"La cuestión es que teníamos una burbuja inflada con dinero prestado, la inmobiliaria, que estalló. Eso significa viviendas que no se venden, promociones que se paran y pisos que valen menos.
Las entidades financieras tienen pillados 350.000 millones de euros con los constructores y un billón en hipotecas a particulares.
En las condiciones actuales –récord de paro, récord de desempleo juvenil, récord de familias sin un solo miembro trabajando, cierre masivo de empresas– una buena parte no va a ser devuelta ¿Quién se atreve a reconocer las pérdidas?
Demorar ese paso –ojos que no ven, cartera que no lo siente– complica el problema porque aumenta la desconfianza en España. Nadie admite los destrozos que están bajo las alfombras.
En su errático y confuso proceder, los organismos reguladores no distinguen.
Por decreto, han determinado que son las cajas, y no los bancos, quienes están enfermas y han etiquetado en el mismo saco de problemáticas a todas. (...)
Por si todo eso fuera poco, aún se reservaban un papel en la historia los gobiernos autonómicos, la mayoría de ellos ávidos de tener bajo su control algo lo más parecido posible a un banco público.
Los hay que no han dudado en imponer a las cajas de su territorio temerarios matrimonios de conveniencia, como ha hecho la Xunta en Galicia tras arrancarle el visto bueno al supervisor.
La falta de profesionalidad y la politización constituyen la raíz última del verdadero problema de la mayoría de las cajas. Las que se dejaron llevar por nepotismo de partido, se sumaron a cuanta aventura pasó ante su puerta o financiaron a los amigos coqueteando con la ruina.
Las que evitaron esas tentaciones, resisten. Con mayor o menor solvencia, pero resisten. (...)
El Banco de España, señalado ahora como responsable último de la mala situación del sector, en tanto en cuanto que encargado de supervisarlo, aún no ha tenido el valor de sacar a relucir las verdades ni ha intervenido en el grueso de los criterios de gestión perniciosos.
Hay directivos que han sido apartados de forma más o menos decorosa de sus cargos de responsabilidad en las cajas, pero la mayoría de los gestores irresponsables siguen en sus sillones como si nada ocurriera, incluidos políticos en activo.
El sentido común dicta que solo pueden quedar aquellos que hayan hecho bien los deberes." (Faro de Vigo, 1704/2011)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
18.4.11
"Las entidades financieras tienen pillados 350.000 millones de euros con los constructores y un billón en hipotecas a particulares"
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