"El primer ciclo inmobiliario de 1985-1993 (Naredo) le sigue la crisis de 1992-1994, con un notable endeudamiento de amplios sectores sociales; pero luego se inician los años del "boom" que llegarían hasta 2007: la vivienda se convierte en activo central de las familias y la construcción se convierte en la "primera industria nacional", al mismo tiempo que se produce una fuerte represión del crecimiento de los salarios reales y un aumento notable de la tasa de ganancia.
Pese a la creciente precariedad y polarización salarial (entre una minoría de "working richs" y una mayoría de "working poors"), avanza el proyecto de sociedad de propietarios en la que "el trabajador se convierte en un inversor, un propietario y un rentista en potencia".
Pero este proceso no ha sido resultado de un mero desarrollo del mercado sino que en él han jugado un papel fundamental las políticas adoptadas por los sucesivos gobiernosdesde el inicio de la transición, como muy bien nos recuerdan los autores, y que han contribuido a la extensión de la figura del promotor y "agente urbanizador"y al poder creciente del "lobby" de las grandes constructoras.
Los costes políticos y ambientales de esa apuesta, que ha conducido a la formación de las "growth machines" urbanas y a nuevas formas de "gobernanza"basadas en el partenariado público-privado y depredadoras de recursos, son también señalados. La tercera parte constata el colapso financiero global y el inmobiliario hispano a partir del otoño de 2007, así como las políticas gubernamentales de socialización de pérdidas, que no han podido impedir la caída de la demanda –efecto pobreza– y la creciente financiarización de las cuentas del Estado bajo la vigilancia de unas agencias de evaluación corruptas y una UE en crisis.
El panorama con el que nos encontramos es ya el del fin de la "sociedad de propietarios", con la configuración de un gran "ejército de reserva" de personas paradas, principalmente "extranjeros", jóvenes y mujeres y sin expectativas de recuperación del factor trabajo como medio de pertenencia y de vínculo social colectivo.
Tiene especial interés en esta parte, ante la perspectiva de las elecciones municipales, el análisis que hacen del endeudamiento público de los ayuntamientos, ligado al modelo de financiarización que adoptaron la mayoría de ellos, así como de la vía de escape que están buscando mediante una nueva ola privatizadora del sector público y del suelo público.
No es difícil estar de acuerdo con los posibles escenarios de salida apuntados y con la hipótesis de que en casos como el español se pueda dar una combinación de la ilusión en intentar nuevas burbujas con la realidad de un estancamiento probable por un largo período, coexistiendo ambas tendencias, a falta de un radical cambio de rumbo, con una "guerra entre pobres".
Y, sin embargo, hay alternativas por las que luchar mediante lo que definen como una "contra-desamortización"o apuesta por un régimen de propiedad común frente a la nueva guerra contra el trabajo y los bienes comunes que nos viene desde arriba." (Sin Permiso, 28/11/2010, citando a ' Reseña de "Fin de ciclo. Financiarización, territorio y sociedad de propietarios en la onda larga del capitalismo hispano (1959-2010)"Jaime Pastor)
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