"Sergei Aleynikov ha sido declarado culpable de robar un algoritmo. (...)
Nadie conoce los detalles del algoritmo que robó Aleynikov. Pero sí hay una cosa clara: es una herramienta matemática que permite a su propietario, el banco de inversión Goldman Sachs, ganar millones de dólares al año.
Aleynikov no era un ‘trader’ de Goldman Sachs, sino un programador de ordenadores del banco, en el que cobraba 400.000 dólares brutos anuales (300.000 euros). (...)
Teza Technologies quería el algoritmo de Goldman porque es una empresa que hace ‘trading de alta frecuencia’. O, como se le conoce en Estados Unidos, ‘HTF’ (‘High Frequency Trading’).
Es un tipo de operación en mercados financieros basado en el uso de ordenadores y programas informáticos que compran y venden en literalmente milisegundos todo tipo de activos financieros. Es un sistema prácticamente desconocido por el gran público, pero que se ha convertido en el rey de los mercados.
Así, mientras la opinión pública sigue pensando en las viejas mesas de contratación atendidas por jóvenes con camisa y corbata mirando una pantalla mientras chillan “compra” o “vende”, la gran mayoría de las transacciones financieras del mundo las hacen ordenadores programados y almacenados en edificios como el nuevo centro de datos por valor de 76 millones de euros que Atlantic Metro Communications está construyendo cerca de Wall Street, para acomodar fundamentalmente ordenadores, técnicos y programadores.
Cada una de esas máquinas rastrea permanentemente el mercado, analizando las diferentes plataformas de contratación—sean éstas bolsas, mercados de renta fija o materias primas, prácticamente a la velocidad de la luz. Su objetivo es encontrar tendencias en la evolución de los precios de los activos, o anormalidades en el mercado. Operando a 0,0025 segundos.
Por ejemplo, una acción de una empresa puede cotizar durante unos segundos un céntimo más cara en Frankfurt que en Londres. En ese caso, el ordenador compra esas acciones en Londres y las vende en Frankfurt.
O puede estar lanzando constantemente órdenes de compra y venta, buscando infinitesimales diferencias de precios con las que hacer beneficio. En el fondo, es el clásico ‘comprar barato y vender caro’, pero con márgenes de decimales y en tiempos que no superan los 0,0025 segundos.
Los márgenes son minúsculos. Pero el volumen de las operaciones, inmenso, como demuestra que los alquileres del edificio de Western Union en el número 60 de la calle Hudson -el centro de comunicaciones más próximo a Wall Street— se hayan disparado.
Pero con el HTF también han crecido las incertidumbres. Porque no hay que olvidar que el mercado queda, así, en manos de máquinas.
Según la revista Institutional Investor, nada más y nada menos que entre el 50% y el 70% de todas las transacciones en todas las Bolsas de Estados Unidos se realizan por medio de ‘trading de alta frecuencia’, a pesar de que esta técnica sólo empezó a popularizarse a partir de 2004. (...)
Las ventajas de este trading son evidentes. Con el ‘análisis fundamental’, que se basa en examinar los estados financieros de una empresa, “se puede lograr una rentabilidad del 5%, pero se tarda dos semanas”, explica Aldridge, ya que hay que analizar la información y dar las órdenes de compra.
Con el HFT el margen es del 0,1%, pero se repite muchas veces a lo largo del día. Además, en este segmento del mercado, los costes están cayendo constantemente." ( Pablo Pardo – El Mundo del siglo XXI. Atacc Madrid, 30/12/2010)
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