12.4.11

"En un año hemos bajado un 8% las tarifas y ganado 35 millones"... tras renacionalizar el agua de París

"Pregunta. ¿Por qué el Ayuntamiento de París rescató el servicio de agua después de 25 años de participación privada?

Respuesta. Principalmente, constatamos que había opacidad financiera, una pérdida de control técnico y de la gobernabilidad del sistema. Nació en el equipo municipal una voluntad de volver a la gestión pública.

El alcalde de París lo propuso como argumento político porque consideraba que, dado que el agua es un bien público, tenía que ser gestionado de forma pública. Por lo tanto, había razones políticas y de gestión. Pasamos de tres operadores a uno solo que gestionaba todo el ciclo. (...)

P. ¿Por qué no controló el Ayuntamiento de París a las empresas ante a la opacidad financiera?

R. Es una tarea difícil, pero esto no quita la responsabilidad municipal... Este examen es difícil cuando no se tiene un dominio operacional del sistema. Los contratos estaban centrados en la distribución y no en el análisis de como se prestaba el servicio.

Los datos de gestión englobaban muchos aspectos y, para saber lo que costaba en realidad un servicio, había que entrar en la contabilidad general de una gran empresa. (...)

P. ¿Es eficaz la gestión pública?

R. El modo de gestión pública lleva funcionando desde enero de 2010 y ya hemos conseguido ventajas económicas. Hemos logrado un beneficio anual de 35 millones.

Unificar tres operadores nos permite aplicar una economía de escala y todos los beneficios se reinvierten en el sistema, ya que no hay reparto, por lo que se destinan a política social y al usuario. Hemos conseguido reducir la tarifa en un 8%.

P. ¿Son más eficientes que las empresas privadas?

R. Puedo hablar de la experiencia parisina, no de todos los casos. El servicio público puede estar bien gestionado. Todo el personal que trabajaba para los operadores privados se ha transferido, por lo que no hemos perdido el saber hacer.

Nuestra gestión, además, tiene una visión a largo plazo. La lógica de los operadores privados es financiera, buscan aumentar los beneficios. Nosotros buscamos que sea un servicio sostenible, perdurable y con equilibrio financiero." (ANNE LE STRAT Adjunta a la alcaldía de París: "En un año hemos bajado un 8% las tarifas y ganado 35 millones". El País, 11/04/2011, p. 31)


"Se acabó el ladrillo y hace falta dinero... Los servicios de agua, como ya lo fueron los de basuras, están en oferta. (...)

Las empresas se hacen con un mercado sin competencia local y con un usuario seguro y permanente. (...)

En algunas ciudades europeas se perpetúa el conflicto y termina con un rescate, como es el reciente caso de París. (...)

"Entra dinero fresco y el Ayuntamiento se quita un muerto de encima" (...)

"Las empresas, cuando consiguen financiación, lo hacen con el respaldo de las tarifas durante los más de 20 años que dura la concesión. Es decir, dos décadas de ingresos permanentes y asegurados. Lo mismo podemos hacer nosotros, como se hace en Holanda, donde no existe la participación privada en estas empresas".

Morell afirma que, además, la supuesta competitividad tampoco es real. Asegura que las empresas compiten por hacerse con la concesión, pero que una vez que la obtienen, durante muchos años no tienen que competir. Se hacen con un "monopolio natural y sin riesgo". (...)

"El agua es un refugio financiero", afirma Arrojo.

Además, según Aeopas, una vez conseguida la concesión, las empresas que forman parte de entidades complejas -la mayoría forman parte de grupos empresariales y multinacionales-, se compran a sí mismas la tecnología, los suministros y las obras necesarias.

No están sometidas a las mismas exigencias de publicidad y concurrencia que las entidades públicas, por lo que no están obligadas a contratar por concurso.

Por último, ellos cobran de forma regular y pueden pagar a proveedores con más plazo. Ya solo con el manejo de tesorería, tienen beneficios, añade Morell. (...)

Gistau defiende la participación de las empresas, aunque asegura que sacan un beneficio "legítimo, pero corto". "No son hermanas de la caridad", justifica. Pero aboga por una figura clave que defienden también los operadores públicos: un regulador que fije unas reglas claras y comunes. (El País, 11/04/2011, p. 30/1)

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