6.2.24

Mientras el cambio climático da bofetadas y genera inestabilidad al sector, la UE pretende vestirse de verde y aplicar alguna medida que justifique hablar de sostenibilidad, pero sin un plan real que acompañe una transición y sostenga el mientras tanto. Todo esto genera enfados, enfados en la agroindustria que produce los insumos, enfados en quienes se saben dependientes de ellos y enfados entre quienes no dependen tanto de ellos, pero que saben que el coste de los cambios siempre lo acaban pagando las más vulnerables... la realidad es que el medio rural ha sido ignorado por todas las esferas políticas. Desde las posiciones de izquierda no ha habido propuestas contundentes que apoyen la defensa de lo pequeño y la transición hacia otros modelos... El campesinado no ha sido identificado como esencial en la lucha obrera, aunque sin él no pueda, literalmente, alimentarse... Son necesarios modelos que se pregunten quién decide sobre nuestra alimentación, hablar de derechos, plantear la soberanía alimentaria, el derecho a decidir sobre nuestra alimentación con criterios de justicia social y medio ambiental

 "(...) Sequías, lluvias torrenciales y/o temperaturas anómalas no pueden gestionarse a golpe de dron. Mientras el cambio climático da bofetadas y genera inestabilidad al sector, la UE pretende vestirse de verde y aplicar alguna medida que justifique hablar de sostenibilidad, pero sin un plan real que acompañe una transición y sostenga el mientras tanto. Todo esto genera enfados, enfados en la agroindustria que produce los insumos, enfados en quienes se saben dependientes de ellos y enfados entre quienes no dependen tanto de ellos, pero que saben que el coste de los cambios siempre lo acaban pagando las más vulnerables.

 Por todo ello, es realista pensar que las derechas más o menos extremas pueden tener buena pesca en estos descontentos. Las diferencias de modelos y tamaños existen, pero la realidad es que todos ellos, especialmente los más pequeños y el medio rural en general, han sido ignorados durante años por todas las esferas políticas. Desde las posiciones de izquierda no ha habido propuestas contundentes que apoyen la defensa de lo pequeño y la transición hacia otros modelos. En los discursos progres más tradicionales que hablan de lucha obrera y/o de clases, se habla siempre pensando en lo urbano, en quienes viven y trabajan sobre el asfalto y rara vez en el medio rural que se sabe periférico. 

El campesinado no ha sido identificado como esencial en la lucha obrera, aunque sin él no pueda, literalmente, alimentarse. Esto deja la puerta abierta a quienes de repente miran hacia el medio rural, lo perciben como un lugar apto para su beneficio y sacan a pasear discursos que, aunque con más ruido que contenido, parecen atender a quienes nunca han sido atendidas. (...)

No se escucha estos días la pregunta de ¿quién nos alimentará? cuando es el gran interrogante. Si bien hay diferencias en los campos, en el sector primario sobran corporaciones, pero no sobran personas. En un sector marcado por el abandono y el envejecimiento, el reto es generar transiciones que puedan apoyar caminos hacia modelos más sostenibles, equitativos e ilusionantes, que puedan sostener y alimentar de manera justa a personas y planeta. Modelos que cierren ciclos y que no obvien que alimentarnos es parte del cuidado, fórmulas que estén basadas en la cooperación y no en modelos competitivos que se entretienen en culpar a las de más abajo en lugar de pelear contra quienes los ahogan desde arriba. 

Son necesarios modelos que se pregunten quién decide sobre nuestra alimentación, hablar de derechos, plantear la soberanía alimentaria, el derecho a decidir sobre nuestra alimentación con criterios de justicia social y medio ambiental, como paraguas bajo el que caminar. Las soluciones al cambio climático no vendrán de tecnologías energéticamente insostenibles, sino de mirar hacia la Tierra y construir convivencia entre sus necesidades y las nuestras. 

Toca diseñar políticas que acompañen esa transición, que sostengan de verdad. Vivimos un momento complicado, pero también de oportunidad. Oportunidad para ver que otros modelos no solo son posibles, sino que ya existen. Para ser conscientes de la interdependencia en el territorio y salir de la fantasía urbana de la autosuficiencia. Es urgente valorar y enfatizar la esencialidad de quienes alimentan al mundo y acompañar transiciones que sostengan la vida."               ( , Viento sur, 03/02/24)

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