"(...) Barrera a): el TS ha declarado nulo el nombramiento de la presidenta del Consejo de Estado, aduciendo una carencia de “reconocido prestigio” en la trayectoria de la nominada, si bien el propio escrito del TS reconoce, de manera explícita, ese prestigio que luego, zas, niega.
Y barrera b): el CGPJ no aprueba –en este caso, su decisión no es vinculante– el nombramiento del fiscal general del Estado. Es importante señalar que el texto del CGPJ –si bien no es un texto judicial, sí lo es institucional– contiene datos falsos. El texto incluye, por lo tanto, esa seña de identidad de la nueva extrema derecha denominada fake.
No hay, por lo demás, precedente alguno de la cosa a) y de la cosa b). La cosa a) y la cosa b) ilustran –la cosa a) por su contradicción, por el peso de la ideología sobre el peso de lo expuesto; la cosa b) por la convocatoria del fake– escasa calidad en su redactado. Lo que indica que estamos en plena guerra judicial, ese momento en el que la calidad jurídica no es importante, en el que cualquier agujero es trinchera –judicial–.
6- La derecha sin estudios –la derecha b); en ocasiones, con master apócrifo– está haciendo dos cosas. Y con cierto arte. Una es expandir su lenguaje en Europa. Algo importante. Manfred Weber va tuiteando, o como se diga, conceptos del PP en inglés, en horario de adultos y para toda Europa. La consigna el-PSOE-ha-acabado-con-el-Estado-de-derecho ya es un animal de compañía paneuropeo. Eso es importante. Supone acabar con el dique invisible, que evitaba el acceso a las instituciones europeas de la propaganda, la basura, los navajazos estatales. No está claro que el proyecto de Weber –una derecha clásica y una extrema derecha unidas, en modo ecuménico– triunfe. Pero si aparece la posibilidad de un PPE que explique, que comparta puntos de vista de la nueva extrema derecha italiana o española –eso es lo que está pasando–, el fracaso ya sería un éxito.
7- La otra construcción del PP es –el intento de– un movimiento cívico. Tienen hasta las europeas de junio para crearlo. Si suspenden esa asignatura, tienen recuperación en noviembre, siempre y cuando Trump gane las elecciones USA. El PP, hasta hoy, lleva tres manifestaciones construyendo esa posibilidad. Una, muy grande. A la última, junto a un templo egipcio, solo fueron cuatro momias. El reto, en todo caso, es elaborar un estado de ánimo –real o audiovisual– que busque el colapso –real o audiovisual– del Gobierno. El reto es aprovechar los datos –en una encuesta de 40dB. para El País y la SER, se situaba la oposición ciudadana a la amnistía en un 60%; pas mal– para fabricar un estado de ánimo democrático, indignado, cívico, como el que elaboró Aznar, en 1996, para la cosa corrupción. La pregunta es: ¿se puede fabricar algo con ese aspecto, junto a las coreografías emitidas en la calle Ferraz, antidemocráticas, incívicas, reaccionarias, ultras? Respuesta: sí, se puede. A través de los medios, que seleccionan la información y eliminan la más, ejem, fascista. Este proceso copia, para ello, al procés a escala 1:1. Copia palabras, frases enteras, situaciones e imágenes. También imita la extracción quirúrgica de sus componentes más ultras. Para que el procés cat tuviera su pátina ciudadana y, a través de ella, el concurso de la clase media, la hegemonía social, fue preciso extraer quirúrgicamente de la información todos sus momentos Ferraz: un par de exposiciones artísticas saqueadas, momentos de integrismo católico, actividades contra inmigrantes, actitudes antidemocráticas. Será más costoso hacerlo en MAD, donde, a pesar de todos los pesares, hay una diversidad informativa que en Catalunya no hubo. En ocasiones basta una periodista diciendo en prime time que un político miente –eso que hizo Silvia Intxaurrondo hace unos meses, snif, no sucedió en Catalunya hace unos años; no sucede, tan siquiera, hoy–, para evitar el bingo informativo reaccionario.
8- Estamos viviendo, sea como sea, un mayo del 68 de la derecha. En toda Europa. Las derechas –moderadas, inmoderadas, neoliberales, ultras, nacionalistas moderadas, ultranacionalistas, trumpistas, liberales– son un festival de la diversidad y del compromiso con el cambio radical, revolucionario en ocasiones, que para sí querrían las izquierdas. El PP, tan sensible ante la unidad de las derechas, ganaría tiempo y dinero si asumiera que todo eso que busca –gobernar; gobernar, incluso, por lustros, lo que permitiría confundir sus presupuestos con los del Estado–, lo tiene cerca, si aceptara la existencia de otros nacionalismos en su seno. Asumir a PNV y a Junts como lo que son. Sus otros yo en otros territorios, con otras banderitas. ¿Es posible que mitos ideológicos impidan el cumplimiento de mitos ideológicos mayores? Es posible que sí, que los mitos ideológicos sean lo único que detienen otros mitos ideológicos aún peores, ante el despiste absoluto de las izquierdas que no saben qué hacer. (...)
11- La novedad es que Sánchez está, por primera vez en la historia moderna del PSOE, plantando cara a las nuevas derechas, a todo ese Mayo del 68 reaccionario. Se trata de respuestas de tipo experimental, pero que permiten el análisis.
12- Sánchez lo hace a través de tres mecanismos. El mecanismo a) sería la verbalización del lawfare
ante medios de comunicación. Por primera vez se vinculan judicatura y
partidismo. Lo que es novedoso, pero que, a la vez, puede no ser nada.
Eso ya sucede en el tertulianismo. Para que suceda en la política, se
deben emitir reformas. Difíciles, sin mayoría, esas reformas deberían
ser, al menos, verbalizadas. Serían reformas que se ubicaran fuera de la
CE78 –es imposible una reforma–, y que podrían atañer a la formación de
jueces, por ejemplo. Lo veremos. O no. El mecanismo b) es el
enfrentamiento con el Gobierno de Israel. Sánchez defiende la existencia
de dos Estados, y entra en conflicto, con ello, con Hamás –que no con
Palestina– y con el Gobierno israelí –que no con Israel–, al que sitúa
como una extrema derecha radicalizada. No acude solo a ese conflicto. Lo
hace como presidencia rotativa de la UE. Esto es, a través de un
consenso europeo y, digan lo que digan, a través de un consenso con los
USA. Es decir, la innovadora postura de Sánchez, su acceso a la crítica
ante las nuevas extremas derechas, limita con el contexto internacional.
Vamos, que puede desaparecer, o verse inutilizada, con una victoria PPE
en junio, y más aún con una victoria republicana en USA en noviembre. (...)" (Guillem Martínez , CTXT, 09/12/23)
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