"Porque el monstruo ha tenido muchas caras y muchos nombres, pero una sola naturaleza. Las “hipotecas sub-prime”, los “bonos-basura”, las “pirámides de rendimiento”, las “operaciones al descubierto”, las “apuestas a perdedor”, los “bonus” millonarios y otros productos parecidos provocaron el estallido de la primera burbuja especulativa hace algo más de dos años. (...)
La segunda oleada de la especulación financiera está poniendo en jaque las economías de importantes países europeos, socava los cimientos de la moneda común, e imposibilita la recuperación de la actividad imprescindible para crear empleos y paliar el deterioro social sufrido en amplias capas de la población.
Existe además conciencia plena de que tras cada uno de los ataques a Grecia, a Irlanda, a Portugal o a quien le toque a continuación, hay siempre un interés espúreo. Es decir, hay quienes están acumulando ganancias multimillonarias a costa de los sacrificios en forma de ajustes que el monstruo exige cada día a gobiernos y poblaciones. ¿Y hasta cuándo vamos a tolerar este castigo injusto? (...)
Y de extraordinario, el club del euro ha tejido una gran red para el rescate de las economías amenazadas que tan solo está sirviendo para asegurar un beneficio de escándalo a quienes apostaron contra la solvencia de griegos o irlandeses. ¿Nadie se da cuenta de que esto no funciona? ¿De que el monstruo se vuelve cada día más insaciable, más arbitrario y más fuerte? (...)
¿Qué hacer? Desde luego, algo diferente de lo que hemos hecho hasta ahora, porque es evidente que no funciona. Al menos hay dos decisiones por adoptar. Primero, instaurar un poder político de dimensión equiparable al poder que ejercen cada día de facto los agentes del mercado financiero internacional.
Si los mercados de finanzas son globales, el poder que los enfrente en defensa del interés general también ha de ser global. Esto supondrá para algunos la decisión dolorosa de prescindir de parte de la soberanía nacional a fin de que, junto a la unión monetaria, algún día podamos contar con una auténtica unión económica, fiscal, presupuestaria… y política.
Y segundo: ese mismo día podremos regular eficientemente las condiciones, los procedimientos, los límites y los impuestos a aplicar sobre la economía financiera.
Para que las finanzas vuelvan a ser aquello para lo que fueron inventadas. Para facilitar las relaciones económicas y para favorecer el bienestar de la gente. Sin monstruos." (Blog de Rafael Simancas, citado por el Plural, 26/11/2010)
No hay comentarios:
Publicar un comentario