En los Países Bajos, el Partido por la Libertad (PVV) de Geert Wilders es la tercera fuerza parlamentaria, lo mismo que el PS en Finlandia. En la Unión Europea, también Suecia, Dinamarca, Letonia, Lituania, Hungría, Eslovaquia, Eslovenia, Bulgaria y Grecia abrieron sus Parlamentos a partidos de derecha populista. (...)
Si los ricos sueñan con cortar las amarras de una (en Alemania denostada) "Unión de transferencias" económicas, se extiende entre los peor parados la sensación de que les están imponiendo unos exorbitados planes de austeridad desde el extranjero. El duelo de portadas insultantes entre la prensa alemana y la griega durante la pasada crisis ofreció buenos ejemplos de ello.
En la Cancillería alemana son tan conscientes de este resquemor que recelan incluso de los encomiásticos titulares que pintan a Merkel como "la inspectora" del buen hacer financiero de sus socios sureños. Esta desconfianza mutua ahonda una zanja apenas habitable por populistas y euroescépticos de uno u otro jaez y de cualquier procedencia.
Otro asunto candente es la inmigración. Las masas de refugiados de los conflictos del norte de África han abierto una crisis en el corazón de Europa. Para evitar que llegaran más refugiados, el Gobierno francés cerró las fronteras ferroviarias con Italia. Los italianos reaccionaron con protestas. La crisis afecta a la libre circulación de personas en la UE." (El País, 19/04/2011, p. 4)
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