28.11.11

En España nos hemos convertido en un país de nuevos ricos gracias al euro. Nos da pánico convertirnos otra vez en un país de emigrantes"

"Según el profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, Alberto Montero Soler, “la mejor opción actualmente para economías como las de la periferia europea es el abandono del euro”.

“Los costes serían tan elevados como mantenerse en la moneda única, enormes, pero al menos el impacto se soportaría en plazos más cortos” (...)

Hay precedentes. Es esto, salvando los matices, lo que ocurrió en Argentina con la ruptura de la unión monetaria peso-dólar. A pesar de sus costos, la devaluación de la moneda argentina y la renegociación de la deuda permitieron, en un plazo de tres años, recuperar la actividad económica y ciertos niveles de bienestar para las clases populares.

De hecho, las rentas del trabajo han ganado peso durante los últimos años en la economía argentina.
Un proceso parecido podría darse en caso de quebrarse la eurozona: el primer paso consistiría en intentar renegociar el pago de la deuda. La peseta, por ejemplo, perdería valor y, por tanto, la deuda (si se considerara en la moneda nacional) probablemente disminuiría.

El problema sería acceder al crédito ya que sobre la economía española pesaría el estigma de la falta de confianza. Se trata, entonces, de optar entre “un ajuste con costes muy elevados y a largo plazo en el marco del euro; y un ajuste con el mismo coste pero plazos más cortos saliéndose de la moneda única”, ha resumido Montero Soler.
¿Por qué no se plantea el debate? Según Alberto Montero, en parte “porque nos da mucho miedo; en España nos hemos convertido en un país de nuevos ricos gracias al euro.

Nos da pánico convertirnos otra vez en un país de emigrantes o en vías de desarrollo, que los tipos de interés se correspondan con la riqueza del país y no se mantengan artificialmente bajos, como ha ocurrido, para financiar la burbuja inmobiliaria”. (...)

Por lo demás, el corsé del euro impone una draconiana disciplina sobre la clase trabajadora. De hecho, las diferencias de productividad (un palabro esencial para la academia) entre las economías del centro y de la periferia europea se equilibran, como apunta Alberto Montero, “mediante la flexibilización de los salarios y la movilidad interna de los trabajadores”, una vez los estados han perdido la capacidad de devaluar sus monedas para hacer más competitiva su economía.

Todo lo que suponga desregulación o ausencia de intervención beneficia, así, a los países centrales, y ésta es precisamente una de las bases sobre las que se asienta la Unión Europea.

Hasta el punto de que Alemania ha llegado a convertirse (por esta falta de intervención, singularmente del BCE) en un “país-refugio” para los especuladores internacionales; de hecho, se calcula que el país germano ha reducido en más de 8.000 millones de euros el coste de la financiación de su deuda, en detrimento de países como Grecia, Portugal, Italia o España." (Rebelión, 20/11/2011, '“La mejor opción es abandonar el euro” ,Enric Llopis, Rebelión)

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