1.4.24

Los pagos de Quirón a la pareja de Ayuso se multiplicaron por cuatro tras iniciarse su relación con la presidenta madrileña... La investigación tras la que Alberto González ha sido imputado por fraude fiscal y falsedad documental destapa que el coloso sanitario aceptó facturas de una SL sin personal ni medios

 "El grupo sanitario Quirón multiplicó por cuatro los pagos a Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, tras iniciarse la relación con la presidenta de la Comunidad de Madrid. Así se desprende de la contabilidad recopilada durante la investigación de la Agencia Tributaria que propició la denuncia de la Fiscalía contra el empresario, a quien un juzgado de Madrid ya investiga por dos delitos fiscales y un tercero de falsedad documental.

La relación de la pareja saltó a la prensa del corazón en mayo de 2021 con motivo de un viaje juntos a Ibiza. En ese ejercicio, las dos empresas que González Amador usó para facturar a Quirón ingresaron de la empresa sanitaria 1.049.500 euros. Esto prácticamente multiplicó por cuatro los ingresos que habían recibido en 2020 las firmas de González Amador del líder de la sanidad privada en España, propiedad del gigante alemán Fresenius.

Por un lado, los pagos de Quirón Prevención a la principal empresa de la pareja de Ayuso ascendieron a 722.180 euros en 2021 cuando se inició la relación. Es casi el triple respecto a los 275.273,83 euros que la sociedad de la pareja de Ayuso, Maxwell Cremona Ingeniería y Procesos Sociedad para el Fomento del Medioambiente SL, había facturado al gigante de la sanidad madrileña en 2020, el ejercicio anterior.

A esos más de 700.000 euros hay que sumar otros 327.000 euros procedentes de Quirón que González Amador facturó en 2021 a través de una empresa pantalla sin actividad que recibió encargos adicionales del grupo sanitario. Esta segunda sociedad, Masterman & Whitaker, había sido creada en 2008 por Fernando Camino, el presidente de Quirón Prevención. Según la documentación en poder de la Agencia Tributaria, González Amador la adquirió a finales de 2020.

El empresario intentó pagar menos a Hacienda pese a multiplicar por seis sus ingresos en la pandemia. En su intento de engañar al erario público, presentó facturas que él supuestamente habría abonado a terceros por trabajos que en realidad nunca se realizaron. El plan era restar los importes de esas facturas falsas a sus ingresos reales y declarar menos beneficios que los que realmente tuvo.

En el informe que motivó la querella de la Fiscalía de Madrid, la Agencia Tributaria concluye que una parte de este fraude a la Hacienda Pública está relacionado con “la percepción de unos ingresos cuantiosos facturados a su principal cliente desde hace años Quirón Prevención SL”. Quirón no figura entre las empresas denunciadas por la Fiscalía en esta trama de facturas falsas y sociedades pantalla.

Consultado por elDiario.es, un portavoz del grupo reconoce ese incremento de los pagos en 2021. Lo atribuye a que “no es lo mismo trabajar para Frater que para Quirónprevención”. Frater es la empresa que el grupo sanitario adquirió en 2015 y para la que González Amador ya venía trabajando como “consultor” desde hacía años. Ese portavoz recuerda que Quirónprevención da servicio a unas 170.000 empresas con más de cuatro millones de trabajadores. El mismo portavoz explica que González Amador “ha ido incrementando las auditorías y consultorías en clientes de Quirónprevención en Latinoamérica”. 

 El informe de Hacienda detalla cómo los ingresos que recibe Maxwell Cremona de Quirón aumentan considerablemente en 2021. Eso permitió a la empresa mantener un elevado nivel de facturación, tras la comisión de casi dos millones de euros que obtuvo González Amador en 2020 por intermediar entre una empresa gallega y otra catalana. Se da la circunstancia de que la empresa que compró esas mascarillas por valor de 42 millones de euros y propició la comisión, Mape, tiene en su consejo de administración al citado directivo de Quirón, Fernando Camino.

Quirón y el doble papel de Fernando Camino

El nombre de Fernando Camino está doblemente vinculado a Alberto González Amador: a través de su puesto en Quirón y las cuantiosas facturas que esta empresa firma para su amigo; pero también en otros negocios con la pareja de Ayuso que no están aparentemente vinculados con el gigante sanitario.

En este segundo apartado, el de los negocios al margen de Quirón, Fernando Camino facilitó esa comisión de dos millones a González Amador a través de su puesto en la gallega Mape. También creó una sociedad con la que la pareja de Ayuso desvió su facturación (Masterman & Whitaker). Además, constituyó antes de incorporarse a Quirón otra empresa más (Insumos Médicos del Pacífico) en el paraíso fiscal de Panamá de la que la pareja de la presidenta madrileña fue administrador hasta 2022, meses antes de que arrancase la inspección de Hacienda.

Alberto González Amador y Fernando Camino se conocen desde la época en la que este último era directivo de Frater Prevención, para la que González Amador ya venía trabajando como consultor desde antes de que la comprase Quirón en 2015.

Es la propia Agencia Tributaria la que describe la relación comercial de Alberto González Amador con Quirón en los ejercicios analizados. La pareja de Ayuso ofrecía al grupo “prestaciones profesionales de consultoría y auditoría” hasta 2021, año en el que habría comenzado –fue en mayo de ese año en el que aparecieron las primeras informaciones– la relación entre el empresario del sector sanitario y la presidenta madrileña. Ese 2021, añade el informe, González Amador amplía considerablemente sus trabajos para el gigante sanitario. “Inicia nuevas prestaciones” para Quirón, dice expresamente la Agencia Tributaria. 

Una de esas “nuevas prestaciones” de González Amador para Quirón después de arrancar su relación con Díaz Ayuso está “orientada a la apertura del mercado latinoamericano (Expansión LATAM)”. Otra es una “propuesta de colaboración en Quirón Prevención para el desarrollo e implantación de la JCI (Joint Commission International) en la Fundación Jiménez Díaz”. 

La JCI es un certificado de esta organización internacional que acredita que un centro ha alcanzado el nivel óptimo en asistencia, seguridad del paciente y eficacia de sus procesos. Quirónsalud anunció la obtención de este certificado el 26 de octubre de 2022, un día después de que González Amador, ya en plena inspección de Hacienda, constituyera una sociedad en Florida junto a uno de sus socios. Esa empresa, de actividad desconocida, está administrada por un abogado especialista en negocios inmobiliarios.

La Fundación Jiménez Díaz es el hospital insignia del Grupo Quirón y el máximo exponente de la “colaboración público-privada” que impulsaron los diferentes Gobiernos del PP en Madrid en materia sanitaria. La semana pasada, el PSOE pidió la dimisión de Ayuso por “asignar” desde Madrid “400 millones a Quirón, el mejor cliente de su pareja”, en alusión a los 393 millones de euros aprobados entre noviembre y diciembre de 2022 en los distintos consejos de gobierno para abonar al grupo sanitario deudas adquiridas desde 2015 con los hospitales de Móstoles, Villalba y Valdemoro, gestionados por la filial de la alemana Fresenius.

Los contratos que hicieron sospechar a Hacienda

Para justificar las facturas ahora bajo la lupa del juzgado, González Amador aportó en un primer momento dos contratos “de consultoría estratégica y organizacional” con Quirón Prevención. La empresa de la pareja de Ayuso realizaría auditorías internas de sistemas de gestión de calidad, medioambiente o seguridad del paciente, entre otros trabajos. 

El primero de esos contratos se firmó el 5 de septiembre de 2017 y el segundo, un “Contrato Marco de Servicios a Gran Cuenta”, se rubricó el 1 de enero de 2018. “Con posterioridad”, en el transcurso de la inspección, González Amador aportó a la Agencia Tributaria un tercer contrato, “prácticamente idéntico al anterior indicando que se trata de la renovación de fecha 1 de enero de 2020”.

A ese contrato se aferró González Amador para justificar la cesión de trabajos a la sociedad pantalla que adquirió a finales de 2020, Masterman Whitaker, a la que, según explicó, entregó en diciembre de 2021, y a cambio de 600.000 euros, la facturación por un “proyecto para la Expansión del Grupo Quirón SL en Latinoamérica” y “la parte de JCI”. 

La Agencia Tributaria comprobó que esa segunda firma sin empleados de González Amador no tenía medios para realizar los trabajos. “Desde un punto de vista económico, la sociedad Masterman SL no aporta ningún valor añadido” y recibe una cesión de tareas “carente de sentido”. El objetivo era, según la Agencia Tributaria, generar un gasto deducible a futuro que le permitiera una desgravación fiscal artificial cuando empezase a declarar beneficios.

Además, Hacienda constató que el importe facturado en 2021 por Masterman a Quirón fue en realidad muy inferior a esos 600.000 euros que la principal empresa de la pareja de Ayuso se apuntó como un gasto ficticio en ese ejercicio. En 2021 la cifra se quedó en 327.320 euros, en concepto de “Consultoría Expansión LATAM” por trabajos facturados a Quirón a finales de ese año.

Y eso es todo lo que facturó Masterman en 2021 en ese ejercicio, según sus últimas cuentas depositadas en el Registro Mercantil. No tuvo más clientes que Quirón.

Una parte muy importante de esas tareas adicionales de Alberto González Amador para el grupo sanitario se abonó ya en 2022, ejercicio que no forma parte de los dos denunciados por delito fiscal. Ese año Masterman declaró una facturación de algo más de 700.000 euros, según sus cuentas de 2022.

El informe de la Agencia Tributaria refleja que cerca de la mitad de esa cifra, 336.000 euros, correspondió a trabajos de “Consultoría Joint Commission International” para Quirón Prevención. El último pago que Masterman recibió de Quirón por esos trabajos se produjo ya en 2023, el pasado 22 de julio, y “a requerimiento de la Inspección”, señala el informe.

Los inspectores mostraron su extrañeza por ese acuerdo de 600.000 euros procedentes de Quirón rubricado en diciembre de 2022: “Se aporta un acuerdo de cesión de contrato entre Masterman, Maxwell y Quirón Prevención SL por un importe estimado, sin que en el acuerdo se indiquen tarifas, ni formas de cuantificación empleadas, que pudieran determinar con claridad que el importe de la factura debiera ser precisamente de 600.000,00€ y no de cualquier otra cantidad, quedando a la discrecionalidad del socio único”, esto es, la pareja de Ayuso.

El empleo de esa empresa pantalla para desviar los encargos de Quirón fue una de las vías que utilizó González Amador para defraudar a Hacienda, junto al uso de testaferros y facturas falsas para deducirse gastos inexistentes por 1,7 millones de euros. Entre ellos, supuestos trabajos de asesoramiento y consultoría inmobiliaria para Quirón Prevención en Andalucía que se habrían subcontratado a presuntos testaferros de la Sevilla rural. Personas sin aparente relación con la consultoría sanitaria a las que, según expuso la pareja de Ayuso, se recurrió porque el personal que ya tenía subcontratado en Maxwell “no puede llegar físicamente” para entregar todo lo que le encarga Quirón."

(Antonio M. Vélez / Pedro Águeda / José Precedo , eldiario.es, 31/03/24) 

 

"El informe de la Agencia Tributaria que atribuye a Alberto González Amador, pareja de Isabel Díaz Ayuso, los delitos de fraude fiscal y falsedad documental por los que acaba de ser imputado pone sobre la mesa un dato hasta ahora desconocido: que el pelotazo de dos millones obtenidos por mediar en la venta de mascarillas a una empresa –Mape Asesores– que luego se las suministró a la Xunta de Galicia no es el único. Entre 2020 y 2021, González recibió nada menos que 1,6 millones de Quirón Prevención SL, .

Dos pagos de los recibidos por González Amador de Quirón Prevención SL fueron directos: 275.000 euros en 2020 facturados por su empresa Maxwell Cremona en concepto de consultoría y 722.000 en 2021 por idéntica vía. Pero ese segundo ejercicio, clave en la historia porque fue cuando la revista Lecturas desveló el 2 de junio la relación sentimental entre la presidenta y González Amador, entró en escena otra sociedad: una mera pantalla, siempre según Hacienda, destinada a rebajar la carga fiscal de su dueño y denominada Masterman&Whitetaker.

Igualmente propiedad al 100% de la pareja de Ayuso, en 2021 Masterman&Whitetaker abonó a Maxwell 600.000 euros cuyo origen volvía a estar en el mismo sitio. Es decir, en Quirón Prevención SL, que en diciembre de 2021 y el 5 de enero de 2022 –o sea, al comienzo del siguiente ejercicio– aceptó sendas facturas de la mercantil fantasma pese a que carecía de personal y medios para prestar ningún servicio, según Hacienda.

El primero de esos dos cargos facturados a Quirón lo emitió Masterman&Whitetaker por la “expansión Latam”, abreviatura que hace referencia a Latinoamérica. Hasta el 12 de mayo de 2022, González Amador permaneció en el Registro Mercantil de Panamá como directivo de Insumos Médicos del Pacífico SA, compañía cuya existencia desveló eldiario.es. El cese de González Amador de su cargo se había producido en abril pero no se inscribió hasta aquel 12 de mayo. Fue ese mismo día cuando la Agencia Tributaria –que siempre se lo comunica al investigado– inició sus averiguaciones sobre el posible fraude fiscal detectado en los datos fiscales de 2020 y 2021.

El triángulo que evoca al hermano de Ayuso

Lo narrado en los párrafos anteriores se puede resumir como sigue: el hombre con quien vive la presidenta de la Comunidad de Madrid nunca cobró por contratos con la Comunidad de Madrid pero sí recibió "" –así lo expone la jueza instructora– de una empresa que presta servicios a la Comunidad de Madrid y está incardinada en el holding sanitario que es principal beneficiario del proceso de privatización sanitaria de la Comunidad de Madrid. No en vano, Quirón gestiona cuatro hospitales financiados por las arcas públicas sin que las por la Administración madrileña se hayan conocido nunca con exactitud.

La Comunidad de Madrid y su presidenta ocupan así dos de los tres vértices de un triángulo que evoca al que en 2022 provocó un escándalo político y mediático, así como una denuncia que la Fiscalía Anticorrupción archivó en cuatro meses. En aquel caso, Tomás Díaz Ayuso nunca suscribió un contrato con la Comunidad de Madrid que preside su hermana y copropietaria de una mercantil administrada por él mismo –Sismédica SL–, pero percibió 234.000 euros de comisión por la venta de mascarillas que la empresa de un amigo, Priviet Sportive SL, efectuó a la Comunidad de Madrid durante la pandemia.
Relación de González Amador con Quirón al menos desde 2016

A tenor de los documentos desgranados por Hacienda, el técnico sanitario cuya faceta como comisionista ha salido ahora a la luz había realizado, antes de cobrar 1,6 millones de Quirón Prevención SL, trabajos de consultoría para dicha compañía, con la que González Amador estableció relación contractual en septiembre de 2017 a través de su mercantil Maxwell Cremona –y así consta en el citado informe de Hacienda–. No obstante, su vinculación con el coloso sanitario es incluso anterior: en 2016 ya representó al grupo en un evento organizado por el Gobierno de República Dominicana.

Desde febrero de 2020 ocupa la presidencia de Quirón Prevención SL Fernando Camino, con quien González Amador tiene en común su paso por una empresa panameña, Insumos Médicos del Pacífico SA, de la que el primero fue fundador en 2013. Además, González Amador fue apoderado de Fraterprevención, una de las cuatro empresas que acabarían fusionándose en 2018 en Quirón Prevención SL, precisamente la compañía que ahora preside Camino.

Para Maxwell Cremona, la empresa principal de González Amador, aquel 2020 acabó con 2.33011,85 euros en ingresos. La mayor parte procedía de Mape Asesores. Y ahí aparece otra conexión entre González Amador y Fernando Camino, que desde julio de 2019 ocupa un asiento en el consejo de administración de Mape.

Contratos y prórrogas de Quirón Prevención SL con la Comunidad

Quirón Prevención SL, la empresa que ha pagado 1,6 millones a González Amador, se alzó el 22 de febrero de 2018 con el que fuentes de la compañía confirman como su primer contrato relativo a la sanidad pública madrileña: 840.068 euros para la gestión de los reconocimientos médicos a la plantilla de la Comunidad de Madrid. La orden de adjudicación fue firmada el 6 de marzo de aquel año por Isabel Díaz Ayuso, entonces viceconsejera de Presidencia y que en una fecha que no ha trascendido acabaría convirtiéndose en pareja de González Amador. A base de prórrogas, el contrato se extendió hasta junio de 2021. Y la cuantía se duplicó, pasando a 1.677.335 euros.

Que aquella primera adjudicación para chequeos médicos se produjo en febrero de 2018 lo verifica el expediente de la licitación, en la que Quirón Prevención desbancó al anterior prestatario del servicio, Más Prevención SL. Cuando en el verano de 2021 estaba a punto de expirar la última de las cuatro prórrogas aprobadas para Quirón Prevención SL por el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, el Ejecutivo madrileño resolvió el nuevo expediente de “reconocimientos médicos específicos dirigidos a empleados públicos de la Comunidad de Madrid y pruebas complementarias”. Convocado para 12 meses, el concurso lo ganó Quirón Prevención SL. Esta vez, sin competidores: a la licitación solo se presentó la filial del holding sanitario. Los dos contratos –uno por cada lote en que se dividía la licitación– se formalizaron el 17 de junio de 2021.

Teóricamente, la duración de este segundo encargo de reconocimientos médicos se extendería 12 meses. En la práctica, y tras dos prórrogas concedidas para cada uno de los dos lotes reseñados, Quirón Prevención SL seguirá gestionando los chequeos médicos hasta julio de 2024. El coste original para las arcas madrileñas se triplicó de sobra: pasó de los 481.621 euros a los 1.447.863 ya aprobados a fecha de hoy.

En total, las sucesivas prórrogas –cuatro en el caso del primer contrato y dos para cada uno de los dos lotes del segundo, es decir, ocho en total– han duplicado de sobra el importe previsto. Y lo han colocado ya en 3.125.198 euros.
Preguntas a la Comunidad y a Quirón

El lunes pasado infoLibre preguntó a la Consejería de Hacienda de Madrid si dicho departamento conocía la relación profesional de Alberto González Amador, pareja de la presidenta de Madrid, con Quirón Prevención SL cuando se le adjudicó a dicha compañía el contrato de 2021. No hubo respuesta.

Ese mismo lunes y tras detallar por escrito la secuencia cronológica y la evolución económica de los contratos de reconocimiento médico para la Comunidad de Madrid, infoLibre preguntó asimismo a los portavoces de Quirón si la empresa conocía la relación personal entre Alberto González Amador e Isabel Díaz Ayuso. La respuesta fue lacónica: “No”.

Hasta la fecha, Quirón no ha respondido a una de las preguntas que este periódico formuló el 12 de marzo a sus portavoces, la de por qué aceptó facturas emitidas por una sociedad distinta –Masterman&Whitetaker– de la que había prestado aquellos servicios –Maxwell Cremona– y por tanto falsas. Tampoco ha contestado a la pregunta de si continúa vigente el contrato de Maxwell con Quirón Prevención SL. infoLibre intentó igualmente sin éxito que la empresa facilitase contactos con Alberto González Amador y con Fernando Camino para recabar sus respectivas versiones.

Las fuentes consultadas en el holding sí subrayaron que Quirón Prevención “no hace reconocimientos [médicos] a todos los empleados públicos de la Comunidad de Madrid”. Ante la repregunta de a cuántos miembros de la plantilla se les practican tales chequeos, ya no hubo respuesta. El pliego de condiciones del concurso de externalización de los servicios médicos –iniciada en 2014– aduce que el adjudicatario prestará tal servicio a los empleados que se encuentren “dentro del ámbito de actuación de la División de Prevención de Riesgos Laborales”, pero no ofrece cifras.

Fuentes sindicales consultadas por este diario explicaron que en el ámbito de actuación de la división mencionada permanecen "el personal del Convenio Único del personal Laboral de la Comunidad y todos los funcionarios del Acuerdo Sectorial sobre condiciones de trabajo del personal funcionario de administración y servicios de la Comunidad de Madrid". Quedan fuera "los estatutarios y las empresas públicas". Los estatutarios son los trabajadores de la sanidad pública.

Según la Consejería de Hacienda, de los reconocimientos médicos que realiza Quirón Prevención pueden beneficiarse 90.000 empleados públicos de la Comunidad de Madrid. Pero, "por libre decisión" solo se someten a los chequeos alrededor de 9.000 cada año."              (Alicia Gutiérrez, InfoLibre, 31/03/24)

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