12.1.11

El G-8, el G-20... y ahora el G-3

"La única buena noticia viene del lejano pero cada vez más próximo oriente: China se está convirtiendo en un socio político clave para Europa. Todo se desarrolla como si China hubiera decidido desmentir a los pájaros de mal agüero que nos prometían un futuro de aislamiento para Europa a raíz de la nueva dominación chino-estadounidense, el G-2.

Pero, por suerte, China parece preferir un G-3. Un juego a tres bandas que permite, entre otras cosas, hacer avanzar en el seno del G-20 la voluntad compartida por China y los europeos de instaurar una mejor regulación y vigilancia del sistema monetario internacional.

Dos factores objetivos explican el enfoque chino: por una parte, no perder un buen cliente para sus exportaciones; por otra, reforzar la zona euro encaja mejor con la doctrina monetaria china, que también es favorable a los movimientos controlados, lo que le permitiría reevaluar su moneda a su ritmo, en lugar de la brutal reevaluación que reclama EE UU.

También cabe destacar un indiscutible componente de "revancha histórica" por un país que, en el siglo XIX, conoció un principio de colonización a través de las factorías europeas y hoy compra factorías en Europa. Pero todo esto se inscribe en un contexto de interdependencia bienvenida.

Y para los europeos representa la oportunidad histórica de un juego más abierto, de una Europa a la que China invita a ocupar su lugar, en vez de aceptar verse marginada algún día." (JEAN-MARIE COLOMBANI: La invitación china a Europa. El País, 11/01/2011, p. 8)

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