"Pero la economía estaba muy enferma antes de la crisis; la burbuja de la vivienda simplemente ocultó sus debilidades.
Sin
un consumo apoyado por la burbuja, habría habido una falta masiva de
demanda agregada. En su lugar, la tasa de ahorro personal cayó a 1%, y
el 80% inferior de los estadounidenses estaba gastando, cada año,
aproximadamente un 110% de sus ingresos.
Incluso si se reparase
totalmente el sector financiero, e incluso si esos despilfarradores
estadounidenses no hubieran aprendido una lección sobre la importancia
del ahorro, su consumo se limitaría al 100% de sus ingresos. Por lo
tanto cualquiera que hable del “retorno” del consumidor, incluso después
del desapalancamiento, vive en un mundo de fantasía.
El arreglo
del sector financiero fue necesario para la recuperación económica, pero
lejos de ser suficiente. Para comprender lo que hay que hacer, tenemos
que comprender los problemas de la economía antes del inicio de la
crisis.
Primero, EE.UU. y el mundo fueron víctimas de su propio
éxito. Los rápidos aumentos de la productividad en la manufactura habían
superado el crecimiento en la demanda, lo que significó la disminución
del empleo en la manufactura. La mano de obra tuvo que pasar a los
servicios.
El problema es análogo a lo que se produjo al
principio del Siglo XX, cuando el rápido crecimiento de la productividad
en la agricultura obligó a la mano de obra a irse de las áreas rurales a
centros urbanos de manufactura. Con una disminución de los ingresos de
las granjas en exceso de un 50% de 1929 a 1932, se podría haber previsto
una migración masiva.
Pero los trabajadores estaban “atrapados” en el
sector rural: No tenían los recursos para desplazarse, y la disminución
de sus ingresos debilitó tanto la demanda agregada que el desempleo
urbano en la manufactura aumentó considerablemente.
Para EE.UU. y
Europa, la necesidad de que la mano de obra abandonara la manufactura
se complicó con el cambio en la ventaja comparativa: no solo la cantidad
de puestos de trabajo en la manufactura es limitada globalmente, sino
una parte más pequeña de esos puestos serán locales.
La
globalización ha sido uno, pero solo uno, de los factores que han
contribuido al segundo problema clave, la creciente desigualdad.
La
transferencia del ingreso de los que lo gastarían a los que no lo harán
disminuye la demanda agregada. Al mismo tiempo, el aumento de los
precios de la energía transfirió poder de compra de EE.UU. y Europa a
los exportadores de petróleo, quienes, reconociendo la volatilidad de
los precios de la energía, ahorraron correctamente gran parte de esos
ingresos.
El problema final que contribuyó a la debilidad en la
demanda agregada global fue la masiva acumulación de reservas en divisas
extranjeras de los mercados emergentes, motivada en parte por la mala
administración de la crisis del Este de Asia de 1997-1998 por el Fondo
Monetario Internacional y el Tesoro de EE.UU.
Los países
reconocieron que, sin reservas, se arriesgaban perder su soberanía
económica. Muchos dijeron: “Nunca más”. Pero, mientras la acumulación de
reservas, actualmente unos 7,6 billones de dólares, en las economías
emergentes y en desarrollo las protegió, el dinero depositado en
reservas no se gastó.
¿Dónde estamos actualmente en la tarea de
encarar esos problemas subyacentes? Para comenzar por el último, esos
países que acumularon grandes reservas fueron capaces de capear mejor la
crisis económica, de modo que el incentivo de acumular reservas es aún
más fuerte.
De la misma manera, mientras los banqueros han
recuperados sus bonificaciones, los trabajadores ven que sus salarios se
erosionan y sus horas de trabajo disminuyen, ampliando aún más la
brecha en los ingresos. Además, EE.UU. no se ha liberado de su
dependencia del petróleo.(...)
La prescripción para lo que sufre la economía global proviene
directamente del diagnóstico: Fuertes gastos gubernamentales, que
apunten a facilitar la reestructuración, la promoción de la conservación
de energía, y la reducción de la desigualdad, y una reforma del sistema
financiero global que cree una alternativa a la acumulación de
reservas.
En última instancia, los dirigentes del mundo –y los
votantes que los eligen– llegarán a reconocerlo. A medida que las
perspectivas de crecimiento se sigan debilitando, no tendrán otra
alternativa. ¿Pero cuánto dolor tendremos que soportar hasta entonces?" (Rebelión, 08/10/2011, 'La causa subyacente del colapso financiero es la creciente desigualdad; la solución son fuertes gastos gubernamentales. Para curar la economía', de Joseph E Stiglitz,Al-Jazeera)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
18.10.11
"La economía estaba muy enferma antes de la crisis; la burbuja de la vivienda simplemente ocultó sus debilidades. Sin un consumo apoyado por la burbuja, habría habido una falta masiva de demanda agregada"
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario