27.12.11

En Grecia necesitamos una profunda transformación social que responda al interés de los trabajadores. La salida del euro podría ser un catalizador de ese cambio radical

"- Costas, tú eres favorable a la salida de Grecia de la eurozona. En Alemania te encuentras así codo con codo junto con las fuerzas más reaccionarias de la derecha nacionalista. ¿Tienes algo que decir en tu descargo?

- No siento que necesite defenderme. Quizá los grandes partidos de la izquierda de Alemania y de muchos otros países quieran defenderse y explicar de una vez su posición ante la crisis de la eurozona. A mí me da la impresión de que de hecho se han sumado a la estrategia central de las clases dominantes de Alemania y Francia, esto es, la defensa del euro.

En este momento el problema político esencial no es la posición de la extrema derecha alemana o francesa. El problema fundamental es lo que Merkel y Sarkozy dicen y hacen: rescate del euro, cambio del marco institucional de la moneda comunitaria, y todo ello a costa de la población trabajadora.

Para mi sorpresa, amplios sectores de la izquierda y de los sindicatos alemanes, así como parte de la izquierda francesa están a favor de tal política. Parecen de verdad creer que Merkel y Sarkozy están construyendo una “casa europea” común, en la que ahora la izquierda trata de cambiar las puertas, limpiar el suelo y montar una cocina nueva.

Da la impresión de que los partidos más importantes de la izquierda han perdido la capacidad de desarrollar estrategias independientes de las de la clase dirigente.

Cuando yo reivindico la salida de los Estados periféricos del euro lo que propongo es una ruptura radical con los intereses de clase y las jerarquías nacionales que actualmente dominan el continente. La unión monetaria europea no es de ningún modo una alianza por la solidaridad, la paz y el entendimiento entre los pueblos.

La unión monetaria es un mecanismo destinado fundamentalmente a servir a los intereses de los grandes bancos y compañías europeas. Y este mecanismo se aplica de tal modo que sirve a los intereses de los países dominantes, como Alemania y Francia, en detrimento de los países de la periferia, como Grecia, Portugal y España.

Utilizando una expresión pasada de moda : la unión monetaria es un instrumento de poder imperialista. Naturalmente, las clases dominantes de Alemania y Francia quieren mantener el euro, lo que no significa que vayan a lograrlo. Creo que la izquierda, en especial la izquierda radical, debería darse cuenta de que éste es el frente decisivo y posicionarse en consecuencia.

No debería cooperar en el rescate del euro. La clase trabajadora europea no tiene ningún interés en la unión monetaria. Pero el interés esencial de la izquierda consiste en defender los intereses de la clase trabajadora. Y si esto significa perjudicar al euro, que así sea.

Soy consciente de que los llamamientos a la salida de la eurozona también proceden de la extrema derecha. Por eso la izquierda debería apoyar una salida del euro de carácter progresista. En Grecia necesitamos una profunda transformación social que responda al interés de los trabajadores.

La salida del euro podría ser un catalizador de ese cambio radical. Dicho cambio debería incluir el paso de los bancos a la propiedad pública, la introducción del control de los capitales, una drástica redistribución de la riqueza y la toma de control de la política industrial.

El objetivo ha de ser acabar con el desempleo y defender el nivel de renta y las condiciones laborales de la clase trabajadora. Para ello es preciso romper con la política neoliberal de los últimos treinta años.

En vista de ello, la gente de Grecia y de los demás países periféricos debería luchar por un programa de transición como el que he esbozado y, sobre esta base, cambiar la relación de fuerzas. Dentro del corsé de la unión monetaria esto es imposible.

Si la izquierda no aborda estas cuestiones y transforma el totalmente justificado euroescepticismo de la clase trabajadora europea en una lucha contra los dictados de la unión monetaria, los radicales de derecha se aprovecharán de ello.

Cuando nos acerquemos a la caída del euro, si la izquierda no ofrece ninguna alternativa radical veremos cómo de repente los planteamientos derechistas se abren camino.

Un aperitivo de esto nos lo han ofrecido los medios alemanes, que han publicado las historias más increíbles sobre los griegos, y los griegos, que han publicado cosas parecidas sobre los alemanes. Y puede acabar en una indigestión, si la izquierda no se da pronto cuenta de que el euro no es su proyecto."                (Jaque al neoliberalismo, 10/12/2011, Costas Lapavitsas:“No tenemos ningún interés en salvar la unión monetaria”)

No hay comentarios: