Según el RMF, "al aplicar las políticas de la UE, los países de la zona euro han iniciado una carrera de apuesta a la baja fomentando la flexibilidad laboral, la contención salarial y el trabajo a tiempo parcial". Según el estudio, la carrera la ha ganado Alemania, pero no a base de mejorar la tecnología e intensificar el capital, sino "a base de exprimir a sus trabajadores" y "mantener su superávit por cuenta corriente financiado con los déficits de las economías periféricas".
Estos economistas, de inspiración keynesiana, concluyen que en la situación actual son posibles tres alternativas. La primera es la que aplican los responsables de la zona euro, que sugiere "mantener la austeridad y una mayor liberalización". En su opinión es "la peor opción, pues lograría la estabilización a través de la recesión, con altos costes sobre los trabajadores".
La segunda alternativa del trabajo propugna "una reforma radical de la zona euro", que "implicaría una mayor libertad fiscal para los Estados miembros; un presupuesto europeo sustancialmente incrementado; transferencias fiscales de los ricos a los pobres y protección al desempleo". Esta estrategia incluiría "relajar las regulaciones impuestas por el Banco Central Europeo". La tercera opción apuesta por "una salida radical de la zona euro". Con esta decisión se produciría una devaluación seguida de un cese de pagos y reestructuración de la deuda. En esta alternativa se propugna "la nacionalización de los bancos" y "extender el control público sobre los aprovisionamientos básicos, transporte, energía y telecomunicaciones".
(El País, ed. Galicia, economía, 20/03/2010, p. 20)
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