"A lo largo de esta crisis han ido apareciendo diferentes
soluciones que se han mostrado como definitivas. Ahora parece que la
corriente de opinión general señala al Banco Central Europeo (BCE). ¿Qué
opina al respecto?
Desde el inicio de esta crisis vamos de
generalización en generalización. Que si Europa sufre de falta de
integración fiscal, que si Europa tiene líderes políticos débiles, que
si Europa sufre de aquello, lo otro y lo del más allá. Ahora parece que
hay otra solución. Pues déjeme decirle que el BCE no es la varita mágica
que va a solucionar la crisis en la eurozona.
¿Por qué?
(...) La segunda razón de por qué el BCE no es la solución mágica a
la crisis es porque esta crisis, después de todo, no es una crisis de
liquididad, no es un simple caso de proporcionar suficiente liquididad a
España, Italia o Grecia.
Esta crisis es estructural por las
desigualdades en la unión monetaria, por el hecho de que esta unión
monetaria alberga economías que tienen niveles de productividad y de
competitividad que son muy diferentes y porque además contiene economías
que han divergido en la última década.
Esa es la raíz del problema de
la crisis actual. Y esto es algo que el BCE no puede resolver. Incluso
si interviene y pacifica la crisis no la resolverá. No es la solución.
La crisis necesita cambios estructurales, cambios profundos, y no es el
BCE quien debe hacerlos.
¿Cree entonces que nos encaminamos definitivamente a una Europa de dos velocidades?
Presisamente
porque esta crisis es tan profunda, porque procede de causas
estructurales, no de liquidad, deberá haber cambios estructurales. De
otra manera, esto es imposible de resolver o de manejar. Es imposible
decir qué forma tendrán estos cambios.
Una posibilidad podría ser que
algunos miembros de la unión monetaria europea se vayan.
Otra, que la
unión se divida en dos partes que compitan entre ellas, con tipos de
cambio flexibles entre ellos. Una tercera opción es que la unión
monetaria se rompa definitivamente. Todos volverían a sus monedas
nacionales anteriores al euro menos Alemania.
Todo esto son escenarios
abiertos porque la unión monetaria hoy es insostenible en su forma
actual. No sé qué tiene en mente Alemania pero seguro que están
planeando algún tipo de cambio estructural de calado dado que saben que
el problema es estructural.
¿Qué opinión le merece el liderazgo de Alemania en esta crisis?
Mi
opinión es que esta crisis ha mostrado de forma muy clara la naturaleza
de la unión monetaria y de la Unión Europea. De hecho ha mostrado en
qué se han convertido estos intraestados e instituciones con el tiempo.
No importa cómo empezara la unión monetaria. Lo que importa es en lo que
se ha convertido. Y la crisis nos lo ha mostrado.
Se decía que
promovían la identidad europea, la solidaridad entre la gente de Europa,
que otorgaban bienestar social, ayudas a los trabajadores y a los
salarios, en definitiva, se pretendía un punto de vista europeo
diferente al punto de vista anglosajón liderado por Estados Unidos y, en
cierta medida, Reino Unido. Mucha gente creyó en eso.
Y también
pensaron que estos mecanismos estaban pensados para la paz, para la
democracia y para que existiera una tolerancia social en Europa. La
crisis nos ha mostrado que este no es el caso. Ciertamente, la unión
monetaria europea es un mecanismo que está principalmente orientado para
servir a los intereses de los grandes bancos. Eso es obvio.
También
sirve a los intereses de las grandes empresas europeas y relacionado con
todo esto está, por supuesto, el hecho de servir a los intereses de un
núcleo de países determinados en detrimento de los países periféricos.
Es una alianza jerárquica. No es una alianza de iguales. Entre este
núcleo de países está Alemania, que se ha erigido sin paliativos como el
país líder de la unión. Berlín dicta cómo van a ir las cosas y por
supuesto hace que sus intereses internos vaya por delante, eso es
inevitable.
Esto tiene serias implicaciones sobre la soberanía nacional
de los países, que se ha visto transgredida y reducida en la periferia.
También tiene implicaciones en la democracia, que es lo más preocupante.
No solo es una cuestión de mercados, se trata de estos mercados
interfiriendo en las democracias de los países.
En un ejercicio de economía-fición, ¿cómo ve Europa dentro de una década?
Si
las actuales estrategias de los países del núcleo de la Unión Europea,
principalmente Alemania, tienen éxito, si prevalecen, Europa no va a
estar muy bien. No ya dentro de una década, mucho antes. Europa será un
continente de escaso crecimiento, de elevado desempleo, de grandes
tensiones sociales, de democracias cada vez más débiles, de relaciones
jerárquicas de dominio entre naciones crecientes, que perderá influencia
en el mundo.
Sin embargo, los países del núcleo de la unión, con
Alemania al frente, se tornarán en muy poderosos, con impredecibles
implicaciones al respecto. Esto es lo que creo que sucedería si las
elítes alemanas llevan a cabo sus planes.
Ahora bien, con todo, creo que
es más probable que el actual sistema no sobreviva, que la unión
europea se rompa en dos grupos, el núcleo y otras monedas nacionales.
Las impliaciones para la Unión Europea son de nuevo impredecibles. Todo
depende de los eventos actuales." (La Vanguardia, 22/11/2011, 'Costas Lapavitsas: "El BCE no es la solución mágica a la crisis de la eurozona")
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
29.11.11
"Si las actuales estrategias de los países del núcleo de la Unión Europea, principalmente Alemania, tienen éxito... Europa será un continente de escaso crecimiento, de elevado desempleo, de grandes tensiones sociales. Sin embargo, los países del núcleo de la unión, con Alemania al frente, se tornarán en muy poderosos, con impredecibles implicaciones al respecto"
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario