"Se puede afirmar, por tanto, que la estrategia pactada por los líderes europeos no va a favorecer la creación de empleo, como ellos afirman engañando a la ciudadanía, sino que simplemente va a mejorar las condiciones en que interviene el gran capital, las grandes empresas europeas, a la hora de contratar y utilizar el trabajo.
Y también se puede decir que esta estrategia va a constituir, en contra de lo que se afirma y tal y como se ha podido comprobar en los últimos años, un poderoso incentivo para recurrir al uso menos productivo del trabajo, generalizando así las actividades de menor valor añadido y llevando a Europa a convertirse en un espacio de mayor desigualdad, de bajos salarios y de más empleo precario. (...)
Nada son capaces de hacer para garantizar que el sistema bancario funciones y nada dicen de cómo devolver el flujo del crédito a las empresas y a los consumidores, que es lo que más inmediatamente se necesita para que la actividad económica recobre el pulso.
Tampoco son capaces de frenar a los especuladores que son los que realmente provocaron la crisis y los que ahora, fortalecidos con el silencio y la complicidad de las autoridades, son los que ponen en jaque a las economías más débiles agigantando un problema de deuda que se podría haber resuelto sin demasiados problemas mediante intervenciones y negociaciones del Banco Central Europeo.
Tampoco llegan a nada sustantivo los líderes a la hora de regular definitivamente, con inteligencia y disciplina los mercados y las relaciones financieras, convirtiéndose así por pasiva en concausantes de la próxima crisis que sin duda provocará el mantenimiento del status quo que trajo la que ahora sufrimos.
Y, finalmente, tampoco se pronuncian los líderes sobre el efecto depresor que van a tener sus medidas sobre la demanda en una coyuntura prácticamente recesiva como la actual." (Juan Torres López, Attac Madrid, 11/04/2011)
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