29.4.10

La muerte del euro

"Se está jugando una partida a vida o muerte entre los Estados y los mercados, y lo que podría perderse entre las ruinas del Partenón es la supervivencia misma del euro. Hay un jugador que tiene un papel decisivo: Alemania, que con su estrategia nacionalista corre el riesgo de precipitar el final de la unión monetaria. (...)

Se está jugando una partida a vida o muerte entre los Estados y los mercados, y lo que podría perderse entre las ruinas del Partenón es la supervivencia misma del euro. Hay un jugador que tiene un papel decisivo: Alemania, que con su estrategia nacionalista corre el riesgo de precipitar el final de la unión monetaria.

Lo que se abate sobre Grecia y sobre Europa, sobre las bolsas y sobre la deuda nacional, tiene todo el aspecto de una nueva “tormenta perfecta”. No cabe duda de que el Financial Times no se equivocaba cuando advertía al mundo entero, a principios del mes de febrero: cuidado, los hedge funds (fondos de inversión) tienen en sus cuentas entre 8.000 y 10.000 millones de dólares en posiciones a corto plazo, y se disponen a volcarlos en los mercados apostando al hundimiento de la zona euro bajo el peso del endeudamiento. El ataque está en marcha y el efecto dominó no es sólo posible sino cada vez más probable.Este baño de sangre, que ha costado ya 160.000 millones de euros nos enseña dos lecciones fundamentales.

El dedo es Grecia. Un país que se está hundiendo. Tras una nueva rebaja de la clasificación de su deuda, los títulos de la deuda griega se han convertido en “bonos basura”. Según los bancos de inversión americanos, es el mercado de títulos a corto plazo de mayor riesgo del mundo. En estas condiciones, cuanto más se esfuerza Grecia en buscar recursos en el mercado, más estrecha la soga alrededor del cuello de sus finanzas públicas. Cuanto más se esfuerza por salvarse, más se ahoga. Todo esto estaba ya previsto.

Y todos los que hoy parecen lamentarse por ello no hacen más que verter lágrimas de cocodrilo. Pero de acuerdo con la lógica despiadada de los especuladores, Atenas no es más que un señuelo. No es el verdadero objetivo. El verdadero objetivo, la Luna que no alcanzamos a ver, es inmensamente más grande: el euro. En el bote, en medio del tapete verde sobre el que se enfrentan los Estados y los mercados, está la unión monetaria.(...)

Pero hasta aquí no se trata más que de la quiebra de dos economías periféricas de la zona euro. El desastre podría comenzar justo después. Tragedia griega, fado portugués, seguidos de un drama mediterráneo: España e Italia figuran ya en la lista negra de los especuladores. “Pigs” o no “Pigs”, estamos hablando ya de la tercera y la cuarta economías de Europa, países considerados “too big to fail”, es decir, demasiado grandes para quebrar porque son “too big to bail out”, demasiado grandes para ser sostenidos con ayudas. Pero está claro que para cuando llegue el turno de Madrid y de Roma, estaremos hablando de otro mundo y de otra Europa. (...)

Llegamos así a la segunda lección. Los mercados están a punto de ganar la apuesta porque los Estados no actúan de forma concertada. Hay un país que se aparta más del concierto que los demás. El eje franco-alemán que ha guiado a Europa en los momentos cruciales se ha venido abajo, y la canciller Angela Merkel se encuentra hoy sola frente al resto del continente. (...)

El gobierno Merkel, inclinado hacia la derecha por los liberales del vice-canciller Guido Westerwelle, no puede y no puede dar la impresión ante su opinión pública de ceder a los “latinos” de siempre, a los países laxistas e irresueltos del “Club Med”. (...)

Con su actitud de “europeísta reticente”, Alemania ha puesto unas armas formidables en manos de los especuladores. Si Europa no es capaz de darse unas reglas iguales y compartidas por todos para disciplinar las cuentas públicas, la estabilidad de los precios, la competitividad de la economía, no cabe duda de que el euro no es sostenible a largo plazo. Los especuladores del mundo entero lo han comprendido y por eso atacan como una jauría de perros al más débil del grupo. (...)

Los gobernantes y los ciudadanos alemanes temen esta posibilidad y parecen orientarse ya hacia una idea “diferente” de la zona euro, una unión monetaria que quedaría restringida a los países que aceptaran unas normas comunes sobre rigor contable y control de la inflación. De acuerdo con este escenario, no tendríamos ya una moneda única, sino dos: un euro de primera categoría para los países del norte, de gran virtud fiscal, y un euro de segunda categoría para los países del sur, menos rigurosos.

Algunos economistas alemanes y algunos banqueros anglosajones, como Taylor Martín, han teorizado ya abiertamente sobre esta posibilidad, e incluso han dado nombre a las nuevas monedas: el “neuro” y el “sudo”. Parece un juego, pero no lo es. Los gobiernos de Europa no lo han comprendido aún y siguen bromeando bajo la boca del volcán." (PressEurop, 28/04/2010, citando a La Repubblica Roma)

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