9.10.07

¿Qué hubiera hecho Jesucristo si los rojos le quisieran quitar los diezmos, y las escuelas?

“Los obispos aspiran a beatificar a 10.000 mártires de la República. Martínez Camino expone en Roma el motivo de las beatificaciones.” (El País, ed. Galicia, Sociedad, 06-10-07, pp. 41)

La iglesia Católica le teme a la historia, a la verdad, al hecho de que Pío XII no dijera ni pío cuando los nazis se llevaron a los judíos romanos, al final de la guerra, para no molestar. Al hecho haber apoyado a un régimen criminal como el de fascista de Franco, para beneficiarse.

Además, como actualmente en el País Vasco, no diferencia entre asesinos etarras y asesinados, porque no le conviene.

Mete en el mismo saco a verdugos y víctimas, a los verdugos religiosos que dedicaron todo su esfuerzo a provocar la guerra civil, y a las víctimas religiosas que fueron asesinados simplemente por llevar hábito, víctimas del odio levantado por los primeros.

La primera culpabilidad es la de los generales golpistas, la de quienes les pagaron (Banca March, industriales vascos y catalanes, terratenientes), la de quienes azuzaron el odio (la mayoría del clero, mujeres de clase media), y la de quiénes se ofrecieron voluntarios para la matanza (campesinos navarros y alaveses, señoritos falangistas).

Y la culpa eterna es para los curas y monjas que colaboraron en la represión de los inocentes, cebándose en las mujeres, en los niños.

Jesucristo no hubiera entregado los judíos a los nazis, ni habría colaborado con Franco. Esta claro dónde se sitúa la Iglesia Católica.

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