29.11.11

"Si las actuales estrategias de los países del núcleo de la Unión Europea, principalmente Alemania, tienen éxito... Europa será un continente de escaso crecimiento, de elevado desempleo, de grandes tensiones sociales. Sin embargo, los países del núcleo de la unión, con Alemania al frente, se tornarán en muy poderosos, con impredecibles implicaciones al respecto"

"A lo largo de esta crisis han ido apareciendo diferentes soluciones que se han mostrado como definitivas. Ahora parece que la corriente de opinión general señala al Banco Central Europeo (BCE). ¿Qué opina al respecto?

Desde el inicio de esta crisis vamos de generalización en generalización. Que si Europa sufre de falta de integración fiscal, que si Europa tiene líderes políticos débiles, que si Europa sufre de aquello, lo otro y lo del más allá. Ahora parece que hay otra solución. Pues déjeme decirle que el BCE no es la varita mágica que va a solucionar la crisis en la eurozona.

¿Por qué?

(...)  La segunda razón de por qué el BCE no es la solución mágica a la crisis es porque esta crisis, después de todo, no es una crisis de liquididad, no es un simple caso de proporcionar suficiente liquididad a España, Italia o Grecia.

Esta crisis es estructural por las desigualdades en la unión monetaria, por el hecho de que esta unión monetaria alberga economías que tienen niveles de productividad y de competitividad que son muy diferentes y porque además contiene economías que han divergido en la última década.

Esa es la raíz del problema de la crisis actual. Y esto es algo que el BCE no puede resolver. Incluso si interviene y pacifica la crisis no la resolverá. No es la solución. La crisis necesita cambios estructurales, cambios profundos, y no es el BCE quien debe hacerlos.

¿Cree entonces que nos encaminamos definitivamente a una Europa de dos velocidades?

Presisamente porque esta crisis es tan profunda, porque procede de causas estructurales, no de liquidad, deberá haber cambios estructurales. De otra manera, esto es imposible de resolver o de manejar. Es imposible decir qué forma tendrán estos cambios.

Una posibilidad podría ser que algunos miembros de la unión monetaria europea se vayan.

Otra, que la unión se divida en dos partes que compitan entre ellas, con tipos de cambio flexibles entre ellos. Una tercera opción es que la unión monetaria se rompa definitivamente. Todos volverían a sus monedas nacionales anteriores al euro menos Alemania.

Todo esto son escenarios abiertos porque la unión monetaria hoy es insostenible en su forma actual. No sé qué tiene en mente Alemania pero seguro que están planeando algún tipo de cambio estructural de calado dado que saben que el problema es estructural.

¿Qué opinión le merece el liderazgo de Alemania en esta crisis?

Mi opinión es que esta crisis ha mostrado de forma muy clara la naturaleza de la unión monetaria y de la Unión Europea. De hecho ha mostrado en qué se han convertido estos intraestados e instituciones con el tiempo. No importa cómo empezara la unión monetaria. Lo que importa es en lo que se ha convertido. Y la crisis nos lo ha mostrado.

Se decía que promovían la identidad europea, la solidaridad entre la gente de Europa, que otorgaban bienestar social, ayudas a los trabajadores y a los salarios, en definitiva, se pretendía un punto de vista europeo diferente al punto de vista anglosajón liderado por Estados Unidos y, en cierta medida, Reino Unido. Mucha gente creyó en eso.

Y también pensaron que estos mecanismos estaban pensados para la paz, para la democracia y para que existiera una tolerancia social en Europa. La crisis nos ha mostrado que este no es el caso. Ciertamente, la unión monetaria europea es un mecanismo que está principalmente orientado para servir a los intereses de los grandes bancos. Eso es obvio.

También sirve a los intereses de las grandes empresas europeas y relacionado con todo esto está, por supuesto, el hecho de servir a los intereses de un núcleo de países determinados en detrimento de los países periféricos.

Es una alianza jerárquica. No es una alianza de iguales. Entre este núcleo de países está Alemania, que se ha erigido sin paliativos como el país líder de la unión. Berlín dicta cómo van a ir las cosas y por supuesto hace que sus intereses internos vaya por delante, eso es inevitable.

Esto tiene serias implicaciones sobre la soberanía nacional de los países, que se ha visto transgredida y reducida en la periferia. También tiene implicaciones en la democracia, que es lo más preocupante. No solo es una cuestión de mercados, se trata de estos mercados interfiriendo en las democracias de los países.

En un ejercicio de economía-fición, ¿cómo ve Europa dentro de una década?

Si las actuales estrategias de los países del núcleo de la Unión Europea, principalmente Alemania, tienen éxito, si prevalecen, Europa no va a estar muy bien. No ya dentro de una década, mucho antes. Europa será un continente de escaso crecimiento, de elevado desempleo, de grandes tensiones sociales, de democracias cada vez más débiles, de relaciones jerárquicas de dominio entre naciones crecientes, que perderá influencia en el mundo.

Sin embargo, los países del núcleo de la unión, con Alemania al frente, se tornarán en muy poderosos, con impredecibles implicaciones al respecto. Esto es lo que creo que sucedería si las elítes alemanas llevan a cabo sus planes.

Ahora bien, con todo, creo que es más probable que el actual sistema no sobreviva, que la unión europea se rompa en dos grupos, el núcleo y otras monedas nacionales. Las impliaciones para la Unión Europea son de nuevo impredecibles. Todo depende de los eventos actuales."        (La Vanguardia, 22/11/2011, 'Costas Lapavitsas: "El BCE no es la solución mágica a la crisis de la eurozona")

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