" El actual ciclo expansivo se inicio a finales de 1993 ante las
crecientes perspectivas de entrada de España en la Unión Monetaria que
provocaron que los tipos de interés cayeran rápidamente. La
clasificación crediticia española alcanzó la triple A aumentando la
confianza en la económica española.
La caída de tipos del 13,3% al 3,0 %
desató un tsunami inversor inmobiliario por parte de familias y
pequeños ahorradores. El aumento de demanda, aceleró la construcción y
esta incorporó al mundo laboral a casi un millón de personas y entre
todos agigantaron el consumo y las importaciones. (...)
Es preciso definir con corrección los elementos que acercan a
nuestro país a una situación límite. La burbuja inmobiliaria ha sido
animada en la creciente demanda de vivienda por parte de europeos,
inmigrantes y pequeños inversores que, con sus sociedades patrimoniales
de juguete, pretenden adquirir cinco o seis pisos para poder vivir de la
renta por alquiler algún día.
Derivada de esa burbuja hay otra en el
sector de la construcción que supone el 17 % del PIB en términos reales.
El 20% de los empleos creados en los últimos diez años en España, que a
su vez son el 33% del que se ha creado en la UE de los 15, proceden de
la construcción.
Esas dos burbujas han hecho que emergiera otra mucho
peor y que aun es prácticamente invisible: la burbuja económica. (...)
La fuerte demanda de empleo funcionó como un imán para la mano de
obra inmigrante que acudió masivamente dando un empuje al consumo y al
propio mercado inmobiliario. En general podemos decir que España ha
tenido un periodo larguísismo de crecimiento ininterrumpido gracias a la
globalización, en sentido financiero (dinero barato) y también en
sentido real (inmigración creciente), lo que le ha permitido compensar
el impacto negativo de los precios del crudo y de la competencia
internacional.
El efecto se traduce ya en una economía recalentada, con
una inflación superior a la media europea y por una pérdida de
competitividad. La economía española es próspera pero su crecimiento es
desequilibrado y poco eficiente. La dependencia en los tipos de interés
debilita la capacidad de consumo y el parón inmobiliario por el
sobrestock es ya un hecho absolutamente demostrable.
España dependerá de
que la zona euro recupere su dinamismo y crecimiento en los próximos
dos años para poder aguantar el choque de una cadena de acontecimientos
que ya ha empezado." (El blog de Marc Vidal, 11/10/2011)
Artículo 129 de la Constitución española: Los poderes públicos... establecerán los medios que faciliten el acceso de los trabajadores a la propiedad de los medios de producción - Implantar la democracia económica en España es constitucional
27.11.11
"La burbuja inmobiliaria ha sido animada en la creciente demanda de vivienda por parte de europeos, inmigrantes y pequeños inversores que, con sus sociedades patrimoniales de juguete, pretenden adquirir cinco o seis pisos para poder vivir de la renta por alquiler algún día"
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