27.4.26

Intento de tiranicidio. Un justiciero (un poco torpe), atenta contra Trump por 'pedófilo, violador y traidor'.... En una nota firmada como 'el asesino federal amistoso' (humor no le falta), enumero sus motivos: "Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes... esta es la primera oportunidad real para hacer algo al respecto... siento rabia al pensar en todo lo que ha hecho esta Administración... poner la otra mejilla cuando otra persona es oprimida no es cristiano, sino complicidad con los crímenes del opresor... las violaciones en centros de detención, los pescadores ejecutados sin juicio o la adolescente violada por los muchos criminales de esta administración"... según James Piazza, el último atentado contra el presidente Trump evidencia el aumento de la violencia política en Estados Unidos... los estadounidenses están profundamente divididos por motivos partidistas. Se miran con recelo y hostilidad, lo que genera un ambiente tenso y volátil para la política y la vida pública... llama la atención la dimensión moral de la polarización en EE. UU.. Cada bando considera a los miembros del otro partido no solo como personas con una visión política diferente, sino más bien como malvados o inmorales. El entorno polarizado ha hecho que la violencia política se haya normalizado... cuando los políticos utilizan una retórica demonizadora o deshumanizadora para atacar a sus oponentes –por ejemplo, utilizando palabras que describen a sus oponentes como subhumanos– se fomenta el extremismo y contribuye a motivar a los extremistas a agredir físicamente a sus oponentes

  "El último atentado contra el presidente Trump evidencia el aumento de la violencia política en Estados Unidos

 Por tercera vez en tres años, Donald Trump ha sido objeto de un intento de atentado. Muchos hechos siguen sin estar claros después de que un hombre armado irrumpiera en el Washington Hilton el 25 de abril de 2026, durante la cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca.

Mientras continúa la investigación sobre el tiroteo, Alfonso Serrano, editor de política y sociedad de The Conversation US, ha hablado con James Piazza, un experto en violencia política de la Universidad Estatal de Pensilvania.

No es la primera vez que Trump se enfrenta a la violencia política. ¿Qué destaca tras el último ataque?

Creo que los acontecimientos del 25 de abril ponen de relieve lo peligroso que es este momento político en Estados Unidos. Investigadores del Laboratorio de Investigación e Innovación sobre Polarización y Extremismo han documentado que la violencia política ha aumentado en Estados Unidos en los últimos años.

Me vienen a la mente varios ejemplos recientes: la insurrección del 6 de enero de 2021 en el Capitolio de los Estados Unidos; múltiples intentos de asesinato del presidente Trump; los ataques mortales contra los legisladores de Minnesota Melissa Hortman y John Hoffman que causaron la muerte de Hortman y su marido; el intento de asesinato de Paul Pelosi; el asesinato de Charlie Kirk. En mi estado natal, Pensilvania, el gobernador Josh Shapiro fue blanco de un ataque en la mansión del gobernador.

¿Qué está impulsando esa aparente plaga de violencia política que azota al país?

Hay varios factores importantes que impulsan la violencia política en los Estados Unidos hoy en día, según mi propia investigación y la investigación de otros académicos. Estados Unidos se encuentra actualmente muy polarizado políticamente, lo que significa que los estadounidenses están profundamente divididos por motivos partidistas. Se miran con recelo y hostilidad, lo que genera un ambiente tenso y volátil para la política y la vida pública. Esto ha creado un entorno de “suma cero” en el que cada elección y cada contienda política se vive como un momento de “vida o muerte”.

Lo que más me llama la atención es la dimensión moral de la polarización en EE. UU.. Cada bando considera a los miembros del otro partido no solo como personas con una visión política diferente, sino más bien como malvados o inmorales. El entorno polarizado ha hecho que la violencia política se haya normalizado. También ha atenuado la reacción pública contra la violencia política cuando esta se produce.

La retórica política se ha vuelto mucho más divisiva y violenta por naturaleza, y eso va de la mano de la polarización.

En particular, cuando los políticos utilizan una retórica demonizadora o deshumanizadora para atacar a sus oponentes –por ejemplo, utilizando palabras que describen a sus oponentes como subhumanosse fomenta el extremismo y contribuye a motivar a los extremistas a agredir físicamente a sus oponentes.

La desinformación también es un importante factor impulsor de la violencia política. Varias actos recientes de violencia política parecen motivados por teorías conspirativas y otras formas de desinformación, a menudo difundidas en las redes sociales, donde las personas suelen estar herméticamente aisladas de fuentes que cuestionen su visión del mundo. Esto facilita la radicalización y se ha demostrado que, en algunos casos, alimenta la violencia política.

Por último, creo que otro factor importante es el actual ataque a las normas democráticas y a las instituciones democráticas en Estados Unidos. La democracia estadounidense está sufriendo presiones sin precedentes en la era moderna. Esto ha tenido un efecto muy perjudicial en la confianza de los estadounidenses en el Gobierno, en las instituciones democráticas y en el propio valor del régimen democrático.

Mi trabajo muestra que las personas escépticas con respecto a la democracia son mucho más propensas a expresar apoyo o tolerancia hacia la violencia política.

¿En qué se diferencia este momento de violencia política de otros periodos violentos de la historia de EE. UU.? ¿Nos encontramos en territorio desconocido?

Aunque EE. UU. está experimentando actualmente un repunte de la violencia política, lamentablemente no es algo sin precedentes. Un ejemplo sería el periodo de gran polarización de la década de 1850, en vísperas de la Guerra Civil. En aquella época, existía una marcada división entre los abolicionistas y los defensores de la esclavitud. Y culminó en asesinatos políticos, una agresión a un congresista abolicionista por parte de un congresista proesclavista y un sangriento conflicto civil en Kansas entre grupos armados pro y antiesclavistas.

A principios del siglo XX, justo después de la Primera Guerra Mundial, se produjo otro aumento de la violencia política debido a cuestiones laborales y la violencia por parte de la segunda generación del Ku Klux Klan.

Por último, la década de 1960 también fue testigo de un periodo de intensa violencia política en torno a la oposición a la Guerra de Vietnam y a la reacción contra el Movimiento por los Derechos Civiles.

Aunque la violencia política actual presenta algunas características únicas –concretamente, la influencia de las redes sociales–, creo que podemos encontrar algunos paralelismos con esos primeros periodos de violencia política.

¿Alguna reflexión final?

Creo que es fundamental que tanto los políticos demócratas como los republicanos se unan para condenar este ataque y toda forma de violencia política. Los comentaristas políticos y las personas influyentes también pueden condenar este hecho y todo uso de la violencia política.

Las investigaciones demuestran ampliamente que lo que dicen las élites políticas tras este tipo de sucesos tiene un enorme efecto en las actitudes de los ciudadanos: deberían adoptar una retórica que no normalice este tipo de comportamiento.

Si el mensaje de todo el espectro político es unánime, será mucho más eficaz a la hora de reducir las actitudes que alimentan la violencia política.

  ( , The Conversation, 27/04/26) 

 

,"Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor manche mis manos con sus crímenes". 

Estas palabras las escribió Colle Allen en un manifiesto dirigido a su familia minutos antes de perpetrar un intento de atentado este sábado por la noche contra Donald Trump en la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, en el que se marcaba como objetivo atacar a los cargos de la Administración Trump priorizándolos "del más alto al más bajo".

En la nota, a la que ha tenido acceso The New York Post, Allen asegura que, aunque "hace mucho" que no está dispuesto a permitir los "crímenes" de Trump, esta es "la primera oportunidad real para hacer algo al respecto".

"Lo que hacen mis representantes tiene su reflejo en mí", explica el atacante, que incide en que siente "rabia al pensar en todo lo que ha hecho esta Administración".

En una parte de la nota, firmada como 'el asesino federal amistoso', Allen se dedica a rebatir algunos dichos y hechos, como la frase cristiana de "hay que poner la otra mejilla". "Poner la otra mejilla cuando otra persona es oprimida no es cristiano, sino complicidad con los crímenes del opresor", alega. Y cita como ejemplos "violaciones en centros de detención", a "los pescadores ejecutados sin juicio" o a "la adolescente violada por los muchos criminales de esta administración".

También asegura que esta cita "era el mejor momento y la mejor oportunidad de éxito" que se le "ocurría" pese a ser un "inconveniente" para él. Igualmente, se rebate a sí mismo diciendo que, aunque como persona medio blanca y medio negra "no debería" hacer esto, no ve "a nadie" cubriendo "la vacante".

Sobre el hecho en sí del ataque, argumenta que Estados Unidos es un estado de derecho, pero que "cuando los representantes y jueces no cumplen la ley, nadie les debe nada".

Sus objetivos: altos cargos de la Administración Trump

Además de a Trump, Allen pretendía atacar a "cargos públicos", exceptuando al director del FBI, Kash Patel. "Son el objetivo, priorizando del más alto cargo al más bajo", explica Allen. En cambio, apunta que el personal de seguridad y del hotel "no son objetivo, si fuera posible".

Aunque en el caso de los agentes del Servicio Secreto expresa su intención de "incapacitarlos de forma no letal, si fuera posible" porque son "objetivos solo si fuera necesario". El documento explica también que utilizaría perdigones y no balas para evitar daños mayores.

No obstante, indica en su texto que "pasaría por encima de casi todos" para llegar "a los objetivos si fuera absolutamente necesario, bajo la premisa de que la mayoría de la gente eligió asistir a un discurso de un pedófilo, violador y traidor, y por lo tanto son cómplices, pero realmente espero que no se llegue a eso".

Un oficial de la División Uniformada del Servicio Secreto fue alcanzado por una bala durante el ataque, pero su chaleco antibalas evitó heridas mortales y fue el único herido.

Critica la vulnerabilidad del hotel: "Ni una maldita medida de seguridad"

En su carta, Allen también apunta la vulnerabilidad del hotel Washington Hilton, donde se hospedó el día anterior del evento tras haber viajado en tren desde Los Ángeles, haciendo escala en Chicago.

"Esperaba cámaras de seguridad en cada esquina, habitaciones de hotel con micrófonos ocultos, agentes armados cada tres metros, detectores de metales por todos lados. Lo que recibí (¡quién sabe, tal vez me están gastando una broma!) es nada. Ni una maldita seguridad. Ni en el transporte. Ni en el hotel. Ni en el evento", expone Allen.

Allen ha descrito como "insana" la supuesta incompetencia del Servicio Secreto, afirmando que pudo introducir múltiples armas en el hotel sin ser detectado. "Cualquier agente iraní podría haber traído una ametralladora pesada y nadie se habría dado cuenta", dice.

"Lo que noté inmediatamente al entrar al hotel es la sensación de arrogancia. Entro con múltiples armas y ni una sola persona allí considera la posibilidad de que yo pueda ser una amenaza. La seguridad en el evento está toda afuera, enfocada en los manifestantes y en los que van llegando, porque aparentemente nadie pensó en lo que pasa si alguien hace el registro (check-in) el día anterior", ha detallado.

Poco después de la nota, Allen irrumpió corriendo el sábado por la noche en el control de seguridad para acceder al acto del Hotel Washington Hilton donde estaban Trump, varios miembros de su gobierno y periodistas, pero fue reducido por los agentes no sin antes herir a uno de ellos de un disparo.

Trump cree que actuó por un "odio" profundo hacia los cristianos

Tras el intento de atentado, Trump dijo en una entrevista con la cadena Fox News que el detenido actuó movido por un "odio" profundo hacia los cristianos, basándose en el manifiesto y en la información recabada por las autoridades.

También le calificó como un "tipo muy problemático" cuyos motivos, según el mandatario, tenían un trasfondo religioso radical.

Allen, profesor y desarrollador de videojuegos de 31 años, permanece ahora bajo custodia en un hospital para una evaluación psiquiátrica y se espera que comparezca ante un tribunal federal de Washington D.C. el lunes. Su casa en Torrance, California, ha sido ya registrada por el FBI. Mientras tanto, se le acusa de intento de homicidio de agente federal y de uso de arma de fuego, aunque podría ser acusado de más cargos."

( RTVE, 26/0/269

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