16.12.10

"El segundo grupo es el de los criminales. El tercero lo componen los banqueros de inversión”.

"Lo dice el ex canciller alemán Helmut Schmidt, de 91 años de edad, el político alemán vivo más respetado en este país.

“Una de las debilidades de la economía global es la ausencia de normas para los banqueros de inversión”, dice. “Se puede dividir a la gente en tres grupos. El primero es el de la gente normal, como usted y yo, que robamos alguna manzana de niños y que más tarde hasta nos metimos en el bolsillo alguna tableta de chocolate en el supermercado. Por lo demás somos gente fiable. El segundo grupo es el de los criminales. El tercero lo componen los banqueros de inversión”.

Al problema de la autonomía de la banca y de la general supremacía de lo económico-financiero sobre lo político, se suma la pobreza de la clase política. “No hay gente en los altos cargos de los estados nacionales o de las instituciones de la UE con una visión adecuada de las cuestiones nacionales e internacionales y con una motivación suficiente”, dice.

Una excepción es el primer ministro de Luxemburgo, Jean-Claude Juncker, que está pidiendo a gritos estos días una reforma del Banco Central Europeo sin que se le haga mucho caso, “pero su país es demasiado pequeño para jugar un papel importante”, dice Schmidt.

“Otro factor es que el gobierno alemán está compuesto por personas novatas y sin rodaje que apenas están aprendiendo su oficio, así que no se puede contar con su experiencia previa en cuestiones económicas o mundiales”, añade.

“Wolfgang Schäuble, un hombre al que aprecio, entiende de presupuestos y problemas fiscales, pero la cuestión de la supervisión de los bancos y de los bancos en la sombra es nueva para él, y lo mismo vale para Merkel. Necesitamos en los puestos más altos a personas que entiendan la economía de hoy”, dice.

Respecto al Bundesbank está compuesto por “reaccionarios” en lo referido a la integración europea. “No tienen nada de liberales y tienden a pensar y actuar en términos excesivamente nacionales, sin entender la necesidad estratégica de la integración europea”. (...)

La elite política alemana no se ha dado cuenta de las implicaciones de su estrategia de los últimos veinte años, centrada en las exportaciones a costa del resto de la eurozona. “Nos comportamos como los chinos”, dice Schmidt, “la gran diferencia es que los chinos tienen su propia moneda, y nosotros no. Si tuviéramos nuestra propia moneda, ya la habríamos devaluado”. (...)

Preguntado por la tópica alternativa de una “Alemania europea” en lugar de una “Europa alemana”, el ex canciller responde con una sola frase: “creo que Merkel no se da cuenta de lo que hace”. (Rafael Poch: El viejo ex canciller alemán dice que la Unión Europea carece de dirigentes de talla a la altura de la crisis. Attack Madrid, 14/12/2010)

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