2.12.10

Y si Irlanda se cierra en banda y proclama: "¡No hay trato!" y eso causa el desplome del castillo de naipes, pues que así sea.

"La Irlanda de nuestros días está pagando el precio de su peligroso y vulnerable emplazamiento en el imperio global del capital.

Durante los últimos 20 años, incentivada por sus socios multinacionales, este estado no sólo se ha convertido en el puerto de grandes empresas que buscaban una base europea con bajo impuestos de sociedad –en un determinado momento, el estado irlandés, excluyendo el Norte controlado por los británicos, llegó a tener más de un cuarto de las inversiones exteriores directas estadounidenses en la UE, y eso cuando apenas representábamos el 1% de la población de la UE—, sino también de tahúres financieros globales que buscaban un escondrijo escasamente regulado para las partes más cuestionables de sus negocios.

Dublín se convirtió en una de las capitales mundiales de los fondos buitres de inversión libre. Los banqueros alemanes, por doquiera celebrados por su proverbial prudencia, hicieron cosas aquí que nunca habrían siquiera soñado con hacer en su país. (...)

la UE presionara al ministro de finanzas irlandés, Brian Lenihan, para que firmara un cheque en blanco garantizando la protección de los inversores en todos los bancos irlandeses, incluida, como es harto sabido, la Banca Anglo-Irlandesa. La Anglo era una institución de nuevos ricos que llegó a convertirse esencialmente en un casino para quienes especulaban con la propiedad inmobiliaria del país a medida que se inflaba la burbuja. (...9

La Anglo era sobre poco más o menos un club privado carente de toda importancia sistémica. Sin embargo, el ministro Lenihan la garantizó, y lo hizo con un coste para el estado irlandés que ahora se estima que puede llegar a lindar con los 30 mil millones de euros. Ahora sabemos también que la lista de tenedores de bonos de la Anglo es una especie de Quién-es-quién del capital europeo.

Al garantizar públicamente esos bancos, el Estado irlandés convirtió su "deuda soberana" –el tan manido término "soberana" ha disparado emociones análogas a las de las referencia al Alzamiento de 1916— en una extensión de la deuda de los bancos.

Y esa es la razón principal de que los mercados de bonos no quieran saber nada de nosotros. Verdad es también que el estado, tras años en números negros, está subitáneamente incurriendo en gigantescos déficits: eso es simplemente consecuencia del neoliberalismo que nos empujó a una baja fiscalidad sobre los ingresos y a fiarlo todo a los impuestos sobre las transacciones inmobiliarias y al IVA de bienes y servicios. (...)

No podemos darnos por satisfechos con algún arreglillo para salvar la cara con los tenedores de bonos que apostaron con nuestros bancos, o mejor dicho, que calcularon que esta "apuesta" suya no podía de ningún modo ser perdedora, porque sus socios políticos en el delito no permitirían de ningún modo que la perdieran del todo.

Y si Irlanda se cierra en banda y proclama: "¡No hay trato!" y eso causa el desplome del castillo de naipes, pues que así sea." (Sin Permiso, 28/11/2010, citando a 'El castillo de naipes irlandés y sus lecciones políticas para la Izquierda, para los sindicatos obreros… y hasta para los Verdes en el gobierno neoliberal del desastre', de Harry Browne )

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