1.5.10

La desvergonzada política alemana de dumping salarial y fiscal

"Los signos son de todo punto inconfundibles: la eurozona se halla en la encrucijada. O cae el Pacto de Estabilidad y Crecimiento, o cae el Euro. Lo primero preocupa tan sólo a los ideólogos; lo segundo no puede permitírselo nadie, y menos que nadie Alemania, para cuya economía exportadora la disolución de la unión monetaria equivaldría a una catástrofe. El gobierno de Merkel sabe desde hace mucho tiempo que está obligado a ayudar a los socios de la eurozona con créditos y garantías crediticias. Así debe ser, de todas todas; pero, de acuerdo con el neciamente amordazante Tratado de Maastricht, no puede ser. La propuesta de fundar un Fondo Monetario Europeo ha de interpretarse en este contexto como una maniobra de distracción. Es demasiado tarde, y complicaría innecesariamente cualquier acción de ayuda.

El Banco Central Europeo (BCE) tiene que apresurase ya a comprar –con el acuerdo de todos los euro-países— todos los empréstitos estatales de sus miembros, sin preocuparse de las desapoderadas reacciones y opiniones de las incompetentes agencias de calificación del riesgo. Y también los propios euro-países han de poder emitir sin más euro-deuda, la cual, de existir, sería aceptada con una reverencia por los mercados financieros.
(...)

Los franceses –de reacciones inveteradamente rápidas— exigen un debate sobre el conjunto de los desequilibrios que han ido acumulándose en la eurozona, no sólo sobre los déficits presupuestarios. Eso afecta, por lo pronto, a los alemanes, quienes, merced a una desvergonzada política de dumping salarial y fiscal, han venido experimentado en los últimos años enormes superávits en su comercio exterior a costa de otros Estados de la UE." (SinPermiso, 21/03/2010, citando a 'Unión Europea: ha de ser lo que no puede ser', de Michael R. Krätke)

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