28.4.10

¿Culpables de la crisis? Los banqueros y los reguladores... todos tan amigos

"“La caída de Lehman es, en buena medida, la caída propiciada por un fraude”, dijo Black en el testimonio prestado ante el Congreso. “Lehman fue el principal suministrador mundial de préstamos mentirosos [liar’s loans, préstamos en los que el prestamista no se preocupa de cerciorarse del nivel de ingresos o del patrimonio del prestatario; T.]. Durante la mayor parte de esta década, el estudio de los préstamos mentirosos revela una incidencia del fraude del 90% (…) Si ustedes quieren saber por qué tenemos una crisis global, hay que decir que, en buena parte, la tienen ante sus propios ojos”. (...)

“La estructura nominal de gobierno empresarial era vergonzosa”, dice Black. “Lehman estaba expresamente concebida para dejar los ‘riesgos’ fuera de control en su operación principal, los préstamos mentirosos”. Lehman no gestionaba el riesgo de hacer préstamos mentirosos. Se lanzó a transacciones masivas y fraudulentas como si se tratara de “actividades seguras”. (...)

Black observa que la contabilidad prestidigitadora garantiza que las instituciones “reportarán ingresos (ficticios) soberbios a corto plazo y pérdidas catastróficas a largo plazo”, que es, precisamente, lo que ocurrió. Los jefazos se zamparon miles de millones de suculentos bonos y opciones de acciones, mientras sus compañías se convertían en pasto de alimaña. (...)

La prueba del designio criminal no podría ser más clara. El FBI informó de sus hallazgos a los reguladores, pero no se hizo nada. Bush había puesto en todos los cargos de supervisión a personas fieles a Wall Street, las cuales se limitaron a mirar para otro lado. Así, los criterios de préstamo se relajaron, se multiplicaron los beneficios, los precios inmobiliarios se dispararon, se hinchó como un hongo ciclópeo la burbuja, y Lehman recogió beneficios sin ejemplo, a sabiendas de que la inexorable implosión final infligiría daños masivos al sistema y graves sufrimientos a todos los demás.” (...)

“No hay manera de ‘gestionar’ el ‘riesgo’ de hacer préstamos mentirosos a escala masiva. Lehman llegó a ser el líder mundial de ese tipo de préstamos (…) Si Lehman admitía que sus préstamos mentirosos eran frecuentemente fraudulentos, no podría venderlos, cegándose así una de las más caudalosas fuentes de su ingreso.”

Los “préstamos mentirosos” con pocos requisitos era el pan de cada día de Lehman. Irónicamente, sus propios auditores descubrieron que cerca de la mitad de los mismos “incurrían en errores materiales”. No importaba; todo el mundo estaba ganando dinero a espuertas y los paquetes de obligaciones seguían inundando de riqueza la oficina de enfrente. A los hallazgos de sus propios auditores, y como era de esperar, Lehman respondió multiplicando el volumen de sus préstamos mentirosos. “Me cisco en los peligros”. Eso incrementó la probabilidad de contagio y el riesgo sistémico. Las actividades de Lehman amenazaban ahora al conjunto del sistema. (...)

“El FBI advirtió, en testimonio prestado ante el Congreso en 2004, de una ‘epidemia’ de fraude hipotecario (…) La Fed merece ser especialmente criticada por su fracaso en punto a responder a esas advertencias emprendiendo una acción eficaz para poner coto a los préstamos mentirosos. Sólo la Fed tenía autoridad, bajo la HOEPA, para desterrar los préstamos mentirosos, lo que habría evitado la hipeinflación de la burbuja y contenido la acelerada propagación de la epidemia de fraude hipotecario.” (...)

“Uno de los principales actores del sector inmobiliario nacional alertó repetidas veces a la Reserva Federal (…) de que los EEUU se abocaban a un inminente desplome inmobiliario (…) Pero los reguladores bancarios no sólo ignoraron esas alertas, sino que altos funcionarios de la Fed fueron a las emisoras a decir que la economía estaba “construyendo sobre sólidos cimientos” y que un desplome inmobiliario era harto ‘improbable’ (…) (Elizabeth MacDonald, "Housing Red flags Ignored", FOX Business News.) (...)

Hubo otros, también, como el antiguo gobernador de Nueva York, Eliot Spitzer, quien alertó de una “crisis de los préstamos predatorios” y reprendió a la administración Bush por bloquear la persecución del fraude hipotecario. El artículo de Spitzer apareció en el Washington Post en 2003. Lo que sigue es un extracto:

“Pero la unánime oposición de los 50 estados (de sus fiscales generales) no impidió a la administración Bush –ni siquiera constituyó un obstáculo— seguir en su empeño de proteger a los bancos. Lo cierto es que, cuando mi oficina abrió una investigación sobre posible discriminación en el préstamo hipotecario por parte de unos cuantos bancos, la OCC [la Agencia de control monetario, por sus siglas en inglés] procedió a archivar una causa federal abierta, frenando la investigación”. (Washington Post)

Todo esto muestra que el problema no era tanto la “desregulación”, cuanto la “negativa a regular”... ¿Fue una conspiración, o simplemente un acuerdo tácito entre personas de viso del establishment político y financiero, que veían de consuno, entre guiños y asentimientos de cabeza, el préstamo predatorio y el fraude hipotecario como formas aceptables de engordar resultados? (...)

En efecto. La Fed y la SEC sabían exactamente lo que había que hacer, y se negaron a cumplir con su tarea. (...)

El testimonio prestado por Black no deja la menor duda: los truquitos de Lehman eran cosa hecha a propósito, y el fraude fue conscientemente consentido por amiguetes muy bien situados políticamente. Ha llegado la hora de que el Congreso nombre un Consejo Independiente para investigar los hechos y asegurarse de que los delincuentes serán llevados ante los tribunales de justicia. [1]" (SinPermiso, 25/04/2010, citando a 'La desregulación ha consistido en la despenalización del fraude: el informe del jurista William Black ante el Comité de Finanzas del Congreso de los EEUU' de Mike Whitney)

NOTA T.: [1] El informe complete de William Black puede leers en: http://www.house.gov/apps/list/hearing/financialsvcs_dem/black_4.20.10.pdf

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