12.1.11

Los límites que los blancos le imponen a Obama

"Desde luego, yo esperaba, y estoy seguro de que conmigo millones de votantes progresistas de todas las edades, que Obama siguiera el claro y exitoso ejemplo de Franklin Roosevelt, que creó millones de empleos que mejoraron las infraestructuras urbanas y rurales de Estados Unidos, dando a millones de hombres y mujeres que llevaban meses o años en paro, dignidad, esperanza y dinero para mantener a sus familias.

Por las conversaciones que mantengo con amigos empresarios y profesionales, sé que ese programa sería más difícil de aplicar hoy en día de lo que lo fue en 1933, porque las leyes actuales imponen muchos más requisitos estatales y locales. (...)

En lugar de seguir el ejemplo de Roosevelt, el presidente Obama se creyó lo que le decían algunos de sus asesores económicos, para quienes lo principal era salvar a los bancos y a las instituciones de inversión. Si se recapitalizaba a las instituciones financieras, estas prestarían dinero a empresas e industrias que valieran la pena, que a su vez crearían millones de empleos.

Pero en medio del clima actual de incertidumbre y pesimismo que suscita el papel económico internacional de Estados Unidos, las instituciones financieras se están reaprovisionando, pagando a sus empleados sueldos igual de elevados, o todavía más que antes, pero sin prestar dinero a gran escala para ampliar negocios o ayudar a los propietarios de viviendas a evitar la constante plaga de las ejecuciones de hipotecas.

Hay por lo menos otros dos grandes aspectos en los que la Administración de Obama ha logrado mucho menos de lo que se esperaba hace dos años. No ha habido ninguna reforma de calado en las prácticas de Wall Street, causantes de la peor depresión económica desde la década de 1930.

Por otra parte, el loable esfuerzo dirigido a conseguir una asistencia sanitaria asequible y de cobertura universal se ha visto gravemente comprometido por las propias concesiones de la Casa Blanca ante los grupos de presión farmacéuticos y por la eliminación de una opción pública que habría proporcionado a los ciudadanos estadounidenses una alternativa frente al poder monopolístico de las aseguradoras privadas.

Para terminar, hay que decir que un gran obstáculo para materializar las radicales reformas necesarias para la recuperación de Estados Unidos es la todavía generalizada y poco debatida presencia del racismo en este país. (...)

Millones de estadounidenses blancos piensan que los varones negros son la clase más peligrosa y potencialmente violenta que habita junto a ellos. Sin duda, el presidente Obama sabe que no puede permitirse que le consideren un "airado hombre negro", para no hacer con ello imposible que cale la idea de que a las personas de color se les puede confiar el cargo más importante del país.

No sé realmente cuántas de sus concesiones se deben a su propio razonamiento económico y cuántas a los consejos de sus principales asesores, pero estoy seguro de que Obama sabe que, por el bien de las oportunidades futuras de los ciudadanos negros, el primer presidente negro debe mostrarse conciliador y dispuesto a hacer "concesiones" que un presidente blanco no tendría que hacer para proteger a los futuros candidatos presidenciales blancos." (GABRIEL JACKSON: El dilema estadounidense, 2011. El País, 11/01/2011, p. 37)

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