"Si Ley y Justicia (PiS, por sus siglas en polaco), el partido liderado por Jarosław Kaczyński, vuelve a ganar las terceras elecciones consecutivas, perderemos la esperanza de que Polonia no termine convertida en la segunda autocracia electoral en el corazón de la Unión Europea. Ya ha apuntado maneras, pero si el PiS sigue en el gobierno no habrá marcha atrás. No olvidemos que la separación de poderes es un espejismo después del regreso de la ultraderecha al gobierno del país en 2015.
Tras la depuración de los miembros del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo, sustituidos por hombres fieles al PiS, la magistratura ya no es independiente. Cuando en 2021 se creó una cámara disciplinar para eliminar a los pocos jueces que aún no se doblegaban al Ejecutivo, el Tribunal de Justicia de la UE intervino pidiendo su supresión e imponiendo una sanción de un millón de euros por día a Varsovia. Finalmente, el Gobierno de Mateusz Morawiecki la sustituyó con otro organismo, una Cámara de Responsabilidad Profesional, que sin embargo ostenta la misma función represiva.
Asimismo, el pluralismo informativo es notablemente limitado y los recortes de derechos son una realidad. En 2021 se aprobó una ley que en la práctica prohíbe el aborto, poniendo en riesgo la vida de las mujeres: más de una decena fueron dejadas morir por los médicos que, temerosos de acabar en la cárcel, no quisieron interrumpir el embarazo, aunque esto significaba literalmente condenar a muerte a las madres. Por otra parte, la persecución de las activistas feministas o LGTBIQ es un hecho evidente hasta el punto de permitir e impulsar que centenares de ayuntamientos se declarasen zonas libres de homosexuales.
Un peligro real para el proyecto europeo
A las consecuencias que esto tendría para el estado de salud general de los sistemas democráticos en el mundo y, obviamente, para la población polaca, que es quien sufrirá las consecuencias directas de la ultraderechización, se debe sumar también otra cuestión. Polonia es el quinto país de la UE por población (38,2 millones de habitantes) y por número de diputados elegidos en la Eurocámara (52 representantes). Su peso importa. Siendo cínicos, podríamos decir que la UE puede sobrevivir tal y como la conocemos –es decir, como un proyecto democrático, aunque con muchas deficiencias– con un cáncer del tamaño de Hungría (que tiene menos de diez millones de habitantes), pero difícilmente podrá hacerlo si la metástasis llega a Polonia. (...)
En resumidas cuentas, es un error pensar que lo que pasa en Varsovia, más allá de una mala noticia, es algo lejano y carente de influencia sobre nosotros. Polonia tiene un peso importante en los equilibrios y las dinámicas europeas, aún más si cabe tras la invasión rusa de Ucrania. Varsovia es, en palabras de Lucio Caracciolo, director de la revista italiana de geopolítica Limes, la “sufragánea estadounidense en el alineamiento antirruso” con un marcado carácter antialemán, antieuropeo y anti “vieja OTAN”. Las elecciones polacas del próximo 15 de octubre nos deben importar, nos jugamos mucho ese domingo. (...)
Añádase también que, copiando una vez más a Orbán, el PiS no ha perdido ni un minuto en demonizar a sus adversarios, in primis Tusk, tachado en los medios públicos de “siervo de Berlín” y de Bruselas, además de enemigo de la Iglesia católica que, como se sabe, es un bastión ultraconservador en Polonia. En primavera se llegó a aprobar una ley que instituye un Comité Estatal para el examen de la influencia rusa en la seguridad interna de Polonia entre 2007 y 2022. Detrás de este nombre tan altisonante, el objetivo del Gobierno es el de poder investigar a Tusk para mostrar a los polacos que, supuestamente, el ex primer ministro era un amigo de Rusia y, por consiguiente, un traidor de la patria. La caza de brujas ha sido tan evidente que la ley, conocida coloquialmente como ley Tusk, ha llevado a la UE a abrir un expediente a Polonia.
En segundo lugar, el Ejecutivo ha decidido convocar, junto a las elecciones, un referéndum, dos de cuyas preguntas versan sobre el tema de la inmigración. La propaganda progubernamental es tan evidente que sonroja. No solo por la formulación de las preguntas –“¿Apoya la aceptación de miles de inmigrantes ilegales de Oriente Medio y África, según el mecanismo de reubicación forzosa impuesto por la burocracia europea?”–, que hablan de algo inexistente, ya que Bruselas no ha impuesto nunca este mecanismo; sino también por el envío a todos los ciudadanos polacos por parte de una empresa vinculada al Gobierno de un folleto en el que se invita a votar en el referéndum. Debajo de una fotografía a toda página con un barco de migrantes subsaharianos en el Mediterráneo, el titular es de este tenor: “Es ya una invasión. ¡Están navegando hacia aquí!”.
Los problemas de Ley y Justicia
El crecimiento en intención de voto de Konfederacja explica también algunas de las decisiones tomadas por el Ejecutivo en estas últimas semanas. La confederación, liderada por el joven ultra Stawomir Mentzen, el político polaco con más seguidores en TikTok, no solo defiende una reducción de los impuestos a partir de posiciones paleolibertarias que recuerdan a las del argentino Javier Milei, sino que, además de estar radicalmente en contra del aborto y los homosexuales, es también eurofóbica –pide explícitamente la salida de Polonia de la UE–, antivacunas, antisemita y xenófoba. A diferencia del PiS, por ejemplo, Konfederacja está en contra de seguir enviando ayuda militar y económica a Ucrania y se opone también a mantener el millón y medio de refugiados ucranianos que se han instalado desde hace un año y medio en territorio polaco. (...)
Ahora bien, si el PiS se mantiene en el Gobierno –en solitario o con los radicales de Mentzen–, podemos definitivamente dar por muerta la democracia en Polonia. Y el proyecto de integración europeo, con todas sus incógnitas, se vería fuertemente debilitado de cara al futuro. ¿Qué hacer entonces? Tocará pensarlo seriamente, porque nos jugamos mucho. Y ya vamos muy tarde. Quizás demasiado." (Steven Forti , CTXT, 8/10/2023)
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