Nuestro gobierno mantiene en pie uno de los programas militares más costosos de la historia: 15.000 millones de euros para adquirir 131 cazabombarderos (www.disarmo.org). Más o menos la misma cifra costará la Alta Velocidad en Val di Susa, un proyecto con impacto devastador contra el que se opone toda una comunidad.
Si
hay decisiones distintas que se pueden tomar por el lado del gasto, se podría hacer mucho más por el lado de los ingresos. El sistema
fiscal actual, en Italia así como en gran parte de los países
europeos, es inicuo y está inclinado a favor de las clases más
ricas. Basta con pensar en los impuestos bajos o nulos de las rentas
financieras respecto a los que se aplican al trabajo o los consumos.
En este sentido, resulta emblemática la reciente decisión del gobierno italiano de aumentar el IVA mientras Europa se mueve hacia un impuesto de las transacciones financieras (www.zerozerocinque.it), o también el prejuicio ideológico que paraliza, antes de nacer, el debate sobre los impuestos patrimoniales.
Estas medidas conducen a un empeoramiento de la distribución de la renta y empujan los capitales hacia una mayor financiarización, ya que fiscalmente resulta más conveniente lanzarse a actividades puramente especulativas que a inversiones en economía real. (...)
En este sentido, resulta emblemática la reciente decisión del gobierno italiano de aumentar el IVA mientras Europa se mueve hacia un impuesto de las transacciones financieras (www.zerozerocinque.it), o también el prejuicio ideológico que paraliza, antes de nacer, el debate sobre los impuestos patrimoniales.
Estas medidas conducen a un empeoramiento de la distribución de la renta y empujan los capitales hacia una mayor financiarización, ya que fiscalmente resulta más conveniente lanzarse a actividades puramente especulativas que a inversiones en economía real. (...)
En
Italia la evasión fiscal se estima en 159.000 millones de euros
anuales. Sumando a esta cifra la “facturación” de la corrupción,
la economía sumergida y las mafias, se calcula que, en conjunto, una
suma de unos 500.000 millones de euros anuales se escapa del fisco
italiano.
Con una imposición acorde con los tributos que se pagan por los beneficios y el trabajo, es decir, del 30%, teóricamente se saldaría la deuda pública italiana en una docena de años.
Con una imposición acorde con los tributos que se pagan por los beneficios y el trabajo, es decir, del 30%, teóricamente se saldaría la deuda pública italiana en una docena de años.
Cabe
afirmar que la situación es más paradójica aún si se mira a la
Europa del mercado y la moneda únicos, donde cada país salvaguarda
su autonomía fiscal. Esta situación ha conducido a una competencia
a la baja entre Estados en cuestión de impuestos con el fin de
atraer empresas y capitales.
El caso de Irlanda es paradigmático: ese país ha apostado por una desregulación salvaje de los mercados financieros y por una imposición sobre las rentas de las empresas de un 12,5%, la más baja de la OCDE." (Rebelión, 13/10/2011, 'Si el paraíso fiscal es Europa', de Andrea Baranes,Il Manifesto)
El caso de Irlanda es paradigmático: ese país ha apostado por una desregulación salvaje de los mercados financieros y por una imposición sobre las rentas de las empresas de un 12,5%, la más baja de la OCDE." (Rebelión, 13/10/2011, 'Si el paraíso fiscal es Europa', de Andrea Baranes,Il Manifesto)
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