28.6.26

Aniquilar a los niños de Gaza... El Informe de la Comisión Independiente de Investigación de la ONU se encuentra entre los documentos más trascendentales que han surgido de Gaza. Su conclusión: las autoridades y fuerzas de seguridad israelíes han atacado deliberadamente a niños palestinos, acciones que constituyen genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra... más de 20.000 niños palestinos fueron asesinados entre 2023 y 2025, y más de 44.000 resultaron heridos. Gaza cuenta ahora con una de las mayores concentraciones mundiales de niños amputados. Incluso después del alto el fuego, los niños siguen siendo asesinados y mutilados... Representa una de las investigaciones internacionales más exhaustivas realizadas hasta la fecha sobre el impacto de la guerra en los niños... Es una condena que proyecta una larga y oscura sombra sobre todo el gobierno de guerra israelí y sus colaboradores internacionales, proveedores de armas y financiadores... Sus conclusiones vinculan las muertes con patrones más amplios: destrucción de escuelas, hospitales, instalaciones pediátricas, unidades de cuidados neonatales, sistemas alimentarios e infraestructuras hídricas... Ese es el objetivo último: el genocidio y el ecocidio de Palestina, su cultura y sus niños... La Comisión también documenta el hambre, los brotes de enfermedades, los desplazamientos y el colapso de los servicios médicos. Estas condiciones afectan no solo a la supervivencia presente, sino a la salud de las generaciones futuras a través de la desnutrición, el deterioro del desarrollo fetal y las crisis de salud materna... El resultado no es meramente una emergencia humanitaria. Es la destrucción sistemática del desarrollo humano a escala social... En Gaza, la hambruna cumplió la misma función genocida que el hambre en el gueto de Varsovia... Uno de los aspectos más preocupantes del informe es la relación entre la sofisticación tecnológica y el colapso ético... la tecnología moderna se utilizó para maximizar las muertes. La ejecución de civiles inocentes, particularmente niños, era el objetivo tácito.... La pregunta última que plantea el informe es si la comunidad internacional está dispuesta a preservar el principio de que los niños permanecen fuera del alcance de la guerra. Porque si ese principio fracasa en Gaza, no sobrevivirá en ningún otro lugar (Dan Steinbock)

" Aniquilar a los niños de Gaza: El condenatorio informe de la ONU

Cuando estaba trabajando en *La caída de Israel* (2024) y, especialmente, en *La doctrina de la aniquilación* (2025), lo que me resultó más repulsivo fue la focalización de los niños en la Franja de Gaza.

A finales de 2024, los testimonios de los profesionales sanitarios sobre el terreno indicaban que las muertes de muchos niños en Gaza no fueron solo daños colaterales, sino el resultado de acciones deliberadas y específicas.

El testimonio del Dr. Feroze Sidhwa, un joven cirujano general y traumatólogo estadounidense que había sido voluntario en Palestina, incluso en el Hospital Europeo de Jan Yunis, fue particularmente convincente.

"He visto violencia y he trabajado en zonas de conflicto", declaró Sidhwa. "Pero de las muchas cosas que destacaron al trabajar en un hospital de Gaza, una me llegó al alma: casi todos los días que estuve allí, vi a un niño pequeño que había recibido un disparo en la cabeza o en el pecho, y prácticamente todos ellos acababan falleciendo".

La declaración del Dr. Sidhwa, que posteriormente se convirtió en uno de los firmantes de *La doctrina de la aniquilación*, fue respaldada por docenas de otros notables y valientes voluntarios médicos en Gaza. Y estos testimonios, a su vez, han sido respaldados por numerosos informes de múltiples ONG internacionales y organizaciones multilaterales.

Por lo tanto, el último informe de la Comisión Independiente de Investigación de la ONU no es nada nuevo. No obstante, se encuentra entre los documentos más trascendentales que han surgido de la guerra de Gaza. Su conclusión es categórica: las autoridades y fuerzas de seguridad israelíes han atacado deliberadamente a niños palestinos, acciones que, según la Comisión, constituyen genocidio, crímenes de lesa humanidad y crímenes de guerra.

**Las conclusiones de la Comisión**

El informe de la Comisión concluye que el ataque deliberado contra niños palestinos no es un daño colateral incidental, sino parte de un patrón recurrente de conducta. En consonancia con la Convención sobre el Genocidio, sostiene que tales acciones son un indicador clave de la intención genocida, ya que atacan la existencia futura del pueblo palestino.

Según la investigación, más de 20.000 niños palestinos fueron asesinados entre octubre de 2023 y octubre de 2025, lo que representa aproximadamente el 30% de todas las víctimas mortales, mientras que más de 44.000 resultaron heridos. Incluso después del alto el fuego de octubre de 2025, se informa que los niños siguen siendo asesinados y mutilados.

La Comisión cita casos que involucran disparos de francotiradores, drones cuadricópteros, municiones de precisión y bombas de alto rendimiento utilizadas en zonas civiles densamente pobladas. Sostiene que la naturaleza de estos sistemas de armas permitía a menudo a los operadores identificar a sus objetivos, incluyendo si se trataba de niños.

Israel ha rechazado las conclusiones por considerarlas parciales y difamatorias.

Independientemente de las posiciones políticas, la importancia del informe radica en su acumulación de pruebas, análisis jurídicos, testimonios forenses y relatos de testigos. Representa una de las investigaciones internacionales más exhaustivas realizadas hasta la fecha sobre el impacto de la guerra en los niños.

Es una condena que proyecta una larga y oscura sombra sobre todo el gobierno de guerra israelí y sus colaboradores internacionales, proveedores de armas y financiadores.

**Los niños y la lógica del genocidio**

En *La doctrina de la aniquilación*, demostré que la guerra moderna en Gaza evolucionó más allá de los objetivos militares tradicionales hacia la destrucción de los cimientos sociales de la existencia palestina. Los hallazgos de la Comisión refuerzan esta interpretación.

Históricamente, los estudiosos del genocidio han enfatizado que los ataques contra los niños ocupan un lugar único en las campañas genocidas. La Convención sobre el Genocidio de 1948 identifica no solo la matanza directa, sino también la imposición de condiciones calculadas para destruir a un grupo protegido. En Gaza, la hambruna cumplió la misma función genocida que el hambre en el gueto de Varsovia.

Los niños encarnan la continuidad demográfica, la reproducción cultural y el futuro colectivo. En consecuencia, la violencia sistemática contra los niños ha aparecido repetidamente en casos posteriormente reconocidos como genocidio, desde el genocidio armenio hasta Ruanda.

La Comisión declara explícitamente que atacar a los niños atenta contra "la propia capacidad del pueblo palestino para existir y determinar su futuro". Sus conclusiones vinculan las muertes con patrones más amplios: destrucción de escuelas, hospitales, instalaciones pediátricas, unidades de cuidados neonatales, sistemas alimentarios e infraestructuras hídricas.

Ese es el objetivo último: el genocidio y el ecocidio de Palestina, su cultura y sus niños. La devastación israelí de Líbano sigue sus pasos.

Desde una perspectiva empírica, el efecto acumulativo es medible. La investigación en salud pública demuestra sistemáticamente que la exposición infantil a la violencia masiva produce déficits permanentes en la salud física, el nivel educativo, la resiliencia psicológica y la productividad económica.

Israel no triunfó en Gaza. Lo hizo la oscuridad moral.

**El costo humano más allá de las estadísticas de muertos**

Las cifras de muertos por sí solas subestiman la catástrofe. La Comisión informa de más de 44.000 niños heridos.

Gaza cuenta ahora con una de las mayores concentraciones mundiales de niños amputados. Miles de personas se enfrentan a discapacidades permanentes por quemaduras, lesiones por explosiones, traumatismos espinales, pérdida de visión y daños neurológicos. Peor aún, Israel ha negado a menudo el tratamiento a miles de gazatíes que perdieron miembros en ataques israelíes.

Investigaciones sobre conflictos en Siria, Irak, Afganistán y Bosnia demuestran que los niños gravemente heridos suelen sufrir décadas de consecuencias adversas.

Las tasas de trastorno de estrés postraumático, depresión, trastornos de ansiedad y problemas de desarrollo pueden mantenerse elevadas durante toda la edad adulta. Las interrupciones educativas reducen los ingresos vitalicios. Las estructuras familiares colapsan bajo la carga de los cuidados.

La Comisión también documenta el hambre, los brotes de enfermedades, los desplazamientos y el colapso de los servicios médicos. Estas condiciones afectan no solo a la supervivencia presente, sino a la salud de las generaciones futuras a través de la desnutrición, el deterioro del desarrollo fetal y las crisis de salud materna.

El resultado no es meramente una emergencia humanitaria. Es la destrucción sistemática del desarrollo humano a escala social.

**Hind Rajab, la voz que se niega a desaparecer**

Esta tragedia está simbolizada por la corta vida y la injustificada ejecución de Hind Rajab, de seis años.

Atrapada en un vehículo con familiares durante las operaciones militares en Gaza, las desesperadas llamadas telefónicas de Hind se hicieron conocidas en todo el mundo. Grabaciones de audio captaron a una niña aterrorizada atrapada en un coche en Gaza, suplicando ser rescatada mientras estaba rodeada por los cuerpos de sus familiares.

La historia es retratada por un docudrama de 2025, galardonado en Venecia, dirigido por Kaouther Ben Hania, sobre la joven niña, cuyas desesperadas llamadas de ayuda a la Media Luna Roja fueron grabadas y se hicieron virales.

Los esfuerzos de rescate fracasaron, según los informes, y Hind fue encontrada muerta más tarde. La Comisión menciona específicamente el caso como emblemático de los patrones más amplios que está investigando.

Históricamente, ciertas víctimas se convierten en símbolos morales porque cristalizan una realidad más amplia. Durante la guerra de Vietnam, la fotografía de Kim Phúc se convirtió en ese símbolo.

Hind Rajab se ha convertido en una de las voces definitorias de Gaza porque su caso transforma la abstracción en realidad humana.

Las discusiones estadísticas sobre miles de muertes se vuelven imposibles de separar de la imagen de una niña asustada que espera una ayuda que nunca llegó.

**Alta tecnología y decadencia moral**

Uno de los aspectos más preocupantes del informe de la Comisión es la relación entre la sofisticación tecnológica y el colapso ético.

Israel posee algunas de las tecnologías militares más avanzadas del mundo, incluidos sistemas de puntería asistidos por IA, drones, plataformas de vigilancia, municiones de precisión, monitorización biométrica e inteligencia integrada en el campo de batalla.

En teoría, tales capacidades deberían reducir las bajas civiles mejorando la discriminación entre combatientes y no combatientes.

Ya en *La caída de Israel*, hace dos largos años, demostré que ha ocurrido exactamente lo contrario. A pesar de toda la retórica oficial de "focalización", los palestinos en Gaza fueron bombardeados sin piedad durante meses con bombardeos indiscriminados, como incluso la comunidad de inteligencia estadounidense reconoció ya a finales de 2023.

En línea con la Doctrina de la Aniquilación, la tecnología moderna —el bombardeo amplificado por IA, o alcocidio— no se desplegó para optimizar la puntería de precisión. Más bien, se utilizó para maximizar las muertes. La ejecución de civiles inocentes, particularmente niños, ya no era solo un daño colateral, sino el objetivo tácito.

Incluso cuando estas realidades se hicieron conocidas, eso no detuvo los bombardeos, que prevalecieron durante meses a pesar de la indignación oficial. Las atrocidades masivas maximizadas solo se ralentizaron cuando las cadenas de suministro de transferencia de armas ya no pudieron satisfacer la demanda.

La Comisión coincide. Señala incidentes en los que sistemas avanzados supuestamente permitieron una matanza más precisa en lugar de una mayor protección. La tecnología de precisión no produce inherentemente resultados éticos; amplifica las intenciones que guían su uso.

En *La caída de Israel*, este fue uno de los temas centrales. La superioridad tecnológica no puede compensar el deterioro moral. Los Estados pueden lograr una eficiencia operativa sin precedentes mientras erosionan simultáneamente las restricciones éticas necesarias para una conducta militar legítima.

Ese es el pantano moral podrido en el que se encuentra hoy la comunidad internacional.

**El costo para la sociedad israelí y los soldados**

Las consecuencias no terminan con las víctimas palestinas. Cuando los perpetradores terminan con sus víctimas, actúan su ambivalencia moral contra sí mismos y sus seres queridos, de una u otra manera.

Un creciente conjunto de pruebas clínicas de la psicología militar demuestra que la participación, el testimonio o la exposición a la violencia contra civiles, especialmente niños, pueden generar profundas lesiones psicológicas en los propios soldados.

Esto es lo que los centros de trauma en Israel conocen muy bien (y lo que el gobierno se esfuerza por suprimir de los medios de comunicación). Los hombres que regresan de los campos de exterminio indiscriminado de Gaza —y cada vez más de Líbano— ya no son hombres. Son bombas de relojería andantes.

Cuando se espera que mates sin ninguna consideración moral, continúas matando: si no a otros, a ti mismo. La investigación sobre veteranos estadounidenses de Irak y Afganistán ha identificado altas tasas de TEPT, depresión, abuso de sustancias, riesgo de suicidio y lo que los clínicos denominan cada vez más "lesión moral": daño psicológico resultante de la participación en, la incapacidad de prevenir o el testimonio de actos que violan creencias morales profundamente arraigadas.

Los estudios demuestran consistentemente que la lesión moral puede ser más persistente que el trauma basado en el miedo porque ataca la identidad personal y la autocomprensión ética.

La ocupación prolongada y las repetidas campañas de castigo colectivo han contribuido a un proceso de extraordinaria brutalización social dentro de la sociedad israelí. La preocupación no es meramente la polarización política, sino la normalización de la violencia. Cuando el sufrimiento civil se vuelve rutinario, los umbrales morales cambian.

La historia ofrece paralelismos aleccionadores. Las guerras coloniales en Argelia, Indochina y otros lugares a menudo dejaron cicatrices psicológicas duraderas no solo en los colonizados, sino en las sociedades que llevaban a cabo las campañas.

Eso es lo que ocurre cuando los muertos vivientes regresan a casa.

**Si Gaza se convierte en la nueva norma**

Las implicaciones internacionales más amplias pueden ser aún más alarmantes. Si el ataque deliberado contra niños se normaliza, las consecuencias se extienden mucho, mucho más allá de Oriente Medio.

El derecho internacional humanitario depende fundamentalmente de la protección de los civiles, especialmente de los niños. Si los Estados poderosos pueden ignorar abiertamente estas normas sin una rendición de cuentas significativa, el efecto disuasorio del derecho internacional se debilita en todas partes.

La evidencia empírica sugiere que la impunidad fomenta la repetición. Los fracasos en la prevención de atrocidades en Ruanda, Bosnia y Darfur contribuyeron a futuras violaciones al señalar una aplicación débil. Por el contrario, los mecanismos de rendición de cuentas exitosos han reducido históricamente la recurrencia.

Los riesgos incluyen una mayor radicalización regional, terrorismo transnacional, flujos de refugiados, una intensificación de la rivalidad entre grandes potencias, la erosión de las instituciones internacionales y la propagación de una guerra cada vez más sin restricciones.

En *La doctrina de la aniquilación*, advertí repetidamente que lo que ocurrió en Gaza no se quedaría en Gaza. La Franja se convirtió en un laboratorio para nuevas formas de guerra que luego se exportaron a otros lugares.

Los hallazgos de la Comisión plantean precisamente esa preocupación. Si la destrucción sistemática de niños, escuelas, hospitales e infraestructuras civiles se acepta en un conflicto, futuros beligerantes podrían invocar el precedente.

La pregunta última que plantea el informe no es, por tanto, solo qué les ocurrió a los niños de Gaza. Es si la comunidad internacional está dispuesta a preservar el principio de que los niños permanecen fuera del alcance de la guerra misma.


Porque si ese principio fracasa en Gaza, no sobrevivirá en ningún otro lugar." 

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