adquisición del club del Parque de los Príncipes por parte del fondo catarí, el equipo parisino ha estado presidido por Nasser al-Khelaïfi, extenista y empresario muy cercano a la familia real Al Thani. Al-Khelaïfi es también miembro de la directiva de la UEFA y presidente de Bein Sports, la cadena de televisión deportiva de Al Jazeera. El canal ha conseguido firmar importantes acuerdos para la retransmisión de multitudinarios encuentros y grandes competiciones como la UEFA Champions League, la Europa League o las últimas Eurocopas emitidas en Francia. El PSG por su parte ha conseguido en pocos años tener a su servicio una de las plantillas más envidiables y valiosas posibles. (...)

Los intereses compartidos de las instituciones deportivas mundiales y las altas esferas gubernamentales francesas son motivo de sospecha, hasta el punto que analistas y periodistas han confirmado que la compra que revitalizó el combinado parisino en 2011 estuvo directamente relacionada con la delegación de la FIFA a Qatar del derecho a celebrar el Mundial de Fútbol de 2022. Una extensa investigación elaborada por los periodistas Philippe Auclair y Eric Champel que fue publicada por la revista France Football en 2013 concluye que la FIFA, la UEFA y la Confederación Africana de Fútbol se aliaron con el ejecutivo presidido por Nicolas Sarkozy alrededor de una compleja trama corrupta plagada de sobornos y tráfico de influencias. El Qatargate, nombre con el que la revista francesa bautizó al caso, acabó proporcionando los votos necesarios a Doha para ser declarada sede de la Copa Mundial de 2022. Con el deber de acoger la celebración de la reina indiscutible de las competiciones internacionales, la monarquía catarí conseguía una oportunidad inigualable para proyectar una imagen de país moderno y exitoso al resto del mundo, millones en publicidad e inversiones. Para seguir limpiando su imagen internacional, Qatar nombró en 2018 a Xavi Hernández embajador global de Qatar 2022, un título que comparte con otras leyendas del fútbol como Zinedine Zidane, Pep Guardiola, Eto’o o Cafú. El exjugador del Barça y actual entrenador del catarí Al-Sadd SC diría en una entrevista concedida a la FIFA en diciembre de 2019 que Qatar “es un país muy fácil para vivir: cómodo, acogedor y seguro”.

 El emirato absolutista de los Al Thani utiliza el deporte para consolidar su estrategia de poder blando. La influencia de la ‘marca Qatar’ es ya conocida por todo el mundo (...)

Qatar es el rey incontestable del deporte que más masas exalta el mundo y más cantidades de dinero moviliza. El escaparate que el fútbol proporciona a Qatar es una inmensa apuesta segura para consolidar su parcela de poder global ante las ovaciones de los aficionados y el aplauso de las élites financieras dispuestas a limpiar la imagen de la millonaria dictadura del Golfo."                 (

No hay comentarios: