28.11.11

La crisis financiera de 2007-2008 fue generada por los medios que se utilizaron para sacar la economía de Estados Unidos del letargo consiguiente al pinchazo de la “burbuja tecnológica” a principios de los 2000

" La crisis financiera de 2007-2008 fue generada por los medios que se utilizaron para sacar la economía de Estados Unidos del letargo consiguiente al pinchazo de la “burbuja tecnológica” a principios de los 2000: tasas de interés muy bajas, designación del sector inmobiliario como vector central del relanzamiento económico, promoción del acceso a la propiedad mediante un endeudamiento sin tener en cuenta los medios financieros de los compradores y refinanciación de hipotecas bajo la forma de márgenes de crédito hipotecario destinadas a acrecentar el consumo corriente.

De ello se siguió un fuerte movimiento especulativo que transformó la vivienda de lugar de residencia en activo financiero susceptible de reventa con ganancia lo que dio lugar a una inversión excesiva en la construcción de viviendas, componente de una sobreproducción general de mercancías financiada por el endeudamiento, y de una sobreinversión que alcanzó a todos los sectores de la economía.

Desarrollos del mismo tipo se produjeron en otras partes del mundo, sobre todo en Gran Bretaña, en Irlanda y en España. La fórmula funcionó mientras los precios inmobiliarios aumentaron y las tasas de interés eran bajas.

Sin embargo, los precios se desplomaron a partir de 2006 por culpa de la superproducción de viviendas, de modo que su valor mercantil cayó por debajo del valor de la hipoteca y las tasas de interés hipotecario comenzaron al
mismo tiempo a aumentar. De ahí el gran número de quiebras y el estallido de la burbuja en 2007. (...)

A consecuencia del estallido de la crisis financiera en 2007, los gobiernos de la mayoría de los países pusieron en marcha programas de relanzamiento económico y medidas de salvamento de las entidades financieras y las grandes empresas industriales, lo que infló sus gastos.

Redujeron los impuestos, suscribieron acciones de bancos y empresas en dificultad, procedieron a la nacionalización total o parcial de algunos de ellos, otorgaron garantías de préstamos y depósitos bancarios y rescataron títulos de deuda de mala calidad.

Los bancos centrales redujeron los tipos de interés central, suministraron la liquidez necesaria a un mercado monetario que ha bía dejado de funcionar, multiplicaron sus medios de intervención extraordinarios para sostener el sector financiero y recurrieron a eso que se ha venido en llamar “flexibilización monetaria cuantitativa”, es decir, a la impresión pura y simple (o creación ex nihilo) de moneda para la compra de nuevas obligaciones gubernamentales.

De ello resultó un incremento del endeudamiento público, que empujó a algunos países a la crisis y amenazó a los bancos de crédito. Desde 2007 a 2009, el endeudamiento medio de las administraciones públicas de los países avanzados del G20 pasó del 78% al 97,5% del PIB y el FMI prevé que alcanzará el 115% en 20163.

A pesar de sus intervenciones masivas, gobiernos y bancos centrales no lograron relanzar las economías avanzadas. El paro siguen en niveles muy elevados y el crecimiento es anémico incluso si algunos ya han proclamado el fin de la recesión. (...)

¿Qué hacer en una situación en la que los gobiernos sobre endeudados renuncian a prolongar sus planes de relanzamiento y en los que las tasas de interés ya reducidas prácticamente a cero no pueden reducirse más? (...)

Tales procesos no pueden sino plantear las siguientes preguntas, a las que este libro trata de responder. ¿Cómo los bancos que han sido salvados de la quiebra mediante el apoyo financiero de los Estados, han podido transformarse tan rápidamente en acreedores de estos mismos Estados que enfrentan, por su parte, una crisis aguda de deuda pública?

¿Cómo, apenas desconectados del respirador artificial del salvamento estatal, se convirtieron en prestadores, suministradores de fondos a los Estados? ¿De dónde les vinieron esos fondos que, aun ayer exangües, volvieron a prestar en abundancia?" (Del libro de Louis Gill : La crise financière et monétaire mondia-le. Endettement, spéculation, austérité, pp. 7-25. Montréal : M Édi-teur, 2011, 141 pp. Collection : Mobilisations)

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