"Tan decepcionantes resultados del G-20 llegan pese a que hace apenas un mes, en la asamblea de otoño del FMI, se definiera al sistema financiero como "el talón de Aquiles de la recuperación".
Allí se establecieron los principales factores de estrangulamiento que representa la banca como sector para la economía real: la crisis de la deuda soberana, que empuja hacia abajo las constantes vitales de las entidades financieras (véase el caso de Irlanda, hasta hace tres años paradigma de las políticas neoliberales, por su dumping impositivo y su desregulación permanente); las pérdidas acumuladas en esta crisis por valor de 1,7 billones de euros; el volumen de vencimiento de sus obligaciones, con un calendario de refinanciación de más de tres billones de euros en los próximos 24 meses (de los que tres cuartas partes corresponden a los bancos europeos); y la aplicación, aunque sea tan lenta y tan cómoda en relación con los demás, de las nuevas exigencias de regulación.
Los banqueros de todo el mundo coinciden en que el año 2011 va a ser más difícil que el actual, y el crédito sigue sin fluir llevando a la mortandad a decenas de miles de pequeñas y medianas empresas." (JOAQUÍN ESTEFANÍA: Ajustar a dos velocidades. El País, 15/11/2010, p. 21)
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