Antes de buscar una respuesta a esa cuestión es importante entender bien de dónde surge este nuevo financiero.
No viene de su fortaleza económica y exportadora, como podría pensarse. Emerge del hecho de que, en medio de la crisis financiera, es el socio que tiene la mejor calidad crediticia. Esto le da un gran poder, al menos temporalmente, como prestamista de última instancia.
En un momento en que el acceso a los mercados de deuda está cerrado o su coste es inasumible para algunos países, estos miran hacia Alemania buscando el apoyo de su poder crediticio. Pero el que presta manda. (...)
Alemania parece haber optado en esta primera fase de la crisis de la deuda soberana por un ejercicio de hegemonía en el que domina la búsqueda de sus propios intereses a corto plazo.
Ha hecho, eso sí, lo necesario para mantener a flote el euro, pero no ha movido un dedo para salir al rescate de los países con problemas.
Una de las consecuencias más visibles de esta forma de ejercer su nuevo poder ha sido la debilitación de las instituciones comunitarias y la retirada de apoyo a avances supranacionales. Por el contrario, ha fortalecido su propio papel como principal actor de las relaciones con Rusia, Asia, Latinoamérica o EE UU." (ANTÓN COSTAS: Hegemonía o liderazgo: ¿cómo usará Alemania su poder?. El País, Negocios, 08/05/2011, p. 19)
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