"El escabroso plan de rescate propuesto para Irlanda es un sinsentido. Intelectualmente erróneo, es inútil en sus objetivos, injusto en su reparto de costes y la semilla de futuros problemas. Y lo que es peor, existe una alternativa mucho más sensata. (...)
La economía de mercado se basa en la responsabilidad, para lo bueno, las ganancias, y para lo malo, las pérdidas. Por tanto es inaceptable que los acreedores de los bancos irlandeses no sufran las consecuencias de sus malas inversiones.
Segundo, peor aún, el plan “condena” a Irlanda a un periodo de ajuste fiscal brutal sin garantía alguna de éxito. (...)
El plan es injusto porque no existe motivo alguno para que el contribuyente irlandés satisfaga deudas contraídas entre dos partes privadas, incluso admitiendo los errores gravísimos cometidos por su gobierno durante los últimos años. Y no hablamos de pequeñas cantidades: la socialización de las pérdidas va a caer sobre el contribuyente irlandés de forma despiadada. (...)
La alternativa es, creemos, más sencilla: la ayuda financiera ofrecida por el mecanismo de estabilización podría utilizarse para llevar a cabo una , con una garantía formal de los depósitos individuales (y nada más que los depósitos) para evitar el pánico bancario.
Esto permitiría amortiguar el ajuste, calmar a los depositantes, castigar a tanto acreedor irresponsable y devolver Irlanda a una senda de crecimiento sostenida sin la losa de la deuda que el plan actual garantiza." (El País, 28/11/2010, p. 25)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
1.12.10
La solución para Irlanda (y para los demás) es la 'restructuración ordenada (por supuesto, con pérdidas para los acreedores) de la deuda bancaria'
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