Pero las pesquisas de los administradores revelan, además, que el valor de las existencias (básicamente suelo) de Martinsa-Fadesa estaba inflado, según las nuevas valoraciones encargadas a tres firmas de tasación. Eso va a obligar a la empresa presidida por Fernando Martín a reformular las cuentas que comunicó a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV). El informe concursal valora los activos de la firma en 7.336,9 millones, un 32% menos que lo que consideró CB Richard Ellis.
Martinsa-Fadesa no actuó sola. Las revalorizaciones contables de vértigo se basaron en un informe de Tasamadrid, filial al 100% de Caja Madrid, el principal acreedor de la inmobiliaria, si bien el informe de dicha tasadora contenía mucha letra pequeña que relativizaba el alcance de su tasación, sujeta a hipótesis de incierto cumplimiento facilitadas por la propia compañía.
El auditor, Ernst & Young, también dio por buenas esas revalorizaciones contables, de modo que Martinsa-Fadesa, protagonista del mayor concurso de acreedores de la historia empresarial española con un pasivo de unos 7.200 millones de euros, fue una de las pocas inmobiliarias cotizadas que logró un informe de auditoría limpio en 2007. (...)
Y la cosa pudo ser peor. Otra valoración alternativa de CB Richard Ellis -que, según fuentes del mercado, no fue admitida por la CNMV- hubiera supuesto, de haberse utilizado, un ingreso por revalorización de activos de 1.900 millones en lugar de los 416. Martinsa sostiene que encargó la valoración de Tasamadrid "por prudencia". (El País, ed. Galicia, Economía, 08/12/2008, p. 18)
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