De esta manera, busca revitalizar la economía y evitar que quede atrapada en un escenario deflacionista [una caída continua del nivel de precios, como la que ha sufrido Japón en los últimos años] de difícil salida, que podría prolongar más una recuperación anémica, "lenta y decepcionante", según el comunicado de la institución que dirige Ben Bernanke. (...)
La apuesta, en todo caso, es arriesgada, porque el beneficio para la economía derivado de la compra de bonos es cuestionable, y en el mejor de los casos modesto. Economistas como el Nobel Joseph Stiglitz e incluso algún miembro de la Reserva Federal cree que puede ser incluso contraproducente: puede hinchar burbujas en los emergentes, provocar una escalada en la citada guerra de divisas o activar incluso una inflación excesiva.
Hace ya tiempo que el banco central norteamericano agotó las tácticas convencionales: los tipos de interés están próximos al 0% y seguirán ahí durante meses. Desde otoño de 2008, la Reserva Federal ha inyectado 1,7 billones a través de la compra de bonos. El mecanismo es relativamente sencillo, aunque la contrapartida es que apenas ha funcionado hasta el momento: se trata de inyectar dinero en la economía con la compra de deuda a los bancos, a la espera de que el sistema financiero desatasque la concesión de créditos y eso reactive la economía." (El País, 04/11/2010, p. 24)
Es, pues, también, duelo de titanes, una respuesta a China, que viene haciendo oídos sordos a las peticiones de que revalúe el reminbi. Pekín ha depreciado su moneda artificialmente en el último decenio, comprando divisas a un chorro de 1.000 millones de dólares diarios, para mantenerla débil (entre un 20% y un 40% menos de lo que corresponde).
Y así acumula pirámides de reservas de divisas: 10 veces más que en 2003; el valor de la mitad de toda su economía. Un arma letal: si las vendiese de repente, convertiría el billete verde, y los demás, en papel mojado. No lo hará, suicidaría sus activos denominados en esas otras monedas. Pero podría.
EE UU responde a Pekín en el trasero del resto. Porque China dispone de más armas, comerciales y geoestratégicas (actitud hacia Corea del Norte o Irán) y está más cerrada a los flujos de capitales que otros, como Brasil (que ya ha entornado sus verjas) o la UE. (...)
EE UU ha movido una ficha. ¿Cómo reaccionarán los europeos? Depende. Si por rebote directo el euro se aprecia demasiado en esta guerra de divisas, y las exportaciones alemanas (sobre todo) se colapsan, quizá se lleven las manos a la cabeza y cambien de marcha.
De lo contrario, seguirán con su política inversa a la política expansiva de Washington. Procíclica, bregando hacia la crisis, restrictiva doblemente, en lo monetario y en lo presupuestario. Contra los consejos de la cumbre de Oslo del FMI: "Las economías más avanzadas no debieran tensar sus políticas fiscales antes de 2011", pues podrían "minar la recuperación" y caer en la deflación." (XAVIER VIDAL-FOLCH: Y nosotros: ¿el rígor mortis?. El País, 04/11/2010, p. 24)
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