6.4.10

Por favor, señor presidente Obama... legalice las drogas

"Mi solicitud es que reconsidere la actual situación de las llamadas drogas ilegales. Hace más de 20 años hice la única de mis profecías políticas que se ha cumplido... desgraciadamente, porque hubiera preferido equivocarme como siempre. Anuncié que la cruzada contra la droga no acabaría ni mucho menos con ella, todo lo contrario, pero en cambio pondría en grave riesgo la estabilidad de las democracias en Hispanoamérica. A la vista está lo que ocurre hoy en México, como ayer en Colombia y otros países. Incluso en el nuestro, donde el 80% de los reclusos menores de 30 años están encarcelados por delitos referidos a esas sustancias arbitrariamente prohibidas. (...)
A estas alturas ya nadie supone que las drogas, que han existido siempre en todas las sociedades humanas (¡y hasta en algunas animales!) van a ser erradicadas precisamente ahora, cuando la química ha alcanzado su máximo desarrollo y cualquiera puede montar un laboratorio en la cocina de su casa. Y cuando los cultivos de opiáceos se han convertido en la única esperanza de supervivencia en algunas zonas del planeta con su agricultura desmantelada y sin otro modo de aprovechar rentablemente el mercado internacional.
Sabemos desde que lo explicó nítidamente Milton Friedman que las drogas ilegales son la mercancía perfecta, cuyos beneficios aumentan según crece la persecución a que se las somete. (...)
Las tímidas voces que siempre se han alzado contra esta cruzada irracional vuelven a oírse ahora, en un tono más alto y -en Hispanoamérica- más angustiado. Incluso la crisis de la economía mundial favorece el despertar de algunos y en California el gobernador Schwarzenegger propone legalizar la marihuana para aumentar con el impuesto que la gravará los ingresos del Estado. Desde luego, es obvio que la despenalización de las drogas ahora prohibidas no erradicará por completo el crimen organizado, que sabe reciclarse con los cambios de mercado, pero puede ayudar decisivamente a disminuir sus beneficios y por tanto hacer a los mafiosos más vulnerables y más fáciles de controlar. La abolición de la Ley Seca no erradicó del todo el gansterismo pero dificultó la vida a los herederos de Al Capone y mejoró la seguridad cotidiana en numerosas comunidades antes sometidas a la violencia permanente.
¿Cuál es el papel de Estados Unidos en este problema? No sólo es que aporta millones de consumidores que sostienen el negocio y perpetúan una demanda criminógena para otras poblaciones americanas.
Lo peor es que sus autoridades, su DEA y demás bloquean a nivel internacional la posibilidad de un planteamiento diferente de este asunto, basado no en la prohibición sino en la homologación de los productos, la información verídica sobre su uso y su abuso, así como una educación eficaz para la templanza. (...)
Sólo un presidente de Estados Unidos con audacia y visión de futuro podría desbloquear el atolladero actual. Y algunos pensamos que Barack Obama puede ser ese político providencial, al menos para iniciar un camino que será seguramente largo." (FERNANDO SAVATER: Otro reto para Obama. El País, ed. Galicia, opinión, 02/04/2010, p. 21)

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