Sin embargo, con las dificultades que empresas y particulares tienen para acceder al crédito, es casi imposible que pueda acelerarse la inflación; de hecho, la oferta monetaria en la eurozona está creciendo a un ritmo del 2%, muy por debajo de lo que le sería propio.
El desempleo y la aceptación de rebajas salariales no parecen tampoco el ambiente adecuado para que se desate la temida espiral incremento de precios-salarios-precios... Además, hay mucha capacidad instalada en la economía que está aún sin utilizar (aunque habrá quien argumente que parte de esa capacidad sobrante se ha vuelto obsoleta en estos años).
Y todo ello en un contexto de anémica recuperación económica que ha necesitado de enormes estímulos en todo el mundo para ponerse a funcionar. Y en el que el fortalecimiento del euro desde junio pasado le estaba haciendo al BCE el trabajo de endurecimiento de la política monetaria.
Por no mencionar la merma del poder de compra de los consumidores que provoca la subida de precios de la energía.
En EE UU tienen esto tan claro que aún mantienen parte de los estímulos." (JUAN IGNACIO CRESPO: La inflación engaña dos veces. El País, 08/04/2011)
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