4.5.10

Los agujeros de bancos y cajas...

"1) La elevada concentración del riesgo en la financiación al mercado inmobiliario (construcción, promoción inmobiliaria y compra de vivienda), que a finales de 2009 alcanzó los 1,11 billones de euros (el 105% del PIB). La financiación a este sector ha pasado de representar el 38,8% del total del crédito al sector privado a mediados de la década de los noventa al 60,3% en 2009.

Como botón de muestra, la tasa de crecimiento de los créditos a promotores llegó a un máximo del 50,6% en 2006. La elevada concentración del crédito en el ladrillo ha obligado a muchas entidades de depósito a refinanciar a promotores y constructores en una suerte de apuesta por una reactivación del mercado inmobiliario en España (similar al gambling for resurrection en la terminología anglosajona).

Esto ha conllevado el riesgo adicional de la adecuada gestión de los activos adjudicados y adquiridos en dación de pago, cuyo valor es incierto, en particular el del suelo.

2) Un segundo interrogante, ligado al primero, es el inquietante aumento de la morosidad y el deterioro de activos, que alcanzó el 5,39% el pasado mes de febrero y que en crédito a construcción y promoción inmobiliaria alcanza casi el 10%. Esto obliga a las entidades a dotar cuantiosas provisiones, de tal forma que en 2009 se ha tenido que destinar casi el 70% del margen de explotación a pérdidas por deterioro de activos.

Además, y con objeto de aliviar los efectos negativos sobre la cuenta de resultados, tanto el Gobierno como el Banco de España han optado por aprobar ciertos cambios. Es el caso de la relajación de la normativa de provisiones adoptada por el Banco de España en julio de 2009 (por la que, para determinados inmuebles, sólo hay que provisionar la parte del préstamo que supere el 70% del valor del inmueble, y no el cien por cien del préstamo, como ocurría antes) y el mantenimiento hasta el 31 de diciembre de 2011 de la regla transitoria de valoración del suelo urbanizable, de acuerdo con las determinaciones previstas en el texto refundido de la Ley del Suelo (aprobada en el Consejo de Ministros del 9 de abril de 2010).

Con este último cambio se prorroga de tres a seis años el carácter de terreno urbanizable, aunque no se haya edificado. Esta prórroga es un alivio para el sector, pero puede retrasar el ajuste y aumentar las dudas foráneas sobre la transparencia y la solvencia del sector bancario español. Asimismo, en los próximos meses cabe esperar que la morosidad siga aumentado, y no es descartable que comience a hacerlo de forma más acelerada en los bancos que en las cajas de ahorro.

Hasta ahora, la morosidad se ha derivado fundamentalmente del crédito inmobiliario, pero en los próximos meses tomarán el relevo los créditos personales y comerciales, en los que existen escasas o nulas garantías colaterales y a los que los bancos han destinado una mayor proporción de crédito que las cajas." (Santiago Carbó y Joaquín Maudos: Diez interrogantes del sector bancario español. El País, Negocios, 02 /05/2010, p. 16)

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