¿Por qué tiene España tantos problemas? En una palabra, es el euro. (...)
Pero los problemas se estaban desarrollando bajo la superficie. Durante el auge, los precios y los salarios crecieron más rápidamente en España que en el resto de Europa, ayudando a alimentar a un gran déficit comercial. Y cuando estalló la burbuja, la industria española se quedó con los gastos que la hicieron poco competitiva frente a otras naciones.¿Y ahora qué? (...)
España debe lograr la "devaluación interna": tiene que recortar los salarios y los precios hasta que sus costes estén otra vez en línea con los de sus vecinos.
Y la devaluación interna es un asunto feo. Por un lado, es lento: normalmente hacen falta años de alto desempleo para empujar los salarios hacia abajo. Más allá de eso, la caída de los salarios significa caída de los ingresos, mientras que la deuda sigue siendo la misma. Así, la devaluación interna empeora los problemas de endeudamiento del sector privado.
Lo que significa todo esto para España son perspectivas económicas muy pobres para los próximos años. (...)España, por el contrario, no se ha recuperado en absoluto. Y la falta de recuperación se traduce en temores sobre el futuro fiscal de España.
¿Debe España tratar de salir de esta trampa dejando el euro y restableciendo su propia moneda? ¿Lo hará? La respuesta a ambas preguntas es: probablemente no.
España estaría mejor ahora si nunca hubiera adoptado el euro, pero tratar de dejarlo crearía una enorme crisis bancaria, ya que los depositantes se apresurarían a trasladar su dinero a otra parte. A menos que haya una crisis bancaria catastrófica de todos modos (lo cual parece verosímil para Grecia y cada vez más posible en Irlanda, pero poco probable -aunque no imposible- para España) es difícil ver a cualquier Gobierno español tomar el riesgo de salirse del euro.
Así que España es en realidad una prisionera del euro, que le deja sin ninguna opción buena." (PAUL KRUGMAN: El prisionero español. El País, 29/11/2010)
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